Los motivos más frecuentes por los que las parejas discuten

La comunicación en la pareja es fundamental para evitar múltiples discusiones. Muchas de estas pueden ser fruto de malentendidos que pueden solucionarse si ambos miembros ponen de su parte

Existen muchos motivos por los cuales las parejas discuten. Sin embargo, hoy nos centraremos en algunos que sería importante erradicar para así resolverlos y evitar que dañen nuestra relación de pareja.

Muchas veces se discute porque la comunicación entre la pareja es carente. Otras veces se discute porque, en vez de resolver los problemas, se dejan pasar, se ignoran.

En todo caso, es esencial detenerse para hablar con la pareja y resolver la situación que ocasiona el conflicto. No queremos que surja una nueva discusión basada en lo mismo.

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El gran motivo: los celos

Hombre celoso

Uno de los motivos por los que las parejas discuten son los celos. Ya sea porque uno de los miembros de la relación hace un nuevo amigo, agrega a alguien a sus redes sociales, se lleva bien con su expareja, se queda mirando por la calle a alguien que le parece guapo…

La gran mayoría de los celos son infundados. No tienen razón alguna de ser. Sin embargo, en nuestra cultura, nos han enseñado que es normal tener celos en una relación. ¿Por qué? Porque nos celamos de aquello que creemos que poseemos, cuando en realidad no es así.

Sentimos celos cuando creemos que vamos a perder aquello que nos “pertenece”. Por eso, cualquier persona se convierte en una potencial competidora.

Esto también habla mucho de nuestra propia autoestima y seguridad, tanto en nosotros mismos como en nuestra pareja. Sin embargo, se puede considerar una conducta aprendida.

Los celos parecen ir implícitos dentro de una relación de pareja.

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Lo más sano sería comprobar si tenemos un problema de autoestima, verificar si nuestros celos tienen razón de ser o si son producto de las conductas aprendidas que hemos visto realizar por otras parejas de nuestro entorno (padres, abuelos, hermanos, tíos…).

Una vez hecho esto, debemos hablarlo con nuestra pareja para que nos tranquilice, nos aporte la seguridad que necesitamos y podamos, así, dejar de sentir celos de manera innecesaria.

Diferencias familiares

Problemas con la suegra

Otro de los motivos por los que las parejas discuten es la familia. Cuando iniciamos una relación con alguien elegimos a esa persona, pero no a la familia que tiene.

En muchas ocasiones, las diferencias que se originan con la familia de nuestra pareja tienen que ver por diversas creencias que tenemos. Por ejemplo, la más conocida, la de que con la suegra uno siempre se lleva mal.

Esto puede no ser así. De hecho, generalizar esto puede predisponernos a adoptar una actitud defensiva y poco abierta para entablar una buena relación con la madre de nuestra pareja.

No obstante, hay determinadas diferencias familiares que es necesario resolver hablándolo entre los dos. Por ejemplo, si uno de sus padres llega a nuestra casa y empieza a querer reorganizarlo todo, decirnos de qué color tenemos que comprar las alfombras, etc.

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Otros ejemplos pueden ser cuando los padres están muy apegados a su hijo y lo llaman para todo o aparecen por casa sin previo aviso, o también cuando no aceptan la relación y se vuelven hostiles y lanzan indirectas.

Hacer lo mismo que ellos no es una buena actitud. Tenemos que comunicarnos con nuestra pareja, decirle aquello que nos molesta, ver si a nuestra pareja también le molesta o lo acepta y así poder resolver el conflicto de la mejor manera.

Problemas con el espacio personal

Pareja triste discutiendo

Esto tiene mucho que ver con las creencias que depositamos sobre las relaciones de pareja que, no solo terminan originando conflictos con respecto a los celos, sino también con el espacio personal.

Uno de los motivos por los que las parejas discuten es por esa necesidad que a lo largo de los años se mantiene de hacerlo todo juntos. Es normal que en la fase de enamoramiento queramos estar con nuestra pareja. No obstante, cada uno tiene sus amigos, sus aficiones…

Tener pareja no implica perder nuestra individualidad y convertirnos en uno.

Si a mí me gusta dar paseos en soledad, por tener pareja no tengo que cambiar esto. Sin embargo, puede que escuche “no quieres hacer cosas conmigo”, “no me quieres incluir en tus actividades”.

En realidad, los miembros de una relación necesitan su espacio. El problema es que cuando se hacen cosas por separado es posible que surjan esos celos de los que hablábamos al principio y que tan nocivos son para la relación.

  • Tener pareja no implica dejar de hacer lo que nos gusta o compartir a partir de ahora los amigos o hacer las mismas aficiones.
  • Somos dos personas diferentes que tienen una relación, no dos personas que se transforman en una sola.

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A veces, esta necesidad de espacio personal se da desde un primer momento en la relación. Otras veces, surge después de un tiempo. Lo importante es saber respetar el espacio del otro, porque todos lo necesitamos, aunque en ocasiones creamos que no.

¿Cuál de estos motivos por los que las parejas discuten coincide más contigo? ¿Te gustaría añadir alguno más? Todo lo comentado se puede resolver siempre y cuando los miembros de la relación se encuentren dispuestos y abiertos a solucionar el origen de sus discusiones.