Los riesgos de apostar por una relación deteriorada - Mejor con Salud

Los riesgos de apostar por una relación deteriorada

Muchas veces la relación deteriorada puede alargarse porque sus miembros tienen dependencia emocional y temen quedarse solos. No obstante, esto puede ser aún más perjudicial para la otra persona
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Cuando se apuesta por una relación deteriorada existen muchos riesgos a los que uno se va a tener que enfrentar. Y es que no es una situación fácil y sencilla de resolver.

Sin embargo, ambos miembros de la pareja luchan por sostener los pedazos y recomponer los escombros en los que se ha quedado su relación.

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A pesar del esfuerzo y del empeño, una relación deteriorada nunca llega a buen puerto.

El miedo a la ruptura

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La razón por la cual dos personas deciden continuar su relación, a pesar de que sus cimientos se hayan venido abajo, viene dada por el miedo que tienen.

Un temor a dejar a quien aún aman, con quien pasaron tantos momentos buenos y malos… En algunos casos, un miedo atroz a tener que enfrentarse a la vida solos.

A veces, el tiempo largo que se pasa en pareja elimina la perspectiva de quién uno es en realidad. De esta manera, todo se piensa en conjunto, pero ¿qué ocurre si, de repente, estás sin esa tu otra mitad?

El miedo a la ruptura por parte de una pareja que vive en una relación deteriorada provoca que tenga que escoger entre dos opciones, de las cuales ninguna es positiva.

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Dejar que todo caiga por su propio peso

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Sin duda, es una alternativa fácil, donde nadie da el primer paso y ambos miembros de la relación salen de ella en iguales condiciones.

Se deja que la relación deteriorada se vaya resquebrajando aún más a medida que pase el tiempo. La pareja se abandona a la suerte, esperando que llegue rápido ese final que los liberará.

Todo va cuesta abajo, cayendo en picado, hasta que todo termina.

Se crean relaciones paralelas

Esta opción es bastante complicada, pues puede gestar un vínculo tóxico que antes no existía.

Como se sabe que el final está cerca, se va labrando ya un nuevo camino con otra persona que dará paso a una nueva relación en cuanto termine esta.

Esta alternativa la escogen mucho las personas que sufren dependencia emocional. Necesitan asegurarse de que no van a estar solas, de que tienen a alguien esperándolas.

De lo contrario, se aferrarán a esa relación destructiva y tóxica que se ha generado.

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Aprender a cerrar ciclos

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Nadie nos enseña la importancia de aprender a cerrar ciclos a tiempo.

No dejar que el tiempo pase y muestre lo que ya se sabe, no empezar otras relaciones cuando aún no se ha puesto el punto final a la que está vigente en el presente.

Esta falta de decisión nos conduce por el camino del sufrimiento, quizás porque nos cuesta mucho soltar, decir “no” y ser responsables y conscientes de los errores y aciertos presentes.

Aprender a cerrar ciclos sería tan fácil como darse cuenta de que no hay futuro, desquitando las dos opciones antes descritas.

Aunque duela, aunque nuestros sentimientos intenten evitar que lo hagamos, es el momento de ponerle punto final a la relación.

Será entonces cuando empiece un proceso individual donde será necesario evitar echarle la culpa al otro.

Tenemos que ver nuestros aciertos y errores como un aprendizaje y ver cuánto hemos crecido o cuánto lo haremos a partir de ahora.

Esto requerirá un tiempo. Es fácil guardar resentimiento, culpar a la otra persona, lamentarse, sentirse víctima.

Responsabilizarse de lo ocurrido y aprender de ello necesita su propio espacio.

No te involucres pronto en una nueva relación

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Para que ocurra todo esto de lo que venimos hablando, es imprescindible tener muy claro que no se puede iniciar un nuevo vínculo.

Las personas dependientes así lo hacen, porque tienen miedo a estar solas. Para ellas, una pareja es una adicción, una droga.

Sin embargo, el tiempo permitirá que uno se renueve y que crezca y madure lo suficiente para involucrarse en una relación cuando esté preparado.

Así se evitarán las comparaciones, desmerecer a la expareja y que la nueva relación se convierta en tóxica.

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Tenemos todas las herramientas para evitar hacernos daño y hacérselo, también, a quien tanto hemos querido.

Reconocer cuando hay que cerrar un capítulo y empezar otro es esencial en una relación deteriorada.

Así nos ahorraríamos muchas heridas.