Lo que tú me das, lo que yo te doy (desigualdad en la pareja)

El amor es esa emoción que, en ocasiones, nos impide poder ver las cosas con claridad. No obstante, en el momento en que uno de los miembros deja de esforzarse por aportar apoyo, cariño y comprensión, se están perdiendo los verdaderos cimientos de una relación.

Según nos explican los psicólogos de pareja, una de las principales causas que dan fin a una relación sentimental suele ser, casi siempre, la percepción de desigualdad. Estamos seguros de que este tema te es familiar, puesto que no solo es aplicable a nivel afectivo o de pareja.

En nuestras relaciones, ya sean de amistad o incluso entre nuestros familiares, es habitual que hagamos grandes esfuerzos por cuidar de alguien, por mostrar cariño, por invertir nuestro tiempo en ellos… Sin embargo, en ocasiones, o bien no recibimos nada a cambio o se nos da lo contrario. ¿Somos egoístas por pensar que las personas necesitamos recibir algo a cambio de nuestro afecto y dedicación? En absoluto. Te explicamos por qué.

1. El amor no exige recompensas, sino dedicación

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Es frecuente que, cuando iniciamos una relación de pareja, se cuide cada detalle y cada palabra, que se nos mime y que la dedicación por parte de nuestro compañero sea absoluta. Ahora bien, a medida que pasa el tiempo, es frecuente que ya no se preste tanta atención a los detalles y que, al final, la relación se dé ya casi “por sentada” creándose una clara situación de desigualdad.

  • La rutina suele ser uno de los enemigos más peligrosos de la pareja. Casi sin que sepamos cómo, se pierde un poco de esa chispa de antaño que nos hacía estar pendientes de cada detalle. Es comprensible, pero todo tiene un límite. En el momento en que uno de los miembros deja de esforzarse por aportar apoyo, cariño y comprensión, se están perdiendo los verdaderos cimientos de una relación.
  • Cuando hacemos algo, no exigimos una recompensa sino, más bien, que se reconozca nuestro amor. Pongamos por caso que le perdonas a tu pareja que haya llegado tarde a casa, o que haya olvidado llamarte cuando debía hacerlo. Cedes en esas pequeñas cosas porque comprendes lo que ha ocurrido, y porque no es motivo para llevar las cosas al límite. Ahora bien, si él es incapaz de hacer lo mismo que tú, si es incapaz de “conceder” o de ponerse en tu lugar, está claro que hay una desigualdad. No pedimos un premio por perdornar o por comprender, lo que exigimos es que se reconozca lo que hacemos.

2. El juego de poder en el amor

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  • La desigualdad en la pareja está casi siempre basada en un juego de fuerzas donde uno cede y el otro demanda, donde uno da y el otro quita. No debemos mantener los ojos cerrados a este tipo de conductas. Como ya sabemos, el amor es esa emoción que, en ocasiones, nos impide poder ver las cosas con claridad. De ahí, que sean muchas las mujeres que suelen darlo todo por los demás sin percibir que, día a día, se quedan un poco más vacías.
  • Si caemos en este juego de poder, llegará un día en que te sientas completamente sola y alienada por tu pareja. Tu autoestima estará muy dañada y aparecerá la frustración, ese sentimiento tan negativo que nos hace preguntarnos cómo hemos podido invertir tanto en una persona que lo único que nos ha ofrecido es egoísmo e infelicidad.

3. No por ofrecer más, quieres más

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Es posible que hayas oído hablar del “Complejo de Wendy”. Si bien este término no está aceptado ni descrito dentro del “Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales” (DSM, por sus siglas en inglés), la psicología popular sí que suele recoger este fenómeno tan común que suele caracterizar a muchas mujeres.

El síndrome de Wendy describe a esas personas que suelen encontrar o entender la felicidad cuidando a otras personas, ofreciendo un cariño absoluto a cambio de nada. Este tipo de personalidad encaja a la perfección con el clásico hombre inmaduro, un Peter Pan incapaz de asumir responsabilidades y de actuar con equidad. Es posible que este tipo de comportamiento te sea conocido en algún familiar o incluso en ti misma.

Si es así, si te sientes identificada con ese tipo de perfil que busca ante todo ofrecer felicidad al otro, recuerda estos importantes aspectos:

  • También tú mereces ser cuidada, valorada y respetada. Exigir amor no es ser egoísta, al contrario. Esperar que se nos ofrezca un cariño sincero y altruista es la base de una relación de pareja. ¡Recuérdalo!
  • No por ofrecer más, quieres más. Es posible que estés consiguiendo todo lo contrario: que se valgan de ti para conseguir propósitos y que no te tengan en cuenta como una “persona que también tiene necesidades”.
  • Mírate al espejo y pregúntate cuántos vacíos tiene tu corazón. ¿Te sientes realizada? ¿Sigues teniendo las mismas ilusiones que el primer día? ¿Cómo está tu autoestima? ¿Tienes la vida que deseas? y más aún… ¿Eres feliz?

Para concluir, debemos ser conscientes de que la desigualdad en la pareja es una de las principales causas de distanciamiento. Lucha para que esto no ocurra. Habla de tus necesidades, comparte tus pensamientos y deseos y, sobre todo, recuerda que, en una relación de pareja, los dos miembros deben valorarse por igual.