Mamografía, beneficios y riesgos

Katherine Flórez · 8 noviembre, 2015
La mamografía permite prevenir o detectar tempranamente el cáncer de mama y salvar vidas. Aunque el examen emite radiación a la mama, sus beneficios superan a sus riesgos. Te lo contamos en este artículo.

Hace varias décadas que los médicos destacan la importancia de la mamografía en la detección temprana y la prevención del cáncer de mama.

Este examen se usa para ver si hay signos de cáncer en mujeres que no presentan ningún síntoma ni problema en los senos. Es decir que se busca un diagnóstico precoz descubriendo anormalidades que no se palpan ni se ven a simple vista.

También se puede usar si la mujer tiene un bulto u otro signo que podría indicar un cáncer de seno. Luego, se realizan otros estudios que permiten confirmar o descartar esas sospechas.

¿Cómo se hace la mamografía?

Básicamente, la mamografía es un tipo especial de radiografía de la mama. Cuando se realiza, la mujer se para delante de un aparato de rayos X. El técnico que hace el estudio coloca la mama entre dos placas plásticas. Las superficies presionan la mama haciéndola más plana. Esto puede resultar incómodo, pero ayuda a obtener una imagen clara del interior de la mama. Las radiografías o placas de rayos X se toman desde varios ángulos.

La mamografía digital es una técnica más novedosa que se usa ahora en muchos centros de examen de mamas. Permite que la imagen de rayos X se pueda ver y manipular en una pantalla de computadora. Puede ser más precisa en mujeres jóvenes con mamas densas.

A menudo, las mamografías pueden mostrar áreas anormales en el seno. Por ejemplo, calcificaciones y nódulos. Eso no confirma que un área anormal es cáncer, pero pueden ayudar a los médicos a decidir si se necesitan más estudios.

Los riesgos potenciales de la mamografía

A través de diversas investigaciones científicas realizadas en varios países del mundo, se ha dicho que podría ser riesgoso someterse a pruebas de detección precoz de cáncer de mama.

El problema radica en que se expone a los senos a pequeñas cantidades de radiación. Los equipos modernos emplean bajas dosis de radiación para obtener imágenes de alta calidad.

A su vez, la técnica de mamografía digital pueden disminuir la necesidad de retomar imágenes. Eso es común con la mamografía en película debido a una exposición incorrecta o a problemas con el revelado. Por lo tanto, la mamografía digital resultaría en menos exposiciones a los rayos X.

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Las limitaciones de la mamografía

Para ciertos tipos de senos, la mamografía puede ser difícil de interpretar. Particularmente, las mamas con tejido más denso. Por esta y otras razones, la sensibilidad de este examen para detectar cáncer puede variar ampliamente.

Comparar la mamografía actual con las anteriores le ayuda al especialista a determinar si hubo un signo anormal en el pasado, si ha cambiado o se mantiene igual.

Para casos imprecisos, la mamografía de rayos X por sí sola puede no ser suficientemente precisa para detectar cáncer. Por lo que también se pueden usar tecnologías de imágenes adicionales. Por ejemplo, el ultrasonido o la resonancia magnética para aumentar la sensibilidad del examen.

Cuando los resultados de la mamografía o de la ecografía parecen sospechosos, se hace una biopsia para examinar el tejido y ver si es canceroso.

Se estima que más de la mitad de los cánceres diagnosticados a través de la mamografía son sobrediagnósticos o falso positivos. Es decir,  señalados como peligrosos cuando aún no se habían manifestado. Sin embargo, aunque den falsos-positivos, si el cáncer efectivamente está presente, la detección temprana salva vidas.

¿Quién debe hacerse una mamografía?

Cuándo someterse a una mamografía

Generalmente se recomienda a:

  • Mujeres a partir de los 40 años, y repetirla cada 1 o 2 años.
  • Todas las mujeres a partir de los 50 años y repetirla cada año.
  • Las mujeres con una madre o hermana que tuvo cáncer de mama a una edad más joven deben contemplar hacerse exámenes anuales.

La mamografía también se emplea para:

  • Hacer seguimiento a una mujer que haya tenido resultados anormales.
  • Evaluar a una mujer que presente síntomas de una enfermedad mamaria. Por ejemplo, un tumor, secreción del pezón, dolor de mama, cambios en el pezón u otros signos.
La mayoría de los resultados anormales en una mamografía de detección resultan ser benignos (no son cáncer) o nada de lo cual preocuparse. Los resultados o cambios nuevos se deben evaluar posteriormente.
Con cualquiera de las técnicas, los beneficios de la mamografía superan cualquier posible daño que podría causar la exposición a la radiación.
Por lo tanto, hay que ir al médico y hacerse los chequeos mamarios y ginecológicos para prevenir, detectar tempranamente y/o tratar a tiempo.
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