Los problemas más frecuentes de la incomunicación

La incomunicación puede dañar nuestras relaciones con los demás, ya que el ser incapaces de comunicarnos de manera sana, asertiva y clara puede hacer que se malinterpreten nuestros silencios.

La incomunicación está muy presente tanto en relaciones de pareja, como de amistad o, incluso, entre padres e hijos. Esto provoca serios conflictos y algunos problemas frecuentes que vamos a tratar en este artículo.

Cuando hacemos uso del término incomunicación nos estamos refiriendo a la incapacidad de mantener una comunicación con otra persona de manera fluida, sana y bidireccional. Esto da lugar a formas de relacionarse bastante nocivas.

Situaciones que no se resuelven

Incomunicación

El primero de los problemas de la incomunicación es que habrá muchos problemas que se queden sin resolver. Esto no será nada positivo para la relación, ya que tarde o temprano ese conflicto volverá a resurgir en forma de recriminación.

Imaginemos que a uno de los miembros de una relación le molesta que su pareja fume dentro de casa. Su problema de incomunicación le impide decir lo que piensa de una manera clara, por lo tanto, la situación no se resuelve.

No obstante, esa persona se muestra irascible en muchos momentos y su pareja no entiende el motivo. Incluso puede que le pregunte “¿qué te ocurre?” y que la otra persona le diga “nada”. Esto generará un conflicto que puede agravarse.

¿Qué le puede suceder a la persona que no se comunica de manera sana? Que desea que la otra persona le lea la mente e intuya lo que le molesta. Esta manera de actuar pudo haberla visto en la relación de sus padres y ahora la reproduce, pero es una manera de incomunicación.

Lee este artículo: Cómo detectar y expresar lo que sentimos

Incapacidad para expresar los sentimientos

No solo es importante expresar los sentimientos con la pareja, sino también con las amistades o los hijos. Sin embargo, si no sabemos comunicarnos de una manera sana, lo más probable es que esto sea una limitación en el momento de relacionarnos con otras personas.

Cuando no expresamos nuestros sentimientos, las demás personas no pueden conocernos y, tampoco, saben lo que sentimos por ellas. Por ejemplo, si no le decimos a un amigo que lo apreciamos mucho y que valoramos su amistad, él no lo va a saber.

De igual manera, si a un hijo no le decimos lo mucho que le queremos y no le brindamos ningún tipo de caricia positiva, puede crecer con una gran carencia de afecto. La incomunicación evita que establezcamos una relación íntima con el otro y que haya un acercamiento afectivo.

El problema de no saber comunicar los propios sentimientos es que es muy probable que nosotros mismos no sepamos identificarlos. Esto puede generarnos no solo conflictos con los demás, sino con nosotros mismos, ya que no sabemos qué sentimos.

No se llega a ninguna parte

Pareja enfadada con problemas de incomunicación

Otro de los problemas de la incomunicación es que nunca se podrá llegar a ninguna parte. Imaginemos que estamos discutiendo con nuestra pareja sobre el hecho de irnos a vivir juntos. Nosotros hablamos, sopesamos los pros y los contras, pero nuestra pareja apenas se comunica.

Como no nos está diciendo lo que piensa, ni lo que siente y solo pone caras y hace gestos con la cabeza, podemos creer que tiene otra opinión al respecto y que nos está dando la razón sin estar de acuerdo. Esto puede hacer que nos sintamos frustrados y que la situación se vuelva muy tensa.

Tomar decisiones en conjunto es un imposible si tratamos con una persona que tiene por norma la incomunicación. De hecho, puede agotarnos la sola idea de estar forzándola a que dé su opinión, se exprese y comparta con nosotros los pensamientos que le pasan por la mente.

Descubre: La línea que separa la timidez normal con la que necesita tratamiento

A pesar de los problemas que, claramente, genera la incomunicación, es necesario que comprendamos los motivos por los que algunas personas son incapaces de comunicarse con los demás de manera saludable:

  • Miedo al rechazo
  • Timidez
  • Autoestima baja
  • Ausencia de habilidades para comunicarse
  • Miedo a la crítica

Estos son algunos de los posibles motivos por los que una persona se puede identificar con la incomunicación. No obstante, todo esto puede resolverse. Acudir a un psicólogo permitirá resolver aquello que está afectando a la manera de comunicarse.

¿Alguna vez has tratado con alguien que no sabía comunicarse? ¿Has experimentado tú mismo la incomunicación? Desarrollar las habilidades pertinentes y conseguir una comunicación más efectiva es posible. Tan solo se necesita ser consciente de lo que sucede y buscar ayuda.