Los depredadores emocionales. Parte I

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 16 diciembre, 2018
Gema · 7 mayo, 2019
El depredador emocional se siente inferior aunque no dé esa impresión, ya que suele mostrarse arrogante. Puede aparecer en muchas situaciones, desde la pareja hasta el grupo de amigos.

Así como en la naturaleza existen los depredadores animales que capturan y aniquilan a otros para alimentarse, en el ser humano también podemos observar un fenómeno similar. Se conoce como acoso moral y lo protagonizan los depredadores emocionales y sus víctimas.

Una mirada, una palabra o una simple insinuación son suficientes para comenzar el proceso de destrucción del otro. Los actos que llevan a cabo los depredadores emocionales son tan cotidianos que a veces parecen normales. Mediante un proceso de acoso moral o maltrato psicológico, estos individuos puede conseguir consumir la energía de otras personas.

Este es un fenómeno que se da, normalmente, en ambientes cercanos, como en la pareja, en el trabajo, en la familia o en el grupo de amigos.

¿Cómo es el depredador emocional?

 

El depredador emocional se encuentra entre personas de todas las edades, estatus sociales, culturas y sexo. Aparentemente, son sujetos normales, casi nunca líderes. Suelen ser tacaños, egocéntricos y narcisistas.

Su objetivo es el desmantelamiento moral, personal, psicológico y sociológico de las víctimas, pudiendo causarles heridas muy profundas. Son individuos que se sienten profundamente inferiores aunque no den esa impresión, ya que se muestran arrogantes y grandilocuentes. Sin embargo, tienen sacos de remordimientos y rabia enmascarados.

Sienten la necesidad de ser admirados y tienen ansias desmesuradas de éxito y poder. Presentan una desconexión con sus emociones, despreciando así a sus víctimas.

Cuando son niños, suelen ser los típicos que causan las peleas, pero que no se ven envueltos en ellas. En la adolescencia, son fríos y distantes, con poco éxito social y rodeados de pocos amigos a los que manipulan. Y en la adultez, se distinguen por ser arrogantes, manifestándose como poseídos de la verdad, la razón y la justicia.

A primera vista, parecen sujetos controlados, sociables y aceptables. Sin embargo, tras esta máscara se esconde un cúmulo de intenciones y procesos inconscientes mucho más enrevesado.

Hombre deprimido al atardecer

Lee también: «¿Estás sufriendo abuso o maltrato?»

¿Quiénes son las víctimas de los depredadores emocionales?

Las víctimas se caracterizan por ser personas bondadosas, honestas, generosas, optimistas y con fuerza espiritual. Son aquellas personas que presentan características que el depredador humano anhela y envidia, características que no ha tenido. Los depredadores emocionales buscan a este tipo de personas para absorberles su energía y vitalidad. Es decir, quieren absorber aquello que envidian.

Por otro lado, los demás ven a las víctimas como culpables, ya que piensan que son consientes de las agresiones que reciben. Además, los depredadores son capaces de crear una versión de los acontecimientos en la que aparecen como buenos y nunca como causantes de mal.

Chica sufriendo emocionalmente

Lee también: El bullying en niños: señales, tipos y acciones a emprender

A menudo, oímos decir que si una persona es víctima es por su debilidad o carencia. Sin embargo, podemos observar que son elegidas porque tienen algo que el agresor anhela: amabilidad, carisma o fuerza de voluntad. Personas felices que han tenido la desgracia de cruzarse en su camino.

Pueden parecer ingenuas, ya que no se imaginan que el otro es, básicamente, un destructor. Es por eso que siempre intentan encontrar explicaciones lógicas, se justifican y lo defienden.

Al final, simpre perdonan porque aman o admiran, o porque consideran que tienen que ayudar a esa persona, ya que son los únicos que las entienden. Sienten que tienen una misión que cumplir.

Mientras que el depredador emocional se agarra a su propia rigidez, las víctimas intentan adaptarse y no dejan de cuestionarse nunca su propia culpabilidad. Simpre procurando comprender qué desea, consciente o inconscientemente, su perseguidor.

  • Black, D. A., Smith Slep, A. M., & Heyman, R. E. (2001). Risk factors for child psychological abuse. Aggression and Violent Behavior. https://doi.org/10.1016/S1359-1789(00)00022-7

  • Wolke, D., & Lereya, S. T. (2015). Long-term effects of bullying. Archives of Disease in Childhood. https://doi.org/10.1136/archdischild-2014-306667

  • Lereya, S. T., Copeland, W. E., Costello, E. J., & Wolke, D. (2015). Adult mental health consequences of peer bullying and maltreatment in childhood: Two cohorts in two countries. The Lancet Psychiatry. https://doi.org/10.1016/S2215-0366(15)00165-0