Lizzie Velásquez, una mujer bellísima

A pesar de haber sido víctima de incesantes burlas, nuestra protagonista sacó fuerzas y siguió adelante. En la actualidad es una de las orientadoras motivacionales más conocidas

Las personas más bellas con las que me he encontrado son aquellas que han conocido la derrota, conocido el sufrimiento, conocido la lucha, conocido la pérdida, y han encontrado su forma de salir de las profundidades. Estas personas tienen una apreciación, una sensibilidad y una comprensión de la vida que los llena de compasión, humildad y una profunda inquietud amorosa. La gente bella no surge de la nada.

Elisabeth Kübler-Ross

Hubo quien dijo que Lizzie Velásquez era la mujer más fea del mundo, quien se mofaba de ella, quien intentaba amargarla y acabar con ella y su autoestima. Sin embargo, Lizzie es uno de los mayores ejemplos de belleza que existen en el mundo.

Si no era suficiente con el acoso al que se vio sometida en el colegio, el maltrato y la burla llegaron hasta la red. Un grupo de personas, con intención de hacerle la vida imposible, subieron un vídeo de Lizzie a internet en el que la catalogaban como la mujer más fea del mundo. Este vídeo de la vergüenza ya ha superado, tristemente, el millón de visitas.

El camino de Lizzie no ha sido fácil. Desde su nacimiento, hace 26 años, padece una extraña enfermedad. Entre otras particularidades, su patología le impide acumular grasa en su organismo, por lo que tiene que estar comiendo constantemente. Además de tener unos rasgos físicos característicos, es ciega de un ojo, lo que también ha supuesto una dificultad añadida en su vida.

bullyng cibernetico

Sin embargo, a pesar de que su aspecto no es lo que entendemos como “normal”, su corazón es extraordinario. Cuando esos “matones cibernéticos” colgaron sus imágenes, a Lizzie se le vino el mundo encima. Rompió a llorar, creyó que todo se desmoronaba a su alrededor y tuvo por momentos la certeza de que, para ella, todo había acabado.

Es espeluznante escuchar a Lizzie contarnos que en los comentarios del vídeo la gente le daba consejos sobre cómo podía quitarse la vida. ¿Hasta dónde puede llegar la crueldad de la raza humana?

Cuando Lizzie hizo de su debilidad su fortaleza

Sumida en la impotencia, la tristeza y la indefensión, Lizzie se dio cuenta de que si estaba en el mundo era por una razón y esa razón estaba ante ella. Es inútil combatir el fuego con fuego. Si algo es maligno no se debe afrontar con sentimientos negativos, ya que solo añades más negatividad.

Por esta razón, Lizzie reformuló sus metas y se puso manos a la obra. Debía comunicar, debía contar al mundo lo que le ocurría, lo que había pasado hasta ahora y cómo iba a afrontarlo a partir de ese momento. “Ten tu buen llanto, pon la cabeza en alto, sonríe y pasa a lo positivo”, dice.

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Lizzie, una mujer sometida al acoso, a las burlas y al menosprecio, ha conseguido hacer de su pena, su gloria. Con su historia y sus palabras nos invita a hacer una profunda reflexión. Afirma que su enfermedad ha sido su bendición, pues ha logrado encontrar a través de ella el sentido de su vida.

Dejar de mirar y empezar a aprender

Lizzie ha cambiado las tornas y nos ha mostrado la clave de su evolución vital para que la hagamos nuestra. Haciendo de su problema su camino, nos ha aleccionado para que tomemos las riendas de nuestra vida. De esta forma, se ha llegado a convertir en una de las más afamadas (y experimentadas) orientadoras motivacionales.

Tiene tal capacidad para transmitir que escuchando sus palabras nos inunda la magia, nos llena de fuerza para eliminar nuestras barreras y para dejar de autoimponernos límites físicos y emocionales. Porque todo es posible, siempre y cuando eliminemos nuestros problemas uno a uno con el mazo de nuestra voluntad.

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Las lecciones de Lizzie

Cambiar nuestra vida y nuestra percepción de la realidad requiere de unas pautas o un guión de apoyo. Por eso, Lizzie nos acerca algunos de sus aprendizajes para orientar nuestra vida:

  • Busca tu propósito, incesantemente, hasta que lo encuentres. Ella nos propone que nunca dejemos de soñar; sobre todo, es importante no hacerlo ante los que no creen en nosotros y se empeñan en tirar por tierra nuestras metas. No tengas miedo de tener sueños y de buscar objetivos. Una vez que lo hayas hecho, explótalos al máximo y vuelve a buscar nuevos propósitos. Todo ocurre por una razón.
  • Observa y desaprende para estimular tu autoconciencia. Analiza tus valores, confronta tus barreras o resistencias, lo que te frena para perseguir tus sueños. Las luchas en la vida son necesarias para el crecimiento. Para Lizzie, sus logros son su “mejor venganza”.
  • Mantén una imagen saludable de ti mismo. Tu valor es mayor que el que el resto de personas te dan o que lo que las personas creen de ti.
  • Reevalúa constantemente el compromiso con tus objetivos. La confianza es frágil, basta un solo momento para destruir lo que te ha llevado años lograr. Cuídala siempre. Piensa dos veces antes de romperte.
  • Toda vida tiene valor. Todos, absolutamente todos, estemos en el punto vital que estemos, tenemos que tomar conciencia de que nuestros actos tienen siempre una repercusión incalculable en la vida de los demás. Debemos comportarnos según estos principios.
  • No rechaces el cambio. Adóralo, venéralo, búscalo. El cambio es esa meta incansable, es lo que nos va a permitir reestructurar constantemente nuestras creencias autolimitadoras. El cambio nos va a demostrar hasta dónde podemos llegar y hasta dónde no.
  • Reaprende sobre ti y sobre tu entorno. Cambia tus zapatos y cambia tus ojos, porque está claro que lo que has hecho hasta ahora te ha ayudado a llegar hasta aquí pero, para llegar hasta allí, quizás tienes que quitarte las gafas de la costumbre.
  • Sé agradecido y elige ser feliz. Pase lo que pase, agradece cada día, cada gesto y cada oportunidad. Vive la vida, porque solo hay una.

A continuación os invitamos a ver un emocionante vídeo en el que Lizzie nos cuenta su historia: