Los cuidados en los primeros meses del bebé

El cuidado de un bebé durante sus primeros meses de vida es exigente en la medida en que somos inexpertos. No obstante, los bebés no son tan frágiles como parecen y atenderlos no es tan difícil.

Cuando llega un recién nacido depende exclusivamente de nuestros cuidados. En los primeros meses del bebé es más difícil entender qué es lo que le afecta o necesita, pero poco a poco lo vamos conociendo y cada vez nos resulta más fácil atenderlo y cuidarlo.

A veces llorará porque tiene hambre, otras porque tiene sueño, muchas más porque el pañal está sucio… El llanto es su forma de comunicación. Te maravillará darte cuenta a medida que avanzan los días cómo vas descifrando el significado de su llanto.

Sin embargo, mientras llega ese día, estos son los cuidados básicos que necesita un bebé en sus primeros días de nacido. Toma nota y pon en práctica estos consejos.

Los principales cuidados en la alimentación

La alimentación tiene que ser a demanda, ya sea con leche materna o con fórmulas lácteas. El estómago del recién nacido es muy pequeño, del tamaño de su puño, así que la cantidad también es pequeña; por ello debe ser sin horarios, a demanda del bebé.

De hecho, si toma leche de más, es posible que el bebé regurgite una pequeña porción de leche. Es normal. Le ocurre tanto a los bebés amamantados como a los que toman fórmula.

En los primeros 6 meses de vida del bebé, no necesita más que leche para estar adecuadamente alimentado. Los bebés no necesitan tomar agua, ni infusiones, ni ninguna preparación con cereales u otros sabores. Solo necesitan leche.

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Para los bebés amamantados

Primeros meses del bebé

En ocasiones, a pesar de que el bebé lleva mucho mamando, no parece estar satisfecho. Revisa cómo es el agarre del pecho. Si succiona solo el pezón, no sacará mucha leche. Debes vigilar que toda la areola de tu pecho esté dentro de su boca.

Los bebés se duermen mientras son amamantados. A veces no tienen mucha hambre o están medio dormidos. Solo hay que mover un poco el pezón para que se despierten y sigan succionando.

Sin embargo, no siempre se duermen. Muchas veces después de mamar se quedan unos minutos interesados en el entorno. Llorarán si no les prestamos atención. También pueden llorar si han quedado con gases.

Para los bebés alimentados con biberón

Cuando el bebé debe ser alimentado con biberón, lo mejor es que una misma persona sea la que siempre le dé el biberón en los primeros meses del bebé. Aunque no lo parezca, cada uno tiene su forma de dar el biberón y el bebé lo percibe. Por supuesto que lo ideal es que lo haga su madre.

Mientras se le da el biberón, hay que verificar que no ingiera aire, porque eso lo llenará de los molestos gases. Para ello, hay que tener el biberón lo suficientemente inclinado como para que la leche ocupe toda la tetina.

En la preparación de la leche con fórmulas lácteas hay que seguir las instrucciones del fabricante. Por supuesto que el biberón y la tetina deben estar correctamente esterilizados. El agua utilizada debe ser filtrada y hervida para eliminar cualquier presencia de microorganismos.

Después de comer

Para ayudar al bebé a eliminar los gases, hay que ponerlos en vertical, apoyados sobre nuestro hombro y darle unas suaves palmadas en la espalda. También lo puedes poner boca abajo sobre las rodillas.

Después de comer, hay que acostar al bebé boca arriba; es la postura más segura y más propicia para evitar las molestias de los gases. Se puede dar una inclinación de 45 grados al colchón donde se acuesta al bebé, de manera de que la cabeza quede más alta que las piernas. Con esta medida se evita el reflujo.

Los bebés que son amamantados tenderán a tener más deposiciones que los que toman leche de fórmula. Cada bebé tiene su propio ritmo para defecar; unos lo harán una vez al día, y otros tres o cuatro veces al día.

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Higiene en los primeros meses del bebé

Bañar al bebé.

El pañal hay que cambiarla cada vez que sea necesario. La orina y las heces irritan la delicada piel de las nalgas del bebé. Aunque muchos pañales desechables ofrecen mantenerlos secos durante largas horas, siempre se genera una humedad y un calor que irrita la piel.

Para cambiar el pañal,  para el adulto que lo encargado una mesa o cambiador puede ser más cómodo que hacerlo sobre la cama. No obstante, hay que tener sumo cuidado a la hora de sostener adecuadamente al bebé. En un abrir y cerrar de ojos el bebé puede girarse y darse un mal golpe.

Antes de poner un nuevo pañal, limpia y seca el área con suavidad. Procura que no quede nada de humedad entre los pliegues de los muslos y los genitales. Puedes aplicar una crema que bloquee la humedad para evitar la molesta pañalitis.

A la hora del baño

No hay unanimidad sobre cuándo es mejor dar el primer baño del bebé. Lo que sí es importante es que en esos primeros baños no se humedezca el cordón umbilical hasta que este se caiga.

En los primeros meses del bebé, el agua tibia es suficiente para asear al bebé. Si se usa jabón debe ser neutro. Hay que evitar el uso de polvos de talco, ya que pueden ser inalados por el bebé.

El cordón umbilical no necesita ningún vendaje especial mientras cicatriza. Después del baño, hay que secar bien el ombligo. Se puede empapar con un poco de alcohol isopropílico para garantizar que seque a mejor y lo más pronto posible. Si la herida supura o sangra hay que consultar con el pediatra.

Las uñas del bebé crecen muy rápido. Un buen momento para cortarlas es mientras duermen. Se pueden utilizar tijeras de punta roma, cortaúñas o bien limarlas con una lima muy fina.

La ropa del bebé

Los bebés suelen ser vestidos con demasiada ropa. Están tan abrigados, incluso en verano, que sudan y se sienten mal. Cuando tu bebé llora sin razón aparente, revisa si no está demasiado vestido para la temperatura del ambiente.

En los primeros meses del bebé, es normal que tengan las manos y los pies fríos. Sin embargo, si la piel a la altura de los omóplatos o sobre el abdomen está caliente y seca, significa que no tienen frío.

La ropa del bebé debe lavarse con jabón neutro, para evitar que los olores de los detergentes más fuertes puedan desencadenar alguna reacción alérgica. Sin embargo, no hay que exagerar. Los bebés no necesitan que sus ropas sean esterilizadas ni hervidas por horas. Podemos lavar su ropa con la ropa del resto de la familia.

Para finalizar: cómo cargar al bebé

Durante los primeros meses del bebé es necesario sostenerle la cabeza. Cuando le tengamos en brazos, hay que sostenerla en todo momento con suavidad y al mismo tiempo con firmeza.

Los recién nacidos se asustan cuando la cabeza se les cae hacia un lado o hacia atrás. También cuando los alzamos de improviso. Haz contacto visual con tu bebé y háblale. Pon una mano debajo de su cabeza y otra bajo el tronco.

Acércalo a tu cuerpo, arrúllalo, que sienta tu corazón y disfrute de su cercanía. Recuerda que el contacto físico es tan importante como la alimentación y la higiene de tu bebé. Su olor es de los recuerdos más maravillosos que te dejarán los primeros meses del bebé.