Los principios de la dieta macrobiótica

Podríamos considerar la dieta macrobiótica como una forma de vida, ya que nos proporciona bienestar físico y espiritual. Para alcanzar la salud y la vitalidad debemos equilibrar nuestras fuerzas interiores

La dieta macrobiótica fue creada originalmente en Japón por George Ohsawa, que pensaba que la dieta de una persona tiene que ser equilibrado para que en su ying y yang también exista un equilibrio.

Se compone principalmente de alimentos vegetarianos y orgánicos, bajos en grasa y altos en fibra. Además,  tienen un papel directo en todos los aspectos del bienestar físico, mental y espiritual.

Alimentos de la dieta macrobiótica

Los alimentos, como las frutas, verduras, nueces, semillas, cereales integrales, legumbres, soja fermentada, sopas, y pequeñas porciones de pescado, son alimentos básicos de la dieta macrobiótica; del 50 al 60% de su dieta deben ser cereales integrales. Así, 25 al 30% deben ser verduras, y 5 a 10% de miso y sopa de frijol. Además, del 5 al 10% de frijoles y vegetales marinos.

Los cereales integrales, como el arroz de grano corto marrón, arroz de grano medio, cebada, mijo, espelta, avena, centeno y trigo sarraceno se deben comer con mayor frecuencia.

Las verduras deben incluirse en cada comida, especialmente de la categoría de verduras de hoja verde. Estas son algunas como la col rizada, puerros, nabos, hojas de mostaza y berros. También el brócoli, col, coles y calabazas, y raíces, como las zanahorias, raíces de diente de león, chirivía, rábano y raíz de loto.

Zanahoria dieta macrobiótica

Las legumbres, como la soja negra, garbanzos o lentejas, constituyen el resto de la dieta.

Principios de la dieta macrobiótica

La evidencia científica no respalda los argumentos de que una dieta macrobiótica es eficaz en el tratamiento del cáncer. Esta dieta consiste en frutas, verduras, y cereales integrales. Se asocia con beneficios para la salud y un menor riesgo de padecer varias enfermedades. Aún así, puede conducir a una mala alimentación, si no se planifica adecuadamente.

Algunos partidarios de la dieta macrobiótica afirman que puede prevenir y curar muchas enfermedades. Entre ellas, el cáncer, y que puede mejorar el bienestar físico y espiritual.

Esta dieta tiene un claro objetivo, que es equilibrar el ying y el yang. Estas son las dos formas de energía primaria y complementaria, y que según las antiguas tradiciones espirituales asiáticas, están presentes en todas las personas, alimentos y objetos. Estas dos fuerzas deben equilibrarse con el fin de alcanzar la salud y la vitalidad.

Una dieta macrobiótica combina elementos del budismo con los principios de la dieta basada en un alimentación simple. Además se evitan las toxinas, procedentes de comer azúcares refinados, productos lácteos, carnes y alimentos grasos.

Algunas versiones de la dieta excluyen todos los productos animales. Además, los defensores de la dieta macrobiótica desalientan los productos lácteos, huevos, café, azúcar, estimulantes y hierbas aromáticas; así como carnes rojas, aves de corral y alimentos procesados.

Ciertas hortalizas están desaconsejadas, como las patatas, espinacas, acelgas, tomates, berenjenas, pimientos, guacates, calabazas y espárragos. Lo mejor es ingerir fruta local.

Otros elementos pueden ser incluidos ocasionalmente, como el pescado blanco fresco, nueces, semillas, encurtidos, condimentos asiáticos.

  • Kushi, M. (1980). Medicina macrobiotica. Edizioni Mediterranee.
  • Ohsawa, S. G. (1994). Macrobiótica zen. Uruguay.
  • Tamura, I. (1993). Macrobiótica. Editorial Kier.