¿Qué es la maltodextrina y para qué sirve?

07 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el nutricionista Saúl Sánchez Arias
¿Sabes qué es la maltodextrina? ¿Conoces las implicaciones sobre la salud de su consumo? Descúbrelo a continuación, así como su método de obtención y otras alternativas a este producto.
 

La maltodextrina es un carbohidrato presente de forma habitual en suplementos deportivos y en productos procesados. Se encuentra dentro del grupo de los azúcares de alto índice glucémico y, en ocasiones, puede cumplir una función espesante.

Se trata de un ingrediente frecuente en los alimentos industriales. Por este motivo, es necesario conocer cuál es su implicación en el organismo humano y si su consumo resulta seguro para la salud. A continuación te ofrecemos todos los detalles para que sepas de qué se trata la próxima vez que leas esta palabra en una etiqueta alimentaria.

¿Para qué sirve la maltodextrina?

Las funciones de la maltodextrina pueden ser varias, dependiendo del producto en el que se encuentre. En los ultraprocesados, funciona como espesante. La adición del ingrediente es capaz de mejorar las características organolépticas de muchos alimentos.

Este azúcar se encuentra también de manera frecuente en las bebidas para deportistas, siendo el principal objetivo de las mismas retrasar la aparición de la fatiga. La ingesta de maltodextrina durante la práctica de ejercicio físico es capaz de estimular la resíntesis de glucógeno, de acuerdo con una investigación publicada en Journal of Strength and Conditioning Research.

Mantener unos niveles adecuados de estos depósitos de nutrientes reduce el agotamiento y mejora el rendimiento. El glucógeno es una especie de reserva de glucosa que el hígado puede disponer cuando necesita aumentar la producción energética.

 
Azúcar refinado en cuchara
La maltodextrina resulta ser un tipo de azúcar, por ende, del grupo de los carbohidratos.

La obtención de la maltodextrina

En líneas generales, la maltodextrina se presenta como un polvo de color blanco y soluble que puede estar elaborado a partir de diversos alimentos. Entre ellos se encuentran el arroz, el maíz y el trigo.

Para conseguir este ingrediente es necesario someter a los alimentos mencionados a un proceso industrial que altera las propiedades nutricionales de los mismos. Se cuecen a altas temperaturas los almidones, para más tarde añadir enzimas que aceleren su descomposición. Por último, se lleva a cabo un proceso de hidrólisis, a partir del cual se obtiene la maltodextrina.

El producto final presenta un aporte energético de 4 kilocalorías por gramo, igual que cualquier otro carbohidrato. De todos modos, lo que diferencia a unos azúcares de otros es el índice glucémico (IG) de los mismos, conociéndose este como la capacidad que tiene el nutriente de incrementar los niveles de glucosa en sangre.

En este sentido, la maltodextrina presenta un IG superior al del azúcar de mesa, por lo que genera un estrés pancreático elevado tras su consumo. El uso continuado derivará en un agotamiento del órgano y en problemas vinculados a la insulina.

 

Para saber más: ¿Qué es el índice glucémico?

¿Es segura para la salud?

A pesar de que la maltodextrina está considerada por la Food and Drug Administration (FDA) como segura, lo cierto es que su efecto en personas sedentarias es controvertido. Existe evidencia científica suficiente como para afirmar que una ingesta excesiva de carbohidratos incrementa el riesgo de desarrollar patologías metabólicas.

Además, algunas investigaciones publicadas en Nutrients han conseguido vincular la ingesta de maltodextrina y de otros aditivos alimentarios con una alteración de la microbiota intestinal. Dicho proceso aumenta la inflamación sistémica del organismo y, con ello, la incidencia de patologías complejas y crónicas.

De todos modos, en el caso de los deportistas, la cuestión cambia. Se recomienda un aporte regular de carbohidratos para garantizar la reposición de los nutrientes perdidos durante el ejercicio. Esta práctica reduce la incidencia de las lesiones musculares.

Uno de los objetivos de la nutrición en el deporte es la restauración de los depósitos de glucógeno. Para ello, resulta necesaria la administración de carbohidratos, según un estudio publicado también en la revista Nutrients.

¿Cuándo no se debe consumir maltodextrina?

Las personas diabéticas o con problemas metabólicos deben evitar ingerir este tipo de azúcares de elevado índice glucémico. De lo contrario, su salud se verá afectada. Los pacientes con dichas patologías responden mejor a una dieta carente en hidratos de carbono que al consumo de este tipo de glúcidos de forma controlada, según los expertos.

 

Asimismo, tampoco resulta recomendable que aquellas personas con disbiosis intestinal consuman de manera regular aditivos como la maltodextrina. Al ser capaz de alterar la microbiota, del mismo modo que puede promocionar un sobrecrecimiento bacteriano en la zona proximal del intestino delgado, conduce a estados patológicos.

También te puede interesar: ¿Cuáles son las funciones de la microbiota?

Alternativas al producto

Bebidas deportivas
Las bebidas deportivas suelen tener suplemento de maltodextrina para aumentar la disponibilidad energética de los atletas.

La industria alimentaria a menudo utiliza productos alternativos a la maltodextrina, con el objetivo de garantizar unas adecuadas características organolépticas en los alimentos resultantes. Los más frecuentes son el azúcar, la miel y la melaza.

No quiere esto decir que las alternativas resulten más saludables que la maltodextrina en sí, ya que su consumo regular también está desaconsejado. Lo más prudente y práctico resulta regular y reducir la ingesta de carbohidratos, con el objetivo de mejorar la salud. Al menos esta premisa resulta correcta para individuos sedentarios.

En los deportistas la cuestión es distinta, ya que los azúcares pueden suponer el sustrato principal a la hora de generar energía. De todos modos, es también necesario un cierto control para garantizar que los efectos no se conviertan en perjudiciales.

 

La maltodextrina, un aditivo habitual

Como hemos visto, la maltodextrina cumple una serie de funciones dentro de la industria de los alimentos. Pero en líneas generales, no resulta beneficiosa para la salud, más bien todo lo contrario. 

Quizás no sea necesario una restricción total de su consumo, pero sí ser conscientes de los productos que contienen dicho ingrediente para no ingerirlos de manera regular. Para detectar la presencia de maltodextrina, no hay nada como leer los etiquetados nutricionales.

No obstante, si eres atleta, es posible que te puedas beneficiar de este carbohidrato, sobre todo si se encuentra añadido en las bebidas deportivas. Consúltalo con un profesional de la nutrición para evacuar todas tus dudas.

 
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