Madres, permitid que vuestro instinto os guíe

Raquel Lemos 25 marzo, 2017
Por muchos libros que leamos sobre el tema siempre será nuestro instinto el que nos proporcione la solución más sabia a la hora de atender a nuestros hijos

¿Quién no ha sentido algún temor ante la posibilidad de no ser lo suficientemente buena madre?

Hacernos este tipo de preguntas es normal. No obstante, no nos preocupemos tanto, pues nuestro instinto nos dará las claves.

Hay muchos libros o expertos a los que acudirás para sentirte más segura en el momento en el que tengas que criar a tu hijo.

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Sin embargo, ¿cómo lo hicieron nuestras abuelas cuando todo esto no existía? Es bien sencillo. Se dejaron llevar por su instinto.

La naturaleza es sabia

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La naturaleza es sabia y si sabes escuchar a tu instinto no tendrás duda alguna de lo que tienes que hacer. Sin embargo, nuestras creencias y prejuicios ensucian un poco el valor de todo esto.

Piensa un poco. Cuando escuchas llorar a tu hijo ¿cuál es tu primer impulso? ¿Ignorarlo o consolarlo?

Es verdad que el llanto de un bebé puede llegar a ser muy molesto. No obstante ,este tiene una utilidad y no, no estamos hablando de que quizás sienta algún malestar estomacal o es que tenga gases.

Nos estamos refiriendo a que, a veces, el niño se siente solo o está incómodo por una discusión que has tenido con tu pareja. Que sea pequeño no implica que no sea consciente de lo que le hace sentir lo que ocurre a su alrededor.

Tu instinto es sabio, pero en tu cabeza tendrás muchos consejos que te pueden dar familiares, amigos o que has podido leer en libros.

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Por ejemplo, la afirmación de que, si atiendes demasiado pronto a tu hijo en cuanto llora, no sabrá lo que es esperar a la satisfacción de sus deseos. O la suposición de que puede que esté intentando manipularte.

Tal vez, deberíamos dejarnos llevar por nuestro instinto, al mismo tiempo que abrimos los ojos ante la realidad que está viendo el niño y que nosotros, por todas las creencias existentes en nuestra mente, no somos capaces de ver.

Madres esclavas del reloj

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¿Verdad que muchas madres ya saben que deben darle el pecho a sus hijos cada 3 horas? ¿Y quién determinó que esto debería ser así?

A los niños no se les permite que demanden esa necesidad de nutrirse que tienen, al igual que nosotros comemos a ciertas horas, aun sin tener hambre.

Sin darnos cuenta, nos esclavizamos a unos horarios que no tienen por qué funcionar así.

¿Qué ocurre si tu hijo te pide el pecho fuera de ese horario? Tendrás que hacer un gran esfuerzo para no ceder; sin embargo, esto acaba con tu instinto.

Tenemos mucha información, pero eso no significa que debamos adoptarla como una verdad absoluta. Cada caso es diferente.

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Cuesta mucho no seguir una idea aprendida, pero es necesario si queremos aprender a escuchar a nuestro instinto, ese que tan sabio es.

El instinto no conoce pautas

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El instinto no sabe de ninguna de esas creencias de las que hemos estado hablando, aunque existen muchas otras que, si observamos a la naturaleza, a los animales, no se cumplen.

Por ejemplo, el hecho de no dormir con tu hijo, de ponerlo en la cuna porque, si no, se “acostumbrará”. También, cogerlo siempre en brazos puede hacer que se malcríe.

Todo esto nos limita para hacer lo que en verdad nos nace de dentro. De alguna manera, dejamos de estar en contacto con nuestro hijo, nos vamos apartando de él, y él nos notará fríos.

El amor de una madre se expresa de una manera que no conoce pautas ni reglas. No nos limitemos ni nos reprimamos. Nada de lo que nos han dicho es cierto.

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Una manera de eliminar todas estas creencias es fijarte en qué fue lo que te gustó y lo que no te gustó de tus padres. Esto te ayudará a dejarte guiar un poco por tu instinto.

Eso sí, no caigas en la trampa de irte al otro extremo, pues, como bien sabemos, estos no son buenos y pueden causar iguales estragos.

Busca en tu interior, deja que tu instinto te guíe y no te prives de demostrarle a tu hijo con tus abrazos, tu contacto y tu preocupación cuánto lo quieres.

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