Linfoma, un tipo de cáncer que puede tratarse con éxito si se detecta a tiempo

23 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Nelton Abdon Ramos Rojas
Los linfomas son un grupo heterogéneo de tumores que se origina en los sistemas reticuloendotelial y linfático. Los tipos principales son linfoma de Hodgkin y linfoma no Hodgkin. Su tratamiento puede ser exitoso si se logra detectar a tiempo.

El linfoma es un tipo de cáncer que se desarrolla en los linfocitos, células del sistema linfático, el cual forma parte de los mecanismos de defensa del organismo. El sistema linfático es una estructura compleja compuesta por pequeños canales, nódulos, médula ósea y algunos órganos. Todos ellos están compuestos por linfocitos.

Los pacientes con esta enfermedad presentan un descontrol en la actividad de los linfocitos, es decir, estos empiezan a crecer de forma anormal y desproporcionada.

Su principal manifestación son las formaciones de masas tumorales ubicadas cerca de los ganglios linfáticos, como las axilas, el cuello y el abdomen. Y aunque, como todo cáncer, su desarrollo es agresivo y complejo, la detección temprana es clave para mejorar las probabilidades de éxito del tratamiento.

Principales tipos de linfoma

De acuerdo al Manual MSD se pueden distinguir dos tipos de linfoma:

  • Linfoma de Hodgkin.
  • Linfoma no hodgkiniano (que suelen ser los más frecuentes).
    • Linfoma de Burkitt.
    • Micosis fungoide.

El primero, el linfoma de Hodgkin, se caracteriza por la presencia de células Reed Sternberg que causan como síntoma principal la inflamación del ganglio linfático.

El otro, el linfoma no hodgkiniano, incluye un grupo grande y diverso de cáncer de las células del sistema inmunitario, lo cual lo hace más agresivo y difícil de tratar. Este puede dividirse con facilidad, y ocasionar la aparición de cánceres de evolución lenta y extendida por más órganos.

linfoma

Su comportamiento, propagación y tratamiento varía en cada organismo, casi siempre según su funcionamiento linfático e inmunitario.

Aunque hay varios factores asociados a su desarrollo, los expertos aún no han podido determinar qué es exactamente lo que causa los linfomas no hodgkinianos.

Síntomas principales del linfoma

Cabe destacar que los síntomas pueden variar de un paciente a otro. No obstante, se ha observado que en muchos casos los síntomas que se refieren son:

  • Agrandamiento de los ganglios linfáticos (en el cuello, las axilas o la ingle).
  • Dolor en el abdomen, el pecho y los huesos.
  • Pérdida de peso drástica e inexplicable.
  • Disminución o pérdida del apetito.
  • Constante sensación de llenura.
  • Aparición repentina de masas.
  • Episodios continuos de fiebre.
  • Inflamación del abdomen.
  • Dificultad para respirar.
  • Sudoración nocturna.
  • Sensación de picor.
  • Escalofríos.
  • Debilidad.
  • Fatiga.
  • Tos.

Factores de riesgo asociados

  • Deficiencias en el sistema inmunitario, incluyendo antecedentes de trasplante, pacientes con VIH o enfermedades autoinmunitarias.
  • Padecer infecciones por el virus de la inmunodeficiencia humana, el virus de Epstein-Barr (VEB) o la Helicobacter pylori, entre otros.
  • Estar o haber estado expuestos a químicos como los herbicidas e insecticidas.
  • Estar o haber estado expuesto a radiación.
  • Ser mayor de 60 años.
  • Ser de raza blanca.

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El diagnóstico precoz es clave

Los expertos del Instituto Nacional del Cáncer indican que el linfoma de Hodgkin a menudo se cura. Ahora, el pronóstico del linfoma no Hodgkin depende del tipo específico de la enfermedad.

Si bien el subtipo de linfoma agresivo es el más común, está comprobado que su diagnóstico temprano aumenta las probabilidades éxito del tratamiento. De hecho, el subtipo indolente permite a los pacientes vivir hasta 15 años con la enfermedad.

Tratamiento de los linfomas

Una vez se diagnostica un linfoma, los profesionales proceden a pautar un tratamiento inmediato e intensivo. El tratamiento estándar de la enfermedad, en su estado más agresivo, consiste en esquemas de quimioterapia y terapia biológica.

El tratamiento de los linfomas no hodgkinianos consiste en radioterapia, quimioterapia, anticuerpos monoclonales o una combinación de ellos.

La radioterapia puede resultar efectiva en los pacientes con linfoma en estadio I y II, en función de la actividad de las células malignas.