Los nietos son la luz y las alegrías de sus abuelos

Valeria Sabater 11 enero, 2016
Los abuelos ya han pasado la etapa de padres y de educar. Con los nietos su misión es la de inculcar valores y un legado emocional que les ayude a ser mejores personas

Los nietos son esas nuevas generaciones que tanta luz y esperanzas dan a cada uno de los miembros de la familia. Ahora bien, en el caso de los abuelos, este vínculo es especial y muy favorecedor para ambas partes.

Hay que pensar en algo importante: a día de hoy llamamos “abuelos” a personas que, en realidad, llevan una vida muy activa, son autónomos y sus corazones siguen siendo jóvenes.

Son personas que disfrutan de su día a día y que acogen a sus nietos de una forma diferente a como lo hacen los padres.

Son muchos los estudios que suelen hacerse para profundizar en si los abuelos tienen también la “responsabilidad” de educar.

Si bien es cierto que en una sociedad todos somos agentes educadores, el papel de los abuelos en una familia tiene unos matices muy interesantes de los que queremos hablarte.

Te invitamos a reflexionar sobre ello.

Abuelos y nietos: el papel del bienestar psicológico

nietos

La responsabilidad de educar, de poner normas y de decidir “qué es permisible y qué no” la pautan los padres y las madres. Ahora bien, en el caso de los abuelos, existen unas particularidades que vale la pena señalar:

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  • Los abuelos ya han pasado por esa etapa, porque antes de abuelos han sido padres y han marcado directrices y han cumplido su papel. A día de hoy no quieren ni desean ser severos, decidir qué se puede hacer y qué no.

Lo que prefieren es disfrutar de sus nietos y construir un legado emocional.

  • Entre abuelos y nietos suele favorecerse una comunicación que va más allá de las palabras, y que se inscribe en los gestos, en los símbolos. Hay complicidad, sonrisas, cesiones y concesiones…

Todo ello edifica un adecuado bienestar psicológico donde ambas partes ganan.

  • El trato regular entre abuelos y nietos combate estados depresivos y tristezas. Ofrece nuevas responsabilidades a los abuelos, y los nietos aprenden dimensiones que sus padres y madres no pueden trasmitirles.

Tenemos claro también que no todos los abuelos son iguales, y no siempre se construyen relaciones tan intensas. Suele decirse que uno envejece como ha vivido y, si no hemos asumido determinadas cosas, es posible que lleguemos a la edad madura con algo de frustración y negativismo.

Serán pues los padres quienes valoren cuán frecuente debe ser el trato con los abuelos, y si esa relación es enriquecedora o no. No obstante, y por lo general, es uno de los vínculos más maravillosos que existen.

Abuelos y nietos: un legado emocional imperecedero

mujer con sus nietos

El apoyo de los abuelos en el día a día supone una ayuda y un pequeño desahogo para los padres.

Esta responsabilidad de los abuelos no es algo reciente: son muchas las generaciones que han compartido las tareas de cuidado y atención de los más pequeños.

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El legado que construyen los abuelos no solo enriquece a los nietos, también los padres y las madres ven nuevas dimensiones en sus progenitores que tal vez desconocían, y que, de algún modo, les hace renovar el vínculo.

  • El legado que ofrecen los abuelos a los niños no solo se basa en los afectos y las emociones.

También es el don de saber trasmitir valores, retazos del pasado, de esos recuerdos familiares de otras generaciones que, a su vez, van a ayudar al niño a comprender mucho mejor el mundo y a sí mismo: le ofrece raíces.

  • Otro aspecto interesante es que ese reflejo continuo de los abuelos, de su alegría por vivir, por disfrutar, por trasmitir cuidados y cariño, sirve también para que el niño lleve en su mente lo que supone “envejecer con sabiduría”.

Es así como verá el paso del tiempo no con miedo, sino con tranquilidad.

  • Una dimensión interesante que suele darse a nivel familiar, es que los abuelos son siempre ese océano de calma y estrategias para calmar tensiones, discusiones y malentendidos.
  • Educar a un niño nunca es fácil. Pasamos épocas complejas que, a su vez, nuestros padres han pasado ya con nosotros.

Y, si bien es cierto que el contexto actual es diferente, las esencias son las mismas: niños que demandan independencia, niños que piden atención, que tienen rabietas, que cometen errores...

Sin duda, en todo ello pueden ayudar los abuelos con un buen consejo, y sin interferir.

Los nietos dan luz y alegrías a los abuelos, es algo que siempre ha sucedido. En esa etapa de la madurez adulta donde las personas afrontan con ilusión y energías esos instantes vitales, los niños siempre ayudan a renovar “responsabilidades” y a ver la vida como una continuidad, con esperanza.

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A día de hoy los abuelos no quieren ser padres, lo que desean es solo disfrutar de las emociones más intensas y más enriquecedoras, pero de forma que no exista presión ni obligación.

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Con ello queremos decir que como hijos suyos que seguimos siendo, debemos respetar también la independencia de los abuelos y su derecho a disponer “de su tiempo”.

Es algo importante que debemos tener en cuenta.

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