Limpiador facial casero de avena, miel de abeja y lavanda

Gracias a las propiedades de sus ingredientes naturales ese limpiador facial es ideal para todo tipo de pieles ya que combate diferentes problemas y nos ayuda a conseguir un cutis perfecto.

La limpieza del cutis es un paso esencial en nuestra rutina de belleza para tener una piel bonita, joven y sin impurezas. Para ello, es necesario utilizar un limpiador facial natural.

La idea nutrir la piel sin promover agresiones para la piel. Por ello, descubre a continuación cómo puedes preparar tu propio limpiador facial casero con tres ingredientes muy saludables: avena, miel de abeja y lavanda.

¿Cómo debe ser un buen limpiador facial?

Cómo debe ser un buen limpiador facial

Hoy en día encontramos muchos tipos de productos para limpiar el cutis. No obstante, que quiten bien el maquillaje o nos dejen el rostro con una sensación de suavidad no siempre se corresponde con que sean saludables y, a la larga, podrían causarnos problemas de piel.

Muchos limpiadores son demasiado agresivos para el cutis y tienen el problema de que incluyen ingredientes como parafinas y aceites minerales, alcohol o parabenos.

Estos componentes eliminan el sebo natural de la piel y, a largo plazo, la resecan y la hacen más vulnerable a la aparición de arrugas. Además, penetran a través de los poros hasta llegar al torrente sanguíneo y pueden ocasionar trastornos de salud.

Un buen limpiador facial debe limpiar la piel, sin eliminar su grasa natural; debe combinar ingredientes acuosos y aceites que nos permitan quitar bien la suciedad y el maquillaje y sentir la piel limpia, pero también hidratada.

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Un limpiador facial casero y sencillo

Para elaborar nuestro limpiador facial casero necesitaremos tres ingredientes naturales con propiedades extraordinarias.

Avena

avena para el cabello

La avena es un alimento muy saludable y un ingrediente muy efectivo en las recetas de cosmética casera, gracias a todos sus nutrientes. Es rica en vitaminas del grupo B y E, y minerales como el zinc y el magnesio.

  • La avena contiene lípidos que protegen y nutren la piel en profundidad, dejándola suave y aterciopelada, hidratada, pero sin brillos.
  • También regula el exceso de grasa, si fuera necesario, sin dejar ninguna zona del cutis demasiado seca. Esto es ideal para pieles mixtas o grasas.
  • Elimina las impurezas gracias al salvado y a su textura granulada.

Miel de abeja

La miel de abeja, un alimento ancestral de propiedades medicinales asombrosas, es también un remedio muy adecuado para muchos problemas de la piel.

  • Gracias a su contenido en enzimas, la miel de abeja es un ingrediente muy limpiador. De hecho, muchos jabones la incluyen entre sus ingredientes.
  • La miel contiene fructosa, glucosa y otros nutrientes que, al aplicarlos sobre la piel, la exfolian de una manera suave pero profunda. 
  • Su contenido de vitaminas y minerales aporta a nuestro cutis hidratación, elasticidad y protección.
  • La miel es un antibiótico natural que ayuda a combatir el acné y otras infecciones de la piel.

Lavanda

Lavanda

Las flores de lavanda, vistosas y aromáticas, son el tercer ingrediente perfecto para nuestro limpiador facial.

  • Tienen propiedades regeneradoras, es decir, que potencian la regeneración celular de la piel para prevenir arrugas, minimizar cicatrices, etc.
  • Sus propiedades antisépticas y antiinflamatorias combaten el acné, la dermatitis y cualquier tipo de infección.
  • Es muy relajante, lo cual es beneficioso para los trastornos nerviosos que afectan a la piel y para la salud en general.

Podemos potenciar los efectos de la lavanda añadiendo unas gotas de su aceite esencial a este limpiador.

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¿Cómo preparar nuestro limpiador facial casero?

Ingredientes

  • 1/2 taza de copos de avena (50 g).
  • Un puñado de flores de lavanda.
  • 5 cucharadas de agua (50 ml).
  • 1/2 taza de miel de abejas (50 g).
  • Opcional: algunas gotas de aceite esencial de lavanda.

Preparación

  • Calentaremos el agua hasta que dé el primer hervor y apagaremos el fuego.
  • En un bol, colocaremos la avena, la miel y las flores de lavanda.
  • Añadimos el agua caliente y mezclamos bien todo con ayuda de una cuchara.
  • Podemos usar un tenedor para conseguir una textura más o menos homogénea e, incluso, machacar un poco la avena.
  • El preparado debería quedar como una pasta, no demasiado líquido.
  • Añadiremos, si lo deseamos, unas cuantas gotas del aceite esencial de lavanda.
  • Una vez frío, conservaremos este limpiador facial en un frasco en la nevera, y lo usaremos en una semana.

Algunas recomendaciones

Te recomendamos que apliques tu limpiador facial una vez te hayas duchado y aseado bien. Preferiblemente por la noche, para que al relajarte con el aroma de la lavanda, consigas un mejor descanso.

Si lo deseas, puedes aplicar el limpiador sobre la zona del rostro y el cuello, al igual que una crema hidratante.