Los 5 pasos para aplicar la abundancia en tu vida

Valeria Sabater 23 enero, 2017
¿Por qué no aprendemos a dejar de codiciar lo que no poseemos y empezamos a disfrutar de otras dimensiones mucho más importantes, como es la gratitud por lo que sí tenemos?

La abundancia es la maravillosa capacidad de priorizar las grandezas interiores antes que en nuestras carencias.

Es agradecer cada cosa que tenemos para, de este modo, ser mucho más sensibles a las oportunidades y alcanzar así la prosperidad.

Esta idea, en apariencia sencilla, encierra en realidad aspectos muy concretos en los que reflexionar.

Vivimos en una sociedad donde la acumulación de cosas y de bienes es sinónimo de triunfo. Asimismo ser físicamente perfectos es, a su vez, sinónimo de éxito social.

¿Hasta dónde hemos llegado? ¿Por qué el adolescente que no tiene el último modelo de teléfono se siente frustrado? ¿Por qué nos odiamos cuando nuestro cuerpo no tiene unas medidas ideales?

Tal vez, estemos enfocando nuestra realidad de un modo equivocado.

Es necesario reformular muchos de nuestros esquemas de pensamiento para permitirnos ser más libres, más sensibles a lo que de verdad importa.

Te proponemos reflexionar sobre ello. A continuación, te invitamos a reflexionar acerca de estas 5 dimensiones que, sin duda, te serán de ayuda para lograr una vida más plena y feliz.

1. Gestiona tu necesidad por la abundancia artificial

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Todos buscamos cubrir esas dimensiones que configuran los cimientos de la conocida pirámide de Maslow sobre las necesidades humanas.

  • Aspectos como la seguridad de un hogar, de unos recursos con los que alimentarnos, vestirnos y desarrollarnos en nuestro ciclo vital para cuidar de nuestra salud y bienestar físico es, sin duda, algo esencial, algo prioritario.
  • Ahora bien, en nuestras sociedades modernas hace acto de presencia un aspecto que todos conocemos: el consumismo.
  • Vivimos una realidad donde muchas veces dejamos a un lado lo que ya tenemos para focalizar nuestro interés en lo que nos falta.

Y lo que nos falta a veces no es más que es un teléfono de última generación, un coche más elegante, la ropa que marcan las nuevas tendencias…

  • Todo ello da paso a eso a lo que nos hemos referido con anterioridad: el triunfo o estatus.

Queremos lo que otros tienen para sentirnos integrados, para formar parte de esa homeostasis artificial tan común en nuestro mundo.

Reflexiona sobre ello. Piensa si tus necesidades actuales son artificiales o si responden a una carencia auténtica, una falta emocional concreta y alejada de ese consumismo.

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2. Aprende a practicar la gratitud

Una forma de dar el paso para descubrir nuestra auténtica abundancia es agradecer lo que ya tenemos. Es algo que a menudo se nos escapa, algo a lo que no le conferimos el valor que merece:

  • Agradece, en primer lugar, tu propia integridad, tu propia existencia: vivir y estar en este mundo es algo maravilloso y cada día que tenemos por delante se abren nuevas oportunidades para ser feliz.
  • Sé capaz de darte cuenta de las grandezas que tienes a tu alrededor: familia y amigos, grandes tesoros que te ofrecen tu auténtica abundancia cotidiana.

3.  La abundancia está en las cosas más sencillas y elementales de esta vida

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La abundancia no está en disponer de una cuenta corriente con muchos ceros.

No está tampoco en acumular amigos en nuestras redes sociales o en coleccionar ropas en nuestros armarios, joyas en los cajones o automóviles en nuestros garajes.

  • El secreto de la felicidad se halla en saber apreciar las cosas más sencillas y elementales que surgen en nuestro día a día: un buen momento compartido con un amigo, hacer algo bien y sentirnos orgullosos de nosotros mismos, dar un paseo en soledad y disfrutar de la naturaleza…

Es ahí donde se inscribe la auténtica abundancia.

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4.  Deja de focalizar tu vida en la carencia

Sabemos que aplicar este esquema mental en nuestro día a día no es fácil. No lo es porque vivimos, lo queramos o no, en tiempos de carencia.

  • El trabajo digno no abunda, las desigualdades sociales son el ingrediente común en la mayoría de capitales del mundo.
  • Tener un hogar propio es, en muchos casos, un privilegio o una aspiración que requiere grandes sacrificios e inversiones.
  • Nos faltan muchas cosas, lo sabemos. Puede que tu cuerpo no sea perfecto, que tu pareja no sea la ideal y que tu trabajo no te permita demostrar tus aptitudes y habilidades.
  • Sin embargo, debemos tener claro un aspecto: no podemos focalizar nuestra vida SOLO en lo que nos falta. Si lo hacemos, inundaremos nuestra realidad de una profunda insatisfacción.

Valora lo que ya tienes, agradécelo y mira con esperanza tu realidad. Está llena de oportunidades y solo las podrás ver si te sientes digno, tranquilo y con una buena autoestima.

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5. Favorece otro tipo de conciencia orientada a la prosperidad

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¿Qué entendemos por prosperidad? Prosperidad es permitir que llegue una etapa habitada por lo positivo, por la confirmación de los sueños, los anhelos y las esperanzas.

La abundancia interior es, sin duda, el paso para lograrlo.

Lo es porque solo cuando nos sintamos seguros de nosotros mismos, plenos en amor propio, en respeto hacia nosotros mismos y en autoestima, moveremos los engranajes para alcanzar esta dimensiones.

Pongámoslo en práctica: aprendamos a desarrollar nuestra abundancia, esa que está dentro de ti.

 

 

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