Los detalles más simples nos enseñan cómo es en realidad una persona

Valeria Sabater · 13 agosto, 2016
La felicidad se esconde en los pequeños gestos y en los detalles más simples. En esos que no se hacen notar y que, sin embargo, nos aportan un bienestar incomparable

Los detalles más simples establecen la diferencia y dicen mucho del ser humano.

Sin embargo, resulta curioso cómo las personas solemos juzgar a los demás en función de lo que hacen, lo que dicen o cómo reaccionan ante ciertas situaciones.

Ahora bien, hay un aspecto aún más importante. La personalidad de alguien no se percibe solo a través de sus palabras. Tampoco en lo que hace o lo que deja de hacer en un momento dado.

Todas estas conductas pueden estar perfectamente calculadas con un fin determinado. Sin embargo, para conocer de verdad a alguien, atiende los detalles, las cosas más pequeñas.

Cada uno de nosotros somos mucho más de lo que se ve a simple vista. Somos nuestros gestos, somos una sinfonía delicada de muchos pocos que hacen un todo maravilloso.

Es ahí donde está el auténtico tejido de nuestro ser y nuestra personalidad.

Te proponemos reflexionar sobre ello. A continuación, te explicamos qué hay en los detalles más simples de nuestro día a día y cómo se construyen.

Esos pocos que dicen mucho de alguien

Estamos seguros de que te habrá ocurrido lo siguiente en más de alguna ocasión. Te presentan a una persona y hay algo que, instintivamente, no te agrada.

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A pesar de que su actitud es la correcta, de que es amable y que en su comportamiento se desprende la cortesía, te incomoda. Son, por así decirlo, “esos pocos que dicen mucho”.

  • Una sonrisa que denota cierta falsedad.
  • El tono de voz, poco afable.
  • La mirada, que lejos de conectar, nos evita.
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Estos serían, sin duda, algunos pequeños detalles. Sin embargo, hay algo más. Los expertos nos hablan del sexto sentido. Lejos de ver esta dimensión como algo sobrenatural, hay que empezar a entenderla como lo que realmente es.

  • Las personas almacenamos nuestra experiencia, sensaciones e interpretaciones en nuestro inconsciente.
  • Este inconsciente es como una fuente de información que nos permite poder tomar una decisión de forma rápida cuando así lo necesitamos.

En el ejemplo sugerido, nuestro sexto sentido nos indica que desconfiemos por varias razones. Porque a lo largo de nuestro pasado esos detalles más simples que definen a dicha persona nos han traído experiencias poco positivas.

Detalles que se hacen sin esperar nada a cambio

Cuando hablamos de detalles no nos referimos a regalos. La mayoría de nosotros sabemos que lo que más nos agrada no son los grandes presentes sino los pequeños detalles, esos que tanto enriquecen nuestro corazón.

  • Nos gustan porque están habitados por el respeto, el cariño más sincero, el reconocimiento. Aún más, otra realidad que también conocemos es el hecho de que muchas personas, cuando hacen algo por nosotros, esperan ser compensados.
  • No es lo adecuado. Las personas necesitamos reciprocidad, desde luego, pero no una obligación expresa a “si tú me das esto yo tengo que darte aquello”.

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La auténtica nobleza de corazón está en quien tiene detalles cotidianos sin esperar nada a cambio.

La pareja que se cuida, que se desea lo mejor, que tiene bonitos detalles porque así lo siente, porque lo quiere y lo necesita. Eso es, sin duda, lo más hermoso.

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Los detalles más simples son los que esconden la felicidad

Nuestro viaje en busca de la felicidad parece no terminar nunca. Leemos libros, hacemos cursos, nos apuntamos a clases de crecimiento personal en busca de un fin: ser más felices.

Ahora bien, en lugar de forzar su aparición y de soñar cada día con sentirnos un poco mejor, es necesario ver las cosas desde un punto de vista más sencillo, más humilde.

La vida no debería ser tan complicada

En el fondo de nuestro ser sabemos muy bien que para ser feliz no se necesita tanto. Un trabajo que nos permita vivir con dignidad, buenos amigos, una familia que nos quiera y a la que amar…

Sin embargo ¿por qué se complican tanto las cosas en ocasiones?

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  • Porque nos cuesta establecer prioridades. Se nos olvida poner en práctica aspectos tan esenciales como el amor propio y el respeto. Detalles vitales que, si no te lo ofreces a ti mismo, jamás te permitirán ser feliz.
  • Aprende a deshacer los nudos que complican tu vida. Opta por los detalles más simples que enriquezcan tu existencia.
  • A quien no te traiga alegrías, regálale tu ausencia. Desconfía de quien no entienda el valor de los buenos detalles.
  • Una vida complicada es la que llena tu mente de preocupaciones y te hace olvidar lo que es esencial a los ojos, como la compañía de la gente que te quiere y que amas de verdad.
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Mira cada cosa que te rodea desde tu corazón, escuchando siempre a tu sexto sentido, a tu intuición.

Solo entonces te darás cuenta de quién te trae egoísmos o de quién se preocupa de verdad por darte lo mejor, por ofrecerte esos detalles donde se esconde el respeto, el amor más sincero.