Lesión aórtica

13 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la farmacéutica María Vijande
Las lesiones aórticas son un traumatismo grave. Solo el 15 % de este tipo de lesiones alcanzan a llegar con vida al hospital. Los síntomas van a influir en la elección del tratamiento más oportuno.
La aorta es la principal arteria del cuerpo, por lo que una rotura parcial o total supone una condición grave. La lesión aórtica de origen traumático aparece de forma aislada en los traumatismos penetrantes.

En las lesiones cerradas, se consideran responsables directas de las muertes in situ de entre el 16 y el 40 % de los casos, solo superada por el traumatismo cráneo encefálico. Se asocian a lesiones graves del sistema nervioso central; constituyen junto a las lesiones cardiacas la primera causa de mortalidad precoz e inmediata postraumática.

En cuanto a la etiología de la lesión aórtica, los accidentes de tráfico se encuentran entre las causas más frecuentes. También las caídas, sobre todo, cuando los impactos son laterales.

Solo el 15 % de las lesiones aórticas alcanzan a llegar con vida al hospital y la mortalidad sin tratamiento es del 90 % a los tres meses. Las posibilidades de supervivencia estarán determinadas por la severidad de las propias lesiones aórticas, las asociadas y el tratamiento aplicado.

Clasificación de la lesión aórtica

lesión aórtica

En las guías de práctica clínica se propone una clasificación que solo reconoce 3 grados de lesión de cara al tratamiento:

  • Grado I: son las lesiones a las que se indica control con tratamiento médico con betabloqueantes y seguimiento hasta que la lesión se estabiliza o desaparece.
  • Grado III: son las lesiones que requieren cirugía inmediata. También se incluyen las que presentan rotura libre o bien aquellas con rotura contenida por pseudoaneurisma, pero que asocian signos secundarios de lesión severa.

Finalmente, existe un grupo intermedio que denominan grado II y que son las lesiones tipo LIT. El tratamiento va a depender de otros parámetros como la estabilidad de la lesión, ausencia de esos signos secundarios de gravedad y las otras lesiones asociadas del paciente.

Las propuestas de estas clasificaciones sencillas de reproducir y concordantes permiten estandarizar el lenguaje y la comunicación de los hallazgos.

Síntomas de la lesión aórtica

Los síntomas que presenta el paciente también van a influir en la elección del tratamiento. Podemos destacar los signos asociados de lesión severa y el concepto de estabilidad de la lesión en el tiempo.

En cuanto a los signos secundarios de lesión severa podemos mencionar:

  • Pseudocoartación: es una anomalía de la arteria aorta.
  • Hematomas graves.
  • Hemotórax izquierdo masivo.
  • El tamaño del pseudoneurisma o la afectación de más del 50 % de la circunferencia.

Se trata de factores que incrementan el grado de lesión. Por lo tanto, indican la necesidad de reparación urgente, mientras que su ausencia permite un tratamiento electivo. Otro factor con el mismo significado es la hipotensión prehopsitalaria.

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¿Cómo se puede diagnosticar?

En los últimos años, se ha producido una revolución tanto en el diagnóstico como en las opciones de tratamiento de las lesiones aórticas. De esta forma, se ha evolucionado en paralelo con la mejora de la tecnología multidetector y a la introducción de las nuevas técnicas de reparación endovascular.

Se ha conseguido, por una parte, que las pequeñas lesiones no pasen desapercibidas; y, por otra, una disminución de la mortalidad que aparece directamente relacionada con la elección del procedimiento y el momento del tratamiento.

La evolución natural de las lesiones aórticas depende de diferentes variables. El grado es un factor determinante, pero no es el único que va a condicionar la necesidad y el momento más apropiado para efectuar el tratamiento.

En definitiva, se ha producido una revolución en el diagnóstico de la lesión aórtica. Desde la sospecha por signos indirectos en la radiografía de tórax portátil a la identificación de mínimas lesiones intímales que antes permanecían ocultas, ya que no siempre se acompañan de hemorragia mediastinica.

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Tratamiento de la lesión aórtica

Hoy en día hay tres modalidades terapéuticas:

  • Tratamiento médico con betabloqueantes, bloqueantes de la cadena del calcio y vasodilatadores para reducir la frecuencia la tensión arterial asociado con anti-agregantes/anticoagulantes.
  • Reparación endovascular.
  • Reparación con cirugía abierta.

Cualquiera de las dos intervenciones se puede llevar a cabo de manera urgente, semielectiva o programada. En cuanto a la reparación endovascular que se ha desarrollado en los últimos años, muestra una marcada disminución de los tiempos de quirófano, necesidades transfusionales y estancia hospitalaria en comparación con los sometidos a cirugía abierta.

Estos datos sugieren que se proponga como tratamiento de elección en los que tienen una anatomía favorable e incluso en niños con lesión aórtica torácica.

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