Los riesgos de ir al gimnasio

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Fabián Avila el 3 enero, 2019
Yamila Papa Pintor · 10 febrero, 2014 · Última actualización: 26 febrero, 2019 26 febrero, 2019
Si sudamos mucho en el gimnasio y no queremos ducharnos allí es conveniente que nos cambiemos la ropa para no salir con ella transpirada, ya que podríamos coger frío y enfermar

Seguramente sabrás cuáles son los beneficios de ir asiduamente al gimnasio: bajar de peso, tonificar los músculos, mantenerte activo, evitar el sedentarismo, etc. Sin embargo, no todas las personas se dan cuenta de lo negativo que tiene esta actividad.

Sin dudas, en la balanza pesa más lo bueno que lo malo, pero es evidente que debemos tener en cuenta las dos cosas.

Conoce en este artículo los riesgos de ir al gimnasio.

Estar alerta para evitar problemas

Ninguno de estos “defectos” son excusas para dejar de ir al gimnasio, no obstante, sí que es importante siempre estar alerta.

Hay que recordar que ir al gimnasio no es simplemente hacer ejercicio y pasar buenos momentos. También es estar atentos a las contras de la actividad para evitar inconvenientes en el futuro.

Si vas al gimnasio para sentirte bien, desarrollar músculos, modelar el cuerpo, bajar de peso, salir de la rutina, etc., no tienes que sentirte “intimidado” por los riesgos de ir al gimnasio que se presentarán a continuación. Lo importante es recordarlos en todo momento y evitar que sucedan.

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Los beneficios superan de largo a los riesgos de ir al gimnasio, no obstante, conviene tenerlos presentes para poder evitarlos.

Los riesgos de ir al gimnasio

1. La higiene

En primer lugar, uno de los riesgos de ir al gimnasio es que puedes contraer infecciones por los hongos en los vestuarios. Los clubes o gimnasios tienen baños, donde constantemente hay gente aseándose y duchándose. Este lugar suele ser muy húmedo, lleno de vapor y poca ventilación. Son condiciones ideales para que los hongos se aprovechen y proliferen. Sencillamente se pasan de una persona a la otra y puede resultar muy difícil erradicarlos.

Recuerda que estos microorganismos necesitan de un sitio húmedo y cálido para vivir y desarrollarse. Es muy simple contraerlos en los baños del gimnasio, donde se comparten las duchas. También puedes desarrollar hongos si no usas el calzado adecuado:

  • Los calcetines deben ser de algodón.
  • Tienes que cambiarlos apenas terminado el ejercicio.

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Te aconsejamos tener cuidado con una toalla con la que te secas el sudor. Si te gustan aparatos o colchonetas, sécalos antes de usar, ya que pueden estar húmedos.

2. Las infecciones

El segundo riesgo del gimnasio es una posibilidad de contraer infecciones de otro tipo de gérmenes, como virus y bacterias. Recuerda que estás en un lugar con gran concurrencia de gente. Además, en el invierno el cambio de temperatura entre el exterior y el interior del lugar a veces ocasiona resfriados u otras enfermedades similares. En los gimnasios te pueden contagiar el virus de la gripe.

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Una buena sesión de ejercicio en un gimnasio con las condiciones dadecuadas te ayudará a sentirte bien, a fortalecer y moldear tu cuerpo.

Es preciso que te laves las manos con frecuencia y que no toques los aparatos, si no los limpias o secas antes. Si tienes fiebre o estás enfermo, es mejor que no vayas para no contagiar a los demás: espera unos días y luego regresa al ejercicio. Ten cuidado si sales a la calle estando muy sudado o mojado,  por el ejercicio o por haberte duchado después de la sesión. En todo caso, espera a que la temperatura del cuerpo se normalice y después regresa a casa.

3. Los excesos

Otro de los riesgos de ir al gimnasio es que el exceso de peso de las máquinas puede provocar dolores en la espalda o cuello. Las malas posturas y los movimientos bruscos en el momento tal vez no te duelan, pero si los repites, pueden generarte problemas en el futuro.

Es probable que desde el primer día quieras levantar mucho peso para tener músculos en dos sesiones. Sin embargo, siempre hay que ir paso a paso. También debes consultar con el instructor sobre las máquinas y sus usos, porque muy a menudo no es evidente cómo manejarlas. Ve gradualmente con el peso y descansa entre las repeticiones. Es mejor prescindir de algunos movimientos, si no quieres lesionarte o sufrir. Aunque parezcan sencillos, tal vez no lo sean para ti.

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Para evitar cualquier tipo de lesión debes elegir los ejercicios que son correctos para tu contextura física. Pídele al instructor que te brinde una rutina y que te corrija los movimientos que haces incorrectamente. También es preciso que te explique cuáles son los músculos que ejercitarás con cada aparato. Aprende a reconocer los síntomas: si te duele una parte del cuerpo “que no corresponde”, quizás sea porque estás haciendo mal el ejercicio.