Los demás son tu propio espejo, ¿qué es lo que te intentan mostrar? - Mejor con Salud

Los demás son tu propio espejo, ¿qué es lo que te intentan mostrar?

¿Te has planteado la posibilidad de que ese comportamiento que tanto te molesta de los que te rodean lo haga precisamente porque es uno de tus puntos débiles?
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¿Sabías que los demás son como un espejo y te reflejan? Quizás no te hayas dado cuenta, pero siempre te estás relacionando contigo mismo a través de los demás.

Pongamos un ejemplo. ¿Verdad que hay cosas que le molestan a tus amigos de otras personas que a ti no te influyen? Esto ocurre porque ellos ven algo en los demás que ellos tienen y, por eso, reaccionan.

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El problema es que pensamos que eso que nos hace reaccionar no es nuestro, sino culpa del otro. Primer error.

Si no fuera nuestro, pasaríamos totalmente por alto que el otro fuese un mentiroso, un infiel o tuviese otra cualidad que consideramos deleznable.

Si los demás son tu espejo, aprovéchalo

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Podemos considerar que es terrible que los demás sean tu espejo. Sin embargo, es una excelente oportunidad para ver qué es lo tenemos que sanar de nosotros mismos.

Por ejemplo, si te molesta alguien que critica mucho a los demás, si no puedes soportarlo, ¡atento! Es posible que estés siendo muy duro contigo mismo, que te exijas demasiado y que necesites soltar esto.

En otro caso, si estás sufriendo una infidelidad o si has pasado por varias relaciones en las que “te ponen los cuernos”, verifica si te estás siendo infiel a ti mismo en algún aspecto.

¿Dónde no estás respetando tus valores?

Como puedes ver, el espejo no te indica que tú seas un criticón con los demás o infiel con tu pareja, sino la relación que tienes contigo mismo.

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De esta manera, hay que realizar una interpretación en la que solo tu experiencia te podrá ayudar.

Gracias a los demás, ves aquello en lo que tienes que mejorar.

Si estás con una pareja que está muy apegada a su madre y eso te molesta, ¿qué ocurre con la relación con tu madre? ¿Acaso deseas en tu fuero interno que fuese algo más cercana?

No responsabilices a los demás de lo que sientes

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Solemos dejar nuestra felicidad en manos de los demás y así lo hacemos con otro tipo de cosas. Por ejemplo, responsabilizamos a los demás de enfadarnos.

No obstante, nadie puede provocar en ti una reacción diferente a la que quieras sentir a menos que esté abriendo una herida ya existente.

Por ejemplo, si un jefe te menciona una mejora en tu trabajo y tú sientes un rechazo muy grande a esto, puede que en ti resida una gran inseguridad.

Lo que te dice cada espejo es que empieces a poner el foco en ti, que te centres en ti y que empieces a responsabilizarte por tu persona.

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Nos es muy cómodo responsabilizar a los demás de lo que nos ocurre. Sin embargo, esa persona infiel que tanto nos molesta y que puede que ni siquiera nos esté afectando directamente, nos está diciendo algo.

Por eso, de una u otra manera, nosotros nos relacionamos siempre con nosotros mismos; todo lo bueno o malo que vemos en el otro lo tenemos nosotros. Si no fuese así, no lo veríamos.

Tus relaciones te dicen qué cambiar

Relaciones

A veces sufrimos mucho porque nuestros amigos nunca nos llaman y siempre somos nosotros los que tenemos que estar ahí; otras, nos quejamos porque siempre acabamos tropezando con el mismo tipo de pareja que termina haciéndonos sufrir.

Si sientes dolor, si algo no va bien en tus relaciones, aprovéchalas para poder ver dentro de ti qué es lo que estás haciendo mal.

Ya que siempre tenemos el foco en los demás, sepamos leerlos. No creamos que lo que hacen no tiene nada que ver con nosotros, no pensemos que es que son egoístas o malas personas.

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Fijémonos en qué nos quiere decir nuestra manera de relacionarnos con los demás. Quizás demos demasiado y no permitamos que otros tengan espacio para demostrar, también, que pueden hacer cosas por la relación.

Si tropezamos siempre con un mismo patrón de personas tal vez no nos estemos respetando, ni amando. Quizás incluso suframos algún tipo de dependencia.

Es el momento de sacarnos la venda de los ojos.