Conoce todos los efectos negativos del estrés

Lorena González · 22 mayo, 2018 · Última actualización: 22 noviembre, 2018 22 noviembre, 2018
El estrés, de manera continuada, desencadena una reacción cerebral en cadena. Por eso, conocer algunas herramientas para evitar que nos afecte tanto es crucial.

A menudo hacemos referencia al estrés de una forma muy poco específica. Por esta razón, colocamos en el mismo saco todos nuestros malestares (mentales y físicos). La etiqueta puede ser acertada, pero conlleva el olvido de algunos de los efectos negativos del estrés en el cuerpo.

No hace falta ser un experto para identificar los signos, aunque es recomendable acudir al médico para un diagnóstico preciso. No obstante, nosotros mismos podemos saber qué nos está pasando tan solo prestándonos un poco de atención. Especialmente, es conveniente atendernos, porque el estrés puede llegar a ser un enemigo que puede atacar en cualquier momento, pero cuyas secuelas no siempre son inmediatas.

La fisiología del estrés

El estrés no tiene por qué ser negativo. De hecho, en pequeñas dosis, puede ser hasta positivo. Esto se debe a que desencadena reacciones en nuestro organismo asociadas a nuestro sistema de defensa y activación. Así, contribuye a nuestras tendencias primitivas de huir o luchar.Entonces, según numerosos estudios, algo de estrés aumenta nuestro ritmo de trabajo y puede convertirnos en más eficientes.

No obstante, el exceso de estrés o el estrés crónico afectan directamente a tres sistemas en el organismo: el sistema endocrino, el sistema nervioso y el sistema inmune. De ahí que se generen en cadena una impresionante cantidad de efectos negativos.

El estrés activa el cerebro de múltiples maneras, lo que provoca una reacción en cascada. Primero se desencadena una respuesta neurológica que activa el hipotálamo.

Esto provoca la secreción de hormonas y estimula la hipófisis, que a su vez, segrega ACTH corticotropinaLa corticotropina activa las glándulas suprarrenales y esto desencadena la producción de adrenalina (epinefrina) y noradrenalina (norepirefrina) y de corticoesteroides (aldosterona) y glucocorticoides (cortisol).

Esta reacción y secreción anormal de hormonas afecta a todos los órganos del cuerpo. Y, además, directamente el sistema inmune. Hans Selye, médico endocrinólogo de Montreal, conceptualizó la respuesta del organismo al estrés en tres etapas fundamentales: la fase de alarma, la fase de resistencia y a fase de agotamiento.

Las fases del estrés

  1. Fase de alarma: los estímulos suceptibles de causar estrés activan el sistema nervioso simpático. Tiene lugar la secreción de adrenalina y noradrenalina, lo cual aumenta la concentración y capacidad de atención. Los efectos inmediatos pueden incluir hipertensión arterial, aumento del ritmo cardiaco y sudoración. Esta fase dura poco tiempo.
  2. Fase de resistencia: es la consecuencia de que la fase de alarma se extienda por más tiempo del debido. En este punto, comienzan las alteraciones en el metabolismo y los órganos comienzan a sufrir los efectos negativos de la excitación del sistema nervioso y la consecuente secreción de hormonas.
  3. Fase de agotamiento: el organismo está alterado por el descontrol de los sistemas implicados en la respuesta al estrés. Entonces, comienzan los síntomas que caracterizan las patologías típicas de las personas sometidas a estrés.

Los efectos negativos del estrés

Sobre el sistema digestivo

Entre los principales efectos negativos del estrés sobre este sistema se hallan múltiples patologías. Entre ellas,  úlceras estomacales, síndrome de colon irritable, dispepsia funcional, colitis ulcerosa, aerofagia o gastritis. Además, promueve la adopción de malos hábitos alimenticios como comer a destiempo, consumir comida chatarra, dejar de comer y otras conductas afines.

Sobre el sistema respiratorio

En este sistema, el estrés puede actuar de forma directa o indirecta. De forma directa puede producir hiperventilación, disnea, asma psicógena y sensación de ahogo. De forma indirecta, puede aumentar la propensión a enfermedades respiratorias por efecto del debilitamiento del sistema inmunológico.

Sobre el sistema cardiovascular

Este es uno de los sistemas más afectados por el estrés. De hecho, algunos de sus efectos pueden tener resultados fatales. Entre ellos se encuentran taquicardia, arteriosclerosis, angina de pecho o infarto de miocardio.

En los músculos y la piel

En este sentido, el estrés puede manifestarse de muy diversas normas. Por ejemplo, puede ocasionar acné, soriasis, prurito, eczemas, dermatitis, calambres musculares, dolores o rigidez. 

Sobre el sistema nervioso

En este sentido, los efectos negativos del estrés son tan variados que nos deben hacer reflexionar sobre el estilo de vida que llevamos y de sus consecuencias. Desde problemas de ansiedad, irritabilidad, amnesia, dolores de cabeza, migraña, adicciones, depresión, trastornos del sueño, bloqueos mentales, alteraciones de la personalidad, desarrollo de fobias y miedos; hasta trastornos alimenticios, entre otros.

Ya vemos que los efectos negativos del estrés pueden conllevar a la pérdida de la integridad física y mental. Tenemos que evitar por todos los medios de que nuestra salud psico-emociona se vea comprometida a este punto. Para ello, debemos buscar herramientas y ayuda profesional para aprender a prevenir patologías y a conocernos, cuidarnos y querernos mejor.