Los efectos a largo plazo de la violencia doméstica

Brunilda Zuñiga 10 noviembre, 2017
La violencia doméstica es una lacra que puede perdurar mucho tiempo tras haberla padecido, por lo que debemos poner todos los medios para ayudar a las personas afectas a superar el trance

La violencia contra la mujer es una cuestión sociocultural presente en las más diversas comunidades.

En prácticamente en todas las sociedades primitivas el papel de la mujer es semejante. Es decir, un ser sumiso, inferior al hombre, sin ningún derecho.

En pleno siglo XXI aún existen barreras sociales que dificultan el ascenso de las mujeres en actividades laborales y profesionales. Estas se deben principalmente a actitudes patriarcales impuestas en el ámbito familiar.

En estas esferas es posible ver situaciones en las que se les prohíbe ejercer una profesión, y sufrir castigos físicos y emocionales que se mantendrán con ella durante mucho tiempo, e incluso de por vida.

¿Cuáles son los efectos a largo plazo de la violencia doméstica?

Baja autoestima

Baja autoestima

Al contrario de lo que muchos piensan, la violencia doméstica no es solo violencia física. También puede incluir:

  • Abuso sexual
  • Abuso emocional
  • Violencia financiera

Básicamente, el que comete la violencia tiene necesidad de mantener el control sobre sus víctimas.

Bajarle la autoestima hace que la víctima permanezca en la relación abusiva por más tiempo. Al salir de la relación las mujeres tienen que seguir lidiando con este trastorno por muchos años y pocas son las que lo superan.

Amigos y familiares deben recordarles que ellas tienen la capacidad de salir de esa situación en busca de una vida normal. No importa cuán vulnerable parezca, la víctima merece ser tratada con respeto para que se dé cuenta del valor que tiene.

Ver también: Objetivo: erradicar la violencia contra la mujer

Hostilidad y actitudes negativas

Esta es otra de las consecuencias de la violencia doméstica. Se manifiesta en una tendencia por desconfiar de las situaciones y de las personas.

Poco a poco se va desarrollando una actitud donde se considera que todo en la sociedad en que vivimos es malo y negativo.

Las mujeres que han experimentado esta clase de violencia sienten que deben tener las defensas en alto y cuidarse de todo. Pueden llegar a transformarse en una persona de carácter frío e irritable.

En algunos casos, las víctimas de violencia doméstica pueden tener comportamientos violentos.

La hostilidad, según estudios científicos y médicos, hace que las arterias coronarias tengan tendencia a cerrarse y disminuya el riesgo sanguíneo cardíaco, lo que aumenta la posibilidad de sufrir enfermedades del corazón.

Otra consecuencia relacionada es que las víctimas se aíslan socialmente y desarrollan graves problemas con sus nuevas parejas.

La depresión

Constituye una de las secuelas más importantes que queda en la mujer después de ser víctima de violencia doméstica.

Esta condición está asociada a:

  • Dolores crónicos
  • Infartos cardiacos
  • Envejecimiento prematuro
  • Problemas de cicatrización
  • Disminución de la función inmunitaria
  • Enfermedad de Alzheimer

El problema es que la mayoría de los síntomas de la depresión son ignorados por las personas que se encuentran cerca de la que una vez fue víctima.

Se suele pensar que ya no le debería afectar lo que sufrió en el pasado y pasan ser atribuidos a otros factores desencadenantes del estrés diario que vive.

Terror sexual

terror sexual

La violencia doméstica, específicamente la sexual, puede llevar a:

  • La delimitación confusa de las propias barreras y de los propios límites
  • Estigmatización
  • Vergüenza
  • Traición
  • Disociación
  • Repetición

Las mujeres se quedan con un concepto distorsionado de la realidad y se consideran sucias, feas y desagradables. Con esto surge la negligencia y el abandono propio.

Es común que la mujer se vea inmunda y se perciba a sí misma y a su cuerpo con vergüenza.

Como se disminuye el crecimiento personal, la compulsión de repetir la experiencia traumática puede ocurrir de diferentes maneras, frecuentemente sutiles.

A lo largo de su vida, pueden asociar el sexo con algún elemento vivido durante la violencia sexual y doméstica en general.

Una posibilidad de ayuda sería un tratamiento psicológico. Este le ofrece la posibilidad de superar esa experiencia.

Este tipo de efectos puede traer consecuencias por medio de trastornos y en las relaciones cotidianas.

Cuando los síntomas se tornan frecuentes y permanentes, pasan a expresarse de forma patológica, como depresión y hasta tentativas de suicidio.

Lee también: El sexo y la rutina, el gran enemigo de la pareja

Discapacidad física permanente

Debe tomarse esta discapacidad como una actitud basada no tanto en su diagnóstico médico como en el funcional.

Esta parte afecta más a esas mujeres víctimas de violencia doméstica manifestada en maltrato físico directo, como golpes, fracturas o quemaduras de cigarrillo, entre otros.

Al presentarse cualquier situación clínica, los problemas físicos de salud van en aumento.

Entre otras consecuencias que la violencia genera están:

  • Enfermedades de transmisión sexual (como el VIH)
  • Colitis
  • Dolor pélvico
  • Cefaleas
  • Problemas al caminar y realizar actividades cotidianas
  • Problemas ginecológicos
  • Fibromialgia
  • Síndrome de intestino irritable

La violencia doméstica no puede seguir siendo una realidad

Lamentablemente, la violencia doméstica contra la mujer todavía es muy frecuente en muchos países. Entender su impacto puede ayudar a la prevención y tratamiento de sus consecuencias.

Si vives esta situación o conoces a alguien que lo haces es importante que busques ayuda. El mayor error que podemos cometer es creer que la víctima es culpable y que una vez que sale de ese ciclo todo termina.

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