Los 7 mitos más comunes sobre la grasa que pueden afectar el peso

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Fabián Avila el 4 enero, 2019
Carolina Betancourth · 9 agosto, 2015
El hecho de que un producto sea light solo implica que se le han reducido las cantidades de grasa y azúcares con respecto a su versión normal.

Existen algunos mitos más comunes sobre la grasa que pueden afectar a nuestro peso. Por eso, tanto si nuestra preocupación tiene un motivo estético como si nos interesa mejorar nuestra salud, es importante arrojar algo de luz sobre ellos.

A pesar de todo lo que se nos dice sobre la grasa, está comprobado que el organismo la requiere en cierta cantidad para funcionar en óptimas condiciones y que también hay alimentos que pueden proporcionarle “grasas buenas” para adelgazar de forma natural y combatir problemas como el colesterol.

El tema sobre la presencia de grasa en la dieta sigue siendo motivo de debate e investigación porque, de una u otra forma, los expertos en salud aceptan que el organismo la necesita para llevar a cabo varias de sus funciones.

El problema es que muchas personas no han recibido la información adecuada al respecto y han difundido ciertos mitos de este nutriente que no son del todo ciertos.

Por ello, conviene saber la verdad sobre los 7 mitos más comunes sobre la grasa en la alimentación, con el propósito de aclarar dudas y evitar más falsas creencias al respecto.

1. El aceite crudo tiene menos calorías

Aceite-crudo

Esto es completamente falso. Tanto el aceite crudo como el cocinado tienen unas 900 kcal por 100 gramos.

Lo que difiere en los dos es que, cuando se somete a altas temperaturas, la composición de las grasas puede alterarse y desarrollar partículas dañinas para la salud.

Lo que se recomienda a nivel general es tomar dos cucharadas de aceite de oliva crudo al día.

2. Una dieta saludable es la que menos grasas tiene

Esto depende del concepto de “menos” que tenga la persona. Para decir que una dieta es saludable el contenido de grasa debe ser moderado, pero tampoco muy bajo y mucho menos nulo.

La alimentación debe incluir por lo menos un 30% de grasas diarias, divididas en un 20% poliinsaturadas y monoinsaturadas, y el otro 10% de la común.

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Los casos especiales en los que sí se debe limitar más es cuando la persona está luchando contra la obesidad o diabetes.

3. Las comidas “bajas en grasas” no engordan

A menudo, las personas que intentan adoptar una dieta saludable con el fin de perder peso se apoyan en las llamadas comidas  “light” o “bajas en grasas” porque la industria ha vendido la idea de que son más saludables e ideales para conservar la figura.

Lo cierto es que el hecho de tener dicha etiqueta no quiere decir que no tengan calorías o grasa, pues en realidad solo se les ha reducido la cantidad de grasa y azúcares respecto a los productos normales.

Esto significa que si la persona no los consume de manera moderada, igual puede subir de peso y fracasar en su dieta. Este es otro de los mitos más comunes sobre la grasa que no debemos creer ciertos.

4. Las grasas de origen vegetal son inofensivas

Grasa-vegetal

Desde siempre se ha recomendado el consumo de grasas de origen vegetal por tener menos tendencia a subir el colesterol en comparación con las de origen animal.

Sin embargo, eso no quiere decir que todos los aceites o mantecas vegetales sean saludables, ya que hay algunos que están compuestos por ácidos grasos saturados que pueden llegar a ser perjudiciales.

5. Los alimentos fritos son perjudiciales

Por supuesto que no, este otro de los mitos más comunes sobre la grasa. Un fritura puede incluirse dentro de un plan de alimentación saludable, siempre y cuando se utilice un aceite de alta calidad como, por ejemplo, el de oliva o de canola (colza).

Además, lo ideal es hacerlo aquellos recipientes de teflón o de acero inoxidable con una profundidad adecuada, de tal manera que el alimento quede totalmente sumergido.

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6. La margarina es más saludable que la mantequilla

Margarina

Aunque a la margarina se ha ganado la fama de ser más saludable por el hecho de ser de origen vegetal, lo cierto es que puede llegar a ser tan o más dañina que la mantequilla natural.

Para la elaboración de margarina las grasas son sometidas a un proceso industrial de hidrogenación que las convierten en “trans”, igual de perjudiciales que las saturadas de la mantequilla.

De hecho, esa hidrogenación las puede hacer aún más perjudiciales cuando son sometidas a las altas temperaturas para hacer la cocción.

De todos modos, es bueno leer bien las etiquetas, ya que hay algunas compañías que están fabricando margarinas libres de grasas hidrogenadas.

7. Los aceites se pueden reutilizar

No es lo que más se recomienda. Al reutilizar los aceites se someten una y otra vez a altas temperaturas causando alteraciones en su composición.

Lo más adecuado es que cada persona utilice la cantidad de aceite precisa por preparación, para de este modo utilizar siempre aceite fresco.

Ahora que ya sabes cuáles son los mitos más comunes sobre la grasa, es importante que tu alimentación deje de estar influenciada por ellos.

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