Los primeros pasos para meditar

Francisco María García 20 enero, 2018
La mente es un territorio vasto y lleno de energía. Al meditar, logramos explorar sus rincones y procurar un equilibrio.

Para meditar lo primero que se necesita es disposición. Una persona que no está dispuesta a meditar difícilmente conseguirá concentrarse y obtener los resultados que desea.

Nuestra mente es poderosa. Tanto que es capaz de funcionar de manera constante, sin pausa. Lleva a cabo tantos procesos en un período de tiempo tan breve que apenas nos damos cuenta de ello. Muchas veces, la mente nos juega malas pasadas.

La meditación llega en estos momentos para acallarla y encontrar la quietud y plenitud interior. No está reservada a unos pocos y la clave es comenzar a practicarla, iniciar el camino.

Para meditar es necesario dar pequeños pasos. Poco a poco. De esta manera se pueden visualizar cambios de energía. Hablar de meditación nos conecta muchas veces con lugares aislados y túnicas, soledad y capacidad de unos pocos. No es así.

Aprender a meditar es el arte de vaciar nuestra mente de los pensamientos constantes y encontrar el silencio interior que da lugar a nuestro ser más profundo. Es prepararnos para una sensación placentera y de bienestar.

¿Todos podemos meditar?

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La respuesta es un rotundo sí. Es más, no hay manera de pensar la meditación. Para entenderla, hay que practicarla.

Y no es difícil, pero se necesita constancia, porque los resultados no son inmediatos. Al menos si hablamos de cambios profundos que actúan en nuestro interior, renovando, calmando, transformando.

Para ello, hay que ver cuáles son los primeros pasos para realizar meditación. Recordemos que es una práctica estrechamente relacionada a la experiencia y de nada sirve conocer la teoría sino se practica.

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Tiempo y lugar

Elegiremos un sitio tranquilo y un horario conveniente: esto es fundamental al principio. Hay que evitar las distracciones externas, como los ruidos, ya que esto permite calmar la mente.

Una vez que encontremos el momento y sitio adecuados, hay que darle continuidad. Esto crea un hábito. Para meditar, la clave está en la constancia y en la calidad de la meditación.

Para editar lo ideal es aprovechar las primeras horas de la mañana. En ese tiempo aún no estamos contaminados con los estímulos de fuera.

El cuerpo

Hacer meditación para tener mejor salud

Para meditar es necesario tener una buena postura, esto nos garantiza comodidad. Por eso, nos sentaremos en una posición erguida: puede ser sentados en una silla o con las piernas cruzadas. La idea es que el cuerpo descanse, esté cómodo y en una posición diferente a la que adquiere al dormir.

Mantendremos la espalda recta y las palmas de las manos sobre las piernas, con los ojos cerrados. Luego, relajaremos y soltaremos cada parte de tu cuerpo. La quietud es necesaria.

A partir de este momento, nos concentraremos en la respiración. Ser consciente de nuestras propias inhalaciones y exhalaciones hace que los pensamientos se centren allí, lo cual sosegará el hilo de pensamientos. Respiraremos normalmente por la nariz y mantendremos la concentración en el oxígeno que va pasando por el cuerpo.

Llegado a este punto, estaremos meditando. No intentaremos pensar si estamos respirando bien, o cómo llevamos la meditación. El mismo proceso nos guía.

Hay que recordar que la meditación es una forma de autoconocimiento que se desarrolla progresivamente. No una práctica que pueda evaluarse en términos de lo hago bien o mal.

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Elige un matra

Tras haber interiorizado la respiración, se puede elegir un mantra. Es decir, una palabra, frase, sonido o imagen, que repetimos continuamente mientras meditamos. En otras palabras, la atención se centra en aquello que seleccionamos como mantra.

Lo ideal es que sea un mantra que nos haga sentir bien. Puede referirse al plano espiritual o de ayuda personal y puedes tanto repetirlo en voz alta como en silencio.

En resumen

Lo que necesitamos para meditar es:

  1. Disposición.
  2. Un lugar adecuado.
  3. Un momento tranquilo.
  4. Una buena postura, con la espalda recta.
  5. Cerrar los ojos.
  6. Relajar el cuerpo.
  7. Concentración en la respiración.
  8. Repetición del mantra.

En principio, para meditar, tan solo hace falta un momento y procurar que este sea provechoso. En otras palabras, hay meditaciones de 20 minutos que no sirven de nada si no son de calidad. En cambio, una meditación de 5 minutos puede ser muy provechosa.

Para meditar, al principio, no hay que preocuparse por el tiempo. Establecer la duración de una meditación estresa a la persona y entorpece el proceso de relajación.

Serenar la mente: todo un desafío

Serenar la mente todo un desafío

Esta puede resultar la tarea más difícil y la que más tiempo lleva. El mantra y la respiración regular ayudarán a que experimentes el presente y sientas quietud interior.

Pero es importante tener en cuenta que la profundidad se logra con el tiempo y que los pensamientos y estímulos siempre revolotean durante la meditación.

Distracciones: qué hacer con ellas

En primer lugar, no hay que desanimarse. Es importante que la impaciencia no se imponga cuando aparezcan pensamientos que interrumpan el ritmo de paz interior.

Es normal que al principio pensemos en muchas cosas y nos cueste detener el hilo de ideas. En este sentido lo más recomendable es no poner resistencia, mejor acéptalos y déjalos ir.

La continuación para meditar

Más allá de la concentración y relajación, la meditación permite superar la razón y la mente, para aquietarla y liberarnos así de las presiones que nos limitan.

Para meditar no hay que buscar estados de conciencia extraordinarios, pero sí algo más importante: un equilibrio y tranquilidad interior que se transmita a todos los ámbitos de nuestra vida.

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