¿Cómo es una luxación de tobillo?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Alejandro Duarte el 15 noviembre, 2018
La luxación de tobillo es una lesión poco frecuente. Generalmente se ocasiona por un accidente violento o por enfermedades previas que debilitan los huesos.

La luxación de tobillo es una lesión que rara vez se produce. Cuando lo hace, generalmente se debe a un accidente muy severo, casi siempre de tránsito o durante la práctica de un deporte. Básicamente significa que se desplazó alguno de los huesos de esta articulación.

En una luxación hay una separación permanente de las dos partes que componen una articulación. Ocurre cuando se aplica una fuerza excesiva sobre el ligamento que une a dos huesos.

De este modo se produce una separación en los extremos de tales huesos, que son las partes que están conectadas. En el caso de la luxación de tobillo hay separación entre la tibia y el astrágalo.

En general, la luxación de tobillo provoca mucho más dolor que la misma fractura. Es tan fuerte que no resulta extraño que el paciente pierda la consciencia. Por lo tanto, se trata de una condición que exige atención médica y hospitalaria de urgencia.

Tipos de luxación de tobillo

Tipos de luxación de tobillo.

Hay varias formas de clasificar la luxación de tobillo. Se pueden categorizar según la causa que las produzca, según la forma como se configure la lesión y según el tiempo de evolución.

Veamos cada una de estas clasificaciones.

Luxaciones según la causa

Según la causa, la luxación de tobillo se divide en:

  • Por traumatismo directo e indirecto. Es el caso en el que una luxación de tobillo se produce por un severo accidente deportivo o de tránsito.
  • Por tracción muscular. Cuando es fruto de un movimiento violento, brusco o inadecuado.
  • Recidivantes. Si hay una luxación previa no curada y persiste la rotura de ligamentos, es usual que se presenten nuevas luxaciones.
  • Espontánea. Cuando hay debilidad ósea o articular, debido a enfermedades previas como osteoporosis u otras similares.
  • Congénitas. Las que se producen durante la etapa fetal o desde el nacimiento.

Luxaciones según la forma

Según la forma como se configura la luxación de tobillo, se divide en:

  • Completa. Cuando se presenta pérdida total del cartílago articular y los componentes de la articulación están totalmente separados.
  • Abierta. Si además de la luxación de tobillo también hay una herida en la piel.
  • Cerrada. Cuando no hay rupturas en la piel.

Luxaciones según el tiempo de evolución

Según el tiempo de evolución, simplemente se clasifican en:

  • agudas: al momento inmediato de haberse producido.
  • recientes: cuando tienen menos de 3 semanas de evolución.
  • antiguas: en los demás casos.

Ver también: Luxación: causas, síntomas y tratamiento

Síntomas y diagnóstico

Fortalecer los tobillos.

La principal manifestación clínica es el dolor. Este es sumamente intenso. Hay una sensación de desgarro, que se percibe como profundo y fatigante.

Es usual que el dolor comience a disminuir poco a poco, pero se activa severamente cuando se intenta mover el tobillo. Esto produce un espasmo muy fuerte que puede llevar a la pérdida del conocimiento.

El paciente, por tanto, es incapaz de mover la articulación. Esta se ve deforme e inflamada y es usual que se presente un visible enrojecimiento en la zona afectada.

También es habitual que la persona experimente una sensación de calor quemante en el área.

El médico comenzará explorando la zona lesionada. Luego hará una palpación suave para determinar cuáles son los puntos de máximo dolor y establecer si hay desplazamiento de fragmentos.

Además, intentará movilizar el pie en diferentes direcciones para formarse una idea previa de la naturaleza de la luxación. Lo más frecuente es que ordene radiografías y, de ser necesario, un TAC.

Lee también: Remedios naturales para fortalecer cartílagos y ligamentos

Complicaciones y prevención

Estiramientos preventivos.

La luxación de tobillo, como cualquier otra lesión, también puede dar origen a diversas complicaciones.

Las más frecuentes son el desgarramiento de los músculos, tendones y/o ligamentos que sustentan la articulación. Así mismo, puede haber daño nervioso en los vasos sanguíneos adyacentes.

En algunos casos se presenta rigidez articular. También es posible que se desarrolle artritis con el paso de los años y que la persona quede susceptible a tener nuevas luxaciones en el mismo tobillo, o incluso fracturas.

Las principales medidas de prevención para evitar una luxación de tobillo son las siguientes:

  • Hacer calentamiento antes de realizar cualquier actividad deportiva.
  • Realizar ejercicios frecuentemente, con el objetivo de incrementar la resistencia de los ligamentos y aumentar la flexibilidad de las articulaciones.
  • Realizar actividad física que fortalezca los tobillos.
  • Emplear elementos de protección cuando se lleven a cabo actividades que expongan los tobillos a una lesión.
  • Utilizar calzado cómodo y adecuado para cada actividad.
  • Prevenir las caídas, evitando pisar suelos resbalosos o inestables.
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