Los límites en la infancia: un acto de amor

15 septiembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la médica Irene Nora Melamed
Cuándo y cómo poner límites a nuestros hijos es un interrogante habitual. El desafío es encontrar los mejores modelos para hacerlo. ¿Lo intentamos?

La puesta de límites en la infancia es una acción que en general implementan los padres, pero también pueden hacerlo otros adultos. Cumplen la finalidad de organizar las respuestas de los niños y, en particular, ofrecer marcos de referencia.

Decir «no» es esencial en muchas ocasiones, y es recomendable que, al decirlo, se vea acompañado de una somera explicación del por qué lo hacemos. A medida que los años pasan y los niños crecen, dichos límites van variando en escala, proporción, así como en los diferentes los mecanismos que los determinan.

Desde un berrinche, o vulgarmente llamado «rabieta», hasta la posibilidad de negociar permisos y salidas, la puesta de límites debe renovarse según pasan los años. ¿Qué más debes saber? A continuación lo detallamos.

Los límites en la infancia: una herramienta útil para el desarrollo de los niños

Porque lo digo yo

Madre escuchando a su hija
Establecer límites en la infancia es determinante para regular las conductas de los menores.

«Porque lo digo yo» es una frase que ha estado muy arraigada en la crianza, pero es posible que en la actualidad no tenga demasiada cabida, a menos que las reiteradas explicaciones no hayan dado el resultado esperado.

En este sentido,  decir por ejemplo – Porque lo digo yo que soy tu mamá o tu papá, y dado que tengo la responsabilidad de tu cuidado, considero que no es adecuado que realices esto o que vayas a tal lado – puede ser de utilidad.

En un artículo de opinión escrito por Josep Cornellá i Canals, citado por la Asociación Española de Pediatría se destaca que:

«Las normas son esenciales cuando el niño va descubriendo su entorno y, con sus travesuras, nos va pidiendo que le vayamos marcando los límites. El niño pequeño no puede entender argumentos ni razonamientos».

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¿Al poner límites se aprende?

¿Al poner límites se aprende?… Y en ese caso,  ¿quién o quiénes lo enseñan?.  Es posible que no exista una única respuesta. En ocasiones, el registro de los padres de cómo ponen límites sus amigos u otros familiares, así como el recuerdo afable o traumático de las épocas infantiles, pueden servir de guía orientadora acerca de qué hacer y qué no.

Los limites como generadores de autoestima

La puesta de límites – cuando la misma se da en un marco de amor y paciencia – promueve la autoestima. Paralelamente cabe afirmar que, cuando los niños son objeto de rabietas y de berrinches, muchas veces es el modo en el que claman por un límite.

Asimismo, la forma en la que se tramitan los berrinches en la infancia pueden constituirse en un espejo en el cual logran mirarse frente a las dificultades.

Límites saludables y los que no lo son

Madre poniendo límites en la infancia
Es importante diferenciar los límites saludables de los que no lo son. Así, los resultados en la crianza de los niños será más satisfactoria.

En este sentido, estaríamos en condiciones de afirmar que hay limites saludables y otros que no lo son. Seguramente son los límites saludables los que están en condiciones de conducir a un resultado satisfactorio.

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En resumen

  • La puesta de límites en la infancia es claramente un acto de amor, al igual que cuando, por ejemplo,  les damos a los niños una vacuna indicada por un profesional.
  • Es esencial no perder la calma cuando debemos poner un límite, ya que la ira o el estado alterado no permite contar con una buena perspectiva y mucho menos ofrecerla.
  • Focalizar en no más de dos cuestiones cuando se trata de establecer un límite a fin de no perder efectividad.
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