Los alimentos comunes que nunca hay que tomar

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la farmacéutica Silvia Martín Repullo el 19 diciembre, 2018
Francisco María García · 24 diciembre, 2018
Si bien hay algunos alimentos que debemos consumir con moderación, como es el caso del chocolate o las patatas, hay otros cuya ingesta deberíamos evitar por ser nociva para nuestro organismo.

Las posibilidades gastronómicas con los alimentos comunes o más corrientes son muy amplias. No hay que quedarse encerrado en solo un tipo de comida, sino que debemos probar la mayor variedad de platos posibles.

El hábito de alimentarse es tan vital como respirar e influirá en diferentes aspectos de nuestra vida. Es necesario disponer de una alimentación equilibrada, con todo tipo de nutrientes y no solo con esos alimentos comunes que han pasado a formar parte de tu dieta todos los días.

¿Cuáles son los alimentos comunes que no hay que tomar?

La lista de productos es muy larga, llena de categorías y subcategorías:

  • Enlatados: aunque son bastante prácticos, los alimentos envasados incluyen gran cantidad de conservantes. Estos no nos aportan nada y pueden ser incluso nocivos.
  • La comida rápida: a pesar de su consumo generalizado, la comida rápida no suele tener un aporte de nutrientes saludables.
  • Los vegetales congelados: con este grupo ocurre algo parecido al de los enlatados. Están tan llenos de conservantes que pierden todas sus cualidades nutritivas y, al final, no aportan nada al cuerpo.
  • Los colorantes y los sabores artificiales: son una combinación de elementos químicos. Aunque pueden parecer atractivos para nuestro paladar, son bastante dañinos para el organismo.
  • La margarina: otro alimento salido de una fórmula química, muchas veces lleno de las nefastas grasas trans. Suele comercializarse como variante de la mantequilla.
  • Chocolate blanco: el color del chocolate no es blanco. Además de saborizantes artificiales, lo único que queda del cacao dentro de estas tabletas blancas es la manteca (la grasa), complementada con mucho azúcar y leche.
  • Refrescos: las bebidas gasificadas, con sabor a cola y algunas otras variantes solo proporcionan cantidades ingentes de azúcar.

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Otras cosas que no hay que tomar

Botellas de vidrio verde y transparente con un hombre al fondo que bebe.

Hay alimentos comunes o muy corrientes de nuestra dieta diaria que deberíamos evitar o, al menos, tomar con mucha prudencia.

  • Alcohol: el hecho de tomar una copa eventualmente no hace daño. Incluso se recomienda incluir el vino como acompañante en la comida por sus beneficios cardiovasculares. Sin embargo, en exceso, el alcohol puede tener efectos muy nocivos.

Entre los daños colaterales que provoca un exceso de alcohol destacan: retraso en los reflejos, desaceleración del metabolismo, pérdida del equilibrio, pérdida de la percepción del espacio, ralentización de la capacidad de reacción, irritación de las paredes del estómago y del intestino, etc.

  • Patatas: aquellas personas con problemas para regular su peso tienen que evitar comer patatas. A pesar de ser un alimento rico en vitamina C, tienen una alta dosis de almidón, que contiene un elevado número de calorías.

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¿Por qué nos gustan más unos alimentos que otros?

Ya desde pequeños tenemos preferencias por unos alimentos, sobre todo en los primeros años de nuestra vida. Será en nuestra evolución y a través de diferentes experiencias con los alimentos cuando se vayan perfilando las preferencias culinarias de los siguientes años.

Mujer comiéndose una hamburguesa.

Además de una especie de predisposición de carácter genético, la mayoría de los gustos y preferencias sobre los alimentos pueden adquirirse con buenos hábitos.

Elección de los alimentos más saludables

¿Qué factores condicionan nuestras elecciones sobre los alimentos? Son varios: nuestra tradición familiar culinaria, la influencia de nuestros círculos sociales más cercanos, la economía y nuestro poder adquisitivo, elementos de carácter psicológico, etc.

Está claro que la tendencia a sabores dulces y el rechazo a matices amargos o picantes pueden ser innatos. No obstante, podemos ir educando el paladar para nuevas sensaciones y experiencias. Para educar a los niños hay que empezar por darles ejemplo. Para ello, el hábito de tener la casa llena de alimentos saludables sería el primer paso.