Los 7 mitos más comunes sobre la grasa que pueden afectar el peso

Carolina Betancourth·
20 Marzo, 2020
El hecho de que un producto sea light solo implica que se le han reducido las cantidades de grasa y azúcares con respecto a su versión normal.
 

Existen algunos mitos comunes sobre la grasa que pueden afectar a nuestro peso. Por eso, tanto si nuestra preocupación tiene un motivo estético como si nos interesa mejorar nuestra salud, es importante arrojar algo de luz sobre ellos.

A pesar de todo lo que se nos dice sobre la grasa, está comprobado que el organismo la requiere en cierta cantidad para funcionar en óptimas condiciones y que también hay alimentos que pueden proporcionarle “grasas buenas” para adelgazar de forma natural y combatir problemas como el colesterol.

El tema sobre la presencia de grasa en la dieta sigue siendo motivo de debate e investigación porque, de una u otra forma, los expertos en salud aceptan que el organismo la necesita para llevar a cabo varias de sus funciones.

El problema es que muchas personas no han recibido la información adecuada al respecto y han difundido ciertos mitos de este nutriente que no son del todo ciertos.

Por ello, conviene saber estos 7 mitos más comunes sobre la grasa en la alimentación, con el propósito de aclarar dudas y evitar más falsas creencias al respecto.

1. El aceite crudo tiene menos calorías

Aceite-crudo
 

Esto es completamente falso. Tanto el aceite crudo como el cocinado tienen unas 900 kcal por 100 gramos.

Esto sería afirmado también en uno de los estudios realizados por la UCLM, donde también se señalaría que  «Lo bueno del aceite de oliva crudo es que podría potenciar la asociación de las lipoproteínas HDL al colesterol para liberarlo de la sangre».

2. Una dieta saludable es la que menos grasas tiene

Para decir que una dieta es saludable el contenido de grasa debe ser moderado, pero tampoco muy bajo y mucho menos nulo.

La alimentación debe incluir por lo menos un 30% de grasas diarias, divididas en un 20% poliinsaturadas y monoinsaturadas, y el otro 10% de la común.

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Los casos especiales en los que sí se debe limitar más es cuando la persona está luchando contra problemas de salud como la obesidad o la diabetes.

Por otra parte, para un mejor seguimiento personal de salud y un porcentaje de dieta más acorde a su situación, le aconsejamos siempre consultar con un especialista.

3. Las comidas “bajas en grasas” no engordan

A menudo, las personas que intentan adoptar una dieta saludable con el fin de perder peso se apoyan en las llamadas comidas  “light” o “bajas en grasas” porque la industria ha vendido la idea de que son más saludables e ideales para conservar la figura.

Lo cierto es que el hecho de tener dicha etiqueta no quiere decir que no tengan calorías o grasa, pues en realidad solo se les ha reducido la cantidad de grasa y azúcares respecto a los productos normales.

 

Esto significa que si la persona no los consume de manera moderada, igual puede subir de peso y fracasar en su dieta. Por lo que siempre es muy importante leer las etiquetas de los alimentos que aparecen detrás de la marca.

Este es otro de los mitos más comunes sobre la grasa que no debemos creer ciertos.

4. Las grasas de origen vegetal son inofensivas

Grasa-vegetal

Desde siempre se ha recomendado el consumo de grasas de origen vegetal por tener menos tendencia a subir el colesterol en comparación con las de origen animal.

Sin embargo, eso no quiere decir que todos los aceites o mantecas vegetales sean saludables, ya que hay algunos que están compuestos por ácidos grasos saturados que pueden llegar a ser perjudiciales.

Un estudio realizado por la Universidad de Sevilla señala que la mayoría de las semillas usadas en la producción de estos aceites no contienen isómeros trans, sin embargo, todo depende de la temperatura a la que estén expuestos estos aceites.

5. Los alimentos fritos son perjudiciales

Una fritura puede incluirse dentro de un plan de alimentación saludable, siempre y cuando se utilice un aceite de alta calidad como, por ejemplo, el de oliva o de canola (colza).

 

Estudios realizados al respecto, afirman que un buen proceso de fritura es de lo más importante a la hora de incorporar fritos a nuestra dieta. Además, lo ideal es hacerlo aquellos recipientes de teflón o de acero inoxidable con una profundidad adecuada, de tal manera que el alimento quede totalmente sumergido.

No obstante, un consumo excesivo de grasas se ha relacionado con diversos problemas de salud, por lo que la decisión de incorporar alimentos fritos en su dieta debe ser consultada con su médico.

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6. La margarina es más saludable que la mantequilla

Margarina

Aunque a la margarina se ha ganado la fama de ser más saludable por el hecho de ser de origen vegetal, lo cierto es que puede llegar a ser tan dañina que la mantequilla natural.

Según la Revista chilena de Nutrición;  solamente aquellas margarinas que lleven menos de un 80% de grasa, sí que podrían ser consideradas «mejores» que la mantequilla.

Sin embargo, para la elaboración de algunas margarinas, las grasas son sometidas a un proceso industrial de hidrogenación que las convierten en “trans”, igual de perjudiciales que las saturadas de la mantequilla.

 

Estudios científicos han demostrado una relación directa del consumo excesivo de estas grasas con enfermedades cardiovasculares, cancer de mama y de colon, alteración del sistema nervioso, diabetes, obesidad y alergias.

De hecho, esa hidrogenación las puede hacer aún más perjudiciales, según investigaciones de la Facultad de Ciencias Agrarias de Uncuyo, cuando son sometidas a las altas temperaturas para hacer la cocción.

De todos modos, es bueno leer bien las etiquetas, ya que hay algunas compañías que están fabricando margarinas libres de grasas hidrogenadas.

7. Los aceites se pueden reutilizar

No es lo que más se recomienda. Al reutilizar los aceites se someten una y otra vez a altas temperaturas causando alteraciones en su composición.

Lo más adecuado es que cada persona utilice la cantidad de aceite precisa por preparación, para de este modo utilizar siempre aceite fresco.

Ahora que ya sabes cuáles son los mitos más comunes sobre la grasa, es importante que tu alimentación deje de estar influenciada por ellos.

 
  • Boticario, C. B. (2017). Nutrición y alimentación: mitos y realidades. Aldaba, (36), 79-88.
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