Leucoplasia: todo lo que debes saber

Andrea Flores · 20 marzo, 2018
La leucoplasia puede tener un aspecto muy similar a las típicas úlceras bucales que surgen cuando nuestras defensas flaquean.

La leucoplasia es el término médico que hace referencia a una herida en forma de parche de color blanco. Por norma general, aparece en la lengua, en los carrillos de las mejillas o en el resto de la cavidad bucal.

Sin embargo, puede aparecer también en la mucosa vaginal (aunque es menos frecuente). Asimismo, existen variantes que presentan otros colores, fisuras y un tacto áspero característico.

Síntomas de la leucoplasia

La lesión más característica es la úlcera de color blanquecino que presenta variantes en cuanto a su forma. Suele aparecer en la cavidad bucal y los pacientes se quejan de molestias que se intensifican ante ciertos factores como el calor o la comida muy especiada.

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Causas de la leucoplasia

Bajar la dosis de alcohol o tabaco

La leucoplasia puede desarrollarse tras un periodo de tiempo en el cual ese área ha sufrido una irritación prolongada. Por otra parte, no existe una causa específica que desencadene este trastorno pero podemos citar los factores que favorecen su desarrollo:

  • Consumo excesivo de alcohol y del tabaco.
  • Mal colocación de las prótesis dentales.
  • Determinadas patologías infecciosas. Un subtipo está causada por el virus Epstein-Barr, la leucoplasia vellosa. En ella crecen una fina vellosidad sobre toda la zona afectada por la úlcera.
  • Enfermedades que debilitan el sistema inmunitario. Por ejemplo, los pacientes que poseen el VIH (en las primeras etapas) o han recibido un trasplante de médula ósea recientemente. Asimismo, presentan la leucoplasia vellosa.
  • Cáncer en la cavidad oral

Diagnóstico de la leucoplasia

Normalmente se realiza un examen físico donde se puede apreciar la leucoplasia. También se lleva a cabo un raspado de la lesión o extracción de parte de la misma en una biopsia para determinar si la leucoplasia está causada por cáncer de tipo bucal.

El material biológico se analiza en los laboratorios de Anatomía Patológica y en función del resultado se iniciará un tratamiento u otro según el origen de la lesión.

Es habitual la aparición de cáncer en las zonas de transición de epitelio. Es decir, cuando hay un paso de piel a mucosa (como es el caso de los labios, la vagina o el ano) es más frecuente que se den lesiones. Una úlcera no supone malignidad de por si, pero si no se trata en los estadios precoces, puede terminar resultando en cáncer.

Por este motivo es importante diagnosticar la leucoplasia en las primeras etapas de evolución para no dar lugar a complicaciones que supongan riesgo vital del paciente. Los tumores que debutan con leucoplasia suelen ser de estirpes agresivas y díficiles de tratar.

Tratamiento de la leucoplasia

Tratamiento de la leucoplasia

El objetivo final del tratamiento consiste en la eliminación de la lesión que presenta en la cavidad bucal o vaginal. Si se ha detectado la causa, el tratamiento será eliminar ese factor. Por ejemplo, dejar de fumar, no tomar alcohol o evitar las asperezas en los dientes o en aparatos bucales (como las prótesis).

A las pocas semanas o meses de tomar esta medida la úlcera se reducirá y se eliminará por sí sola de manera gradual.

En los casos más graves, el equipo médico puede recomendar la realización de una operación quirúrgica. Para ello se anestesiará de manera local al paciente y se le extirpará toda la región afectada. En este tipo de intervenciones quirúrgicas se intenta no afectar al aspecto de la región para evitar repercusiones a nivel estético.

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Prevención de la leucoplasia

Higiene-bucal-adecuada

Podemos citar una serie de hábitos saludables o medidas que podemos adoptar a fin de evitar esta alteración. Entre ellas destacamos el consumo muy reducido o nulo de tabaco y de alcohol. También es necesario mantener la higiene bucal adecuada junto con un cuidado de los dientes y de los aparatos bucales.

Por otra parte, puede surgir este problema sin que tenga ninguna causa reconocida. En este caso no habría ninguna prevención posible puesto que el desarrollo de la leucoplasia sería aleatorio.

Asimismo, una dieta saludable y adaptada a nosotros, junto con una actividad física moderada sirven como una medida de prevención natural para una gran clase de enfermedades a la vez que nos mantenemos en un estado de salud adecuado.

De cualquier manera, si siente alguno de los síntomas característicos citados, es conveniente informar al equipo médico correspondiente.