6 lugares del cuerpo que vale la pena masajear

Aunque sean zonas poco frecuentadas por los especialistas, lo cierto es que los masajes en estas áreas del cuerpo pueden aportarnos múltiples beneficios, y podemos dárnoslos nosotros mismos

Cuando pensamos en un masaje automáticamente se nos viene a la mente quitar las contracturas de la espalda y los hombros.

Sin embargo, podemos disfrutar de todos los beneficios de un masaje si lo practicamos en las zonas adecuadas.

¿Quieres saber cuáles son? ¡Entonces sigue leyendo este artículo!

Masaje integral para mejorar tu calidad de vida

Masaje integral

Eliminar la fatiga, reducir los dolores posturales, quitar la ansiedad y/o relajarse son solo algunas de las ventajas de los masajes.

Si bien es cierto que se precisa de estudio y práctica para masajear a otra persona, al menos podemos mejorar nuestra calidad de vida con ciertos movimientos, siempre y cuando no sean agresivos ni comprometan el estado físico de quien los recibe.

Para poder hacer un masaje integral, como primera medida, precisarás comodidad. Esto quiere decir que tanto la habitación como la cama o asiento tendrán que ser agradables. En lo posible con poca luz y nada de ruidos externos.

También asegúrate de que la temperatura sea adecuada para quien recibirá el masaje.

  • Puedes ambientar el lugar con unas velas o inciensos, si la persona no es alérgica ni le molestan los aromas fuertes.
  • Muchos optan también por los aceites esenciales con alguna fragancia relajante como, por ejemplo, la lavanda.
  • ¡No te olvides de la música ambiental! Opta por canciones sin letra, solo instrumental y del tipo relajación o meditación.
  • También se pueden usar sonidos que emulen los de la naturaleza: lluvia, olas del mar, cascadas, pájaros…

Además se precisan aceites para masajes. Son muy fáciles de conseguir, porque se venden en las tiendas especializadas.

Consulta si la piel de quien recibirá el masaje es sensible o si necesita algún tipo especial de aceite. Los más suaves son el de almendras y el de jojoba.

Las toallas son esenciales, sobre todo, si están calientes. Para ello usa un calentador especial o plánchalas.

Lo importante es que se usen para cubrir a la persona que va a recibir el masaje y también para aumentar la temperatura si tiene los pies o las manos frías. Al finalizar también necesitarás toallas limpias para quitar el exceso de aceite.

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¿Dónde deberíamos masajear y no lo hacemos?

Más allá de que podamos necesitar masajes por motivos médicos, lo cierto es que nunca viene mal una sesión de 30 o 45 minutos tumbado en la cama de un centro de estética o spa para quitar los dolores que tanto nos aquejan en el día a día.

Pero, ¿sabías que hay zonas del cuerpo donde no se suelen detener los masajistas, ni nosotros mismos cuando tratamos de eliminar las molestias?

Una vez que las conozcas y trabajes sobre ellas ya nada será como antes. ¡Te sentirás mucho más aliviado, relajado y feliz!

Presta mucha atención a estos 6 puntos donde sí o sí se debe masajear:

1. Coronilla

masaje en la coronilla relajacion

Más de la mitad de las personas en Occidente afirman estar muy cansadas cuando termina la jornada laboral.

Un masaje en la cabeza, y concretamente en la coronilla, produce una sensación más que agradable porque relaja los músculos del cráneo al mismo tiempo que ayuda a activar la circulación sanguínea.

2. Rostro

Rostro

No solo sirve para vernos más jóvenes porque tensa la piel sino que, además, nos ayuda a relajarnos. Si tienes mucho estrés o estás ansioso te recomendamos este tipo de masaje.

También nos puede ser útil para terminar con el cansancio diario y para un momento de preocupación o tensión.

3. Cráneo

Ya te hemos dicho que masajear la coronilla es más que beneficioso. No obstante, no es la única parte de la cabeza donde podríamos trabajar para sentirnos de maravillas.

Además, si tenemos en cuenta que el estrés acumulado puede generar problemas de salud, vale la pena hacer algo para reducirlo.

  • Un masaje en la parte alta de la cabeza, entre el entrecejo y la coronilla, nos hará sentir mejor.
  • También es perfecto antes de rendir un examen o en empleos que requieran demasiada concentración y pasar horas frente a la pantalla del ordenador.

4. Oreja

Oreja

Se trata de una técnica como pocas para conseguir la tan ansiada relajación. ¿Sabías que una de las causas de estrés es el ruido que oímos a diario si vivimos en una gran ciudad?

Las cláxones, los gritos e incluso la música fuerte escuchada con auriculares provoca cansancio y ansiedad adicional a los problemas.

En cambio el silencio tranquiliza la mente, evita los pensamientos negativos y reduce el gasto energético. Así, es más fácil dormir por las noches o pensar en cosas buenas.

El masaje se ha de realizar por detrás de las orejas, con movimientos circulares y luego moviendo el lóbulo en sentido de las agujas del reloj.

¿Quieres conocer más? Lee: Consejos para dar masajes relajantes

5. Yema de los dedos

masajear manos y dedos

 

No solemos hacerle masajes a los dedos a menos que nos duelan, y eso es un error fatal. Si bien las yemas son los lugares más resistentes que tenemos en el cuerpo también son sensibles y necesitan atención y cuidado.

Están repletas de terminaciones nerviosas que han de ser relajadas mediante técnica de presión. Ideal para los que trabajan todo el día con el teclado.

6. Glúteos

ejercicios para endurecer los glúteos

Es una de las zonas más olvidadas ya que los masajes “llegan”” hasta los muslos o hasta el coxis. No solo son placenteros, sino que también ayudan a evitar ciertas molestias por estar demasiadas horas sentados.

  • Vázquez Gallego, J. (2009). Manual profesional del masaje. Editorial Paidotribo. https://doi.org/10.1109/POWERCON.2014.6993622
  • Ironson, G., Field, T., Scafidi, F., Hashimoto, M., Kumar, M., Kumar, A., … Fletcher, M. A. (1996). Massage therapy is associated with enhancement of the immune system’s cytotoxic capacity. International Journal of Neuroscience. https://doi.org/10.3109/00207459608987266
  • Zimmermann, F. (2009). Approche des massages dits réflexes. Kinesitherapie. https://doi.org/10.1016/S1779-0123(09)74676-5