Los peores hábitos que dañan tu corazón

Yamila Papa Pintor·
08 Abril, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la médico Maricela Jiménez López al
03 Enero, 2019
Algunas de las costumbres que se mantienen de manera cotidiana pueden repercutir sobre la salud a largo plazo. Descubre cuáles son los hábitos que más dañan al corazón y qué hacer para abordarlos.

Con la finalidad de evitar enfermedades y disfrutar de una mejor calidad de vida, conviene identificar diversos hábitos que dañan al corazón y conocer las consecuencias que los mismos ocasionan.

Dado que este es el órgano que bombea sangre a todo el cuerpo, es preciso que reciba los nutrientes necesarios para cumplir de manera adecuada con su función.

Sin embargo, en ocasiones mantenemos ciertos comportamientos sin ser conscientes de que se trata de prácticas poco saludables y con efectos fisiológicos negativos a largo plazo. Veamos cuáles son algunos de ellos y qué hacer en cada caso.

¿Cuáles son los hábitos que más dañan al corazón?

Antes que empezar a sentir dolor u opresión en el pecho, sensación de ahogo o entumecimiento, existe la opción de empezar a cuidarse más. Para ello es posible identificar algunos de los hábitos que guardan relación con la salud cardiovascular:

1. El consumo excesivo de alcohol

Tal y como refiere una revisión publicada en la revista Mayo Clinic Proceedings, la ingesta abusiva de alcohol se asocia de manera significativa al riesgo de patología cardiovascular.

Es decir, si todos los días tomas una gran cantidad de alcohol o bebidas con alta graduación (vodka, tequila o ron), tus órganos, incluyendo el corazón, estarán expuestos en mayor medida a un agente que resulta tóxico para el cuerpo.

Por tanto, la reducción del consumo de bebidas alcohólicas será una estrategia clave para preservar tu salud y bienestar.

Ante problemas de adicción, no dudes en solicitar la ayuda de un especialista.

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2. La falta de actividad física

En la actualidad se dispone de un robusto conjunto de evidencias que respalda el papel protector del ejercicio físico frente a la enfermedad cardíaca.

Recientes estudios como el realizado por un grupo de investigadores vinculado a la Universidad de Oxford informan de hallazgos en esta línea y advierten de los perjuicios que entraña el sedentarismo.

Así que, incorporar este elemento de forma regular al propio estilo de vida se plantea como uno de los cambios a considerar. Puede tratarse de algún deporte que te guste o también de actividades como caminar o bailar. La cuestión es moverse.

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3. La alimentación inadecuada

Como indica un trabajo de la División de Enfermedades Cardiovasculares de la Clínica Mayo, la alimentación que combina pescado, legumbres, frutas, verduras, cereales integrales y grasas monosaturadas conlleva importantes beneficios para la salud del corazón. Un claro ejemplo de este tipo de dieta es la mediterránea.

En cambio, un menú basado en bebidas gaseosas, comida rápida, platos precocinados o empanados sería todo lo contrario. En estos casos el alto contenido en sal y grasas saturadas se relaciona con el aumento de la hipertensión y los niveles de colesterol respectivamente, lo cual incrementa la probabilidad de sufrir problemas cardiovasculares (como un infarto).

Por otra parte, es cierto que con frecuencia se le pone sal a la comida para realzar su sabor, pero existen otras alternativas, como el aceite de oliva, las especias (romero, albahaca, orégano, comino, pimienta), el zumo de limón o el vinagre.

Con todo, si te animas a introducir estos ingredientes, tus comidas serán más sanas y tu organismo te lo agradecerá.

7 hábitos que dañan tu corazón.

4. El consumo de tabaco es otra de las costumbres que dañan tu corazón

Fumar es unos de los peores hábitos que dañan tu corazón. No solo contamina los pulmones, sino que también eleva la tensión arterial y altera el endotelio (tejido interno de los vasos sanguíneos), lo que a su vez produce trastornos colaterales asociadas al aumento del esfuerzo cardíaco.

Tales efectos negativos están documentados de forma consistente. Por ejemplo, una investigación de la doctora Anna Dikalova y su equipo obtiene resultados en este sentido.

Además, según apunta un artículo de la División de Medicina Cardiovascular de la Universidad de Kansas, las consecuencias adversas del humo del tabaco las sufren incluso quienes se encuentran a tu alrededor. 

Acaso ya lo hayas pensado, pero parece obvio que para evitar todos estos síntomas la decisión sería “dejarlo”, abandonar esta conducta tan automatizada. Nadie dice que sea sencillo, por lo que si fracasas tras varios intentos, se hace imprescindible buscar ayuda profesional.

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5. El sueño y descanso insuficientes

Asimismo, la duración y la calidad del sueño constituyen factores de protección ante las patologías del corazón. Así lo refiere el metaanálisis que el profesor Chun Shing Kwok lleva a cabo junto a otros autores para explorar el vínculo entre dichas variables y la salud cardiovascular.

De acuerdo a esto, si duermes lo suficiente (entre 7 y 8 horas al día), vivirás más y mejor. De esta manera se facilita la recuperación tanto física como mental y se impide el cansancio crónico.

6. Los problemas emocionales

De forma paralela, conviene contemplar la influencia que ejercen el estrés prolongado y la experiencia continuada de emociones como la ira o la ansiedad.

La relación de este tipo de respuestas con el riesgo de enfermedades coronarias ha sido señalada desde diversas fuentes. Por un parte, un trabajo publicado en 2019 en la British Medical Journal destaca el fuerte impacto del estrés.

Por otro lado, encontramos estudios como el de Dimitrios Vlachakis y colaboradores que ponen el énfasis en características personales del individuo, siendo la inteligencia emocional el componente de mayor relevancia.

Dadas estas evidencias, ante un malestar persistente, la atención psicológica ofrece la oportunidad de aprender a manejar las preocupaciones y la percepción subjetiva de las mismas.

¿Qué hacer ante estas rutinas que dañan al corazón?

Si algunos de estos hábitos están presentes en tu vida, la consulta médica así como la ayuda profesional especializada representan el camino a seguir.

No se requieren prisas ni decisiones drásticas, pero sí pedir ayuda para realizar los ajustes necesarios y poder disfrutar de un estilo de vida saludable.

Recuerda que solo tienes un corazón y que este es el motor que hace “andar” a tu cuerpo.

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