Mamografías: ¿Sus riesgos superan los beneficios?

Katherine Flórez 8 noviembre, 2015
Todas las mujeres podemos presentar pequeñas tumoraciones que terminan desapareciendo por sí solas pero, de detectarse a través de la mamografía, pueden conllevar todo un proceso quizá innecesario

Hace varias décadas que los medios de comunicación y las mismas entidades de salud vienen destacando la importancia que tienen las mamografías en la prevención del cáncer de mama.

Si bien este examen ha servido para la detección de muchos de los casos de la enfermedad, también ha causado, en algunas mujeres, ciertos efectos negativos que hoy siguen siendo investigados y que se han cuestionado mediante pruebas científicas.

El tema se ha debatido durante muchos años y sigue generando polémica no solo en la comunidad médica, sino en los medios de comunicación y en todos los lectores que acceden a la información detallada.

La cosa es que, siendo conscientes de lo delicado que resulta el tema, hemos querido compartirlo porque sabemos que puede resultar muy importante para todas las mujeres.

Los riesgos potenciales de la mamografía

Los riesgos potenciales de la mamografía

A través de diversas investigaciones científicas realizadas en varios países del mundo, se ha demostrado que podría resultar inútil e incluso peligroso el someterse a pruebas de detección precoz de cáncer de mama.

Eso no quiere decir que el examen no ayude a detectar la enfermedad. El gran problema es que las autoridades siguen haciendo cientos de campañas para que las mujeres se lo realicen a favor de la detección temprana, pero sin ofrecer información sobre los riesgos que puede implicar su periódica realización.

En este sentido, Cochrane Collaboration, un grupo conformado por más de 31 000 médicos y científicos repartidos por 120 países,  ha revelado en varias ocasiones los riesgos con respecto a la mamografía.

Asimismo, ha reunido importante información en un documento titulado  Screening for breast cancer with mammography” (en español, “Mamografías de control para detectar el cáncer de mama”) en el cual expone las verdades y riesgos del popular examen.

Ver también: ¿Qué es la mamografía y en qué puede ayudarnos?

El gran problema: Su imprecisión

El gran problema su imprecisión

A través de las mamografías se pretende lograr un diagnóstico oportuno mediante el descubrimiento de aquellos pequeños grupos de células cancerosas en las mamas, que no pueden palparse ni verse a simple vista.

El gran inconveniente que ocurre con estas técnicas de imagen y análisis es que no permiten diferenciar las células cancerosas peligrosas que se trasformarán en cáncer de mama de aquellas que son inofensivas.

Y es que lo cierto es que todos tenemos, en cierta medida, grupos de células cancerosas en el cuerpo que solo se pueden detectar con un examen tan minucioso como la mamografía.

Lo que ocurre es que en la mayoría de los casos estas células desaparecen de forma espontánea y ni siquiera nos enteramos de su existencia.

En el caso particular de las mujeres, se ha demostrado que es normal que, en un momento u otro, desarrollen lo que se conoce carcinoma de mama in situ o “pseudo cáncer” cuya eliminación debería darse de manera natural, sin que cause el más mínimo dolor o peligro.

Este tipo de carcinoma crece con tanta lentitud que nunca se llega a convertir en un cáncer peligroso y está lejos de hacer metástasis.

No obstante, si se llega a detectar mediante una mamografía, lo más seguro es que el médico pronuncie eso que nadie quiere oír: “tiene cáncer”.

Diagnóstico falso positivo

Diagnóstico falso positivo

Se estima que más de la mitad de los cánceres diagnosticados a través de la mamografía son sobrediagnósticos o falso positivos, es decir,  señalados como peligrosos cuando aún no se habían manifestado en la vida de los pacientes y no habían modificado su calidad de vida.

El problema es que este examen no permite saber con precisión cuál será el futuro de la tumoración, por lo que el médico sugerirá iniciar con el complejo tratamiento para “detener” la enfermedad.

Una vez la prueba de detección precoz da positivo, lo más probable es que acabe en la extirpación quirúrgica, seguida de radioterapias, quimioterapia, radiaciones y todo lo que haga falta para eliminarla, aunque no sea necesario.

Por obvias razones es ahí donde se acarrean las graves consecuencias, ya que todo el proceso de “curación” implica decenas de efectos secundarios.

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¿Cuándo someterse a una mamografía?

Cuándo someterse a una mamografía

Pese a los riesgos potenciales que existen con respecto a este tipo de examen médico, varias organizaciones como Breakthrough Breast CancerBreast Cancer Campaign y Breast Cancer Care, coinciden en que es más conveniente que las mujeres lo sigan realizando, en especial entre los 50 y los 74 años de edad, que es cuando hay un mayor riesgo de padecer la enfermedad.

No obstante, sin hacer a un lado los datos revelados en los estudios, también hacen énfasis en que las mujeres deben tener “información clara y equilibrada” sobre sus daños, teniendo la posibilidad de elegir si realizarla o no.

Sumado a esto, se desaconseja su realización periódica antes de las edades mencionadas, a excepción de los casos con factores de riesgos genéticos.

Por ahora, muchos científicos están tratando de desarrollar un tipo de técnica que complemente este tipo de métodos de detección, con el fin de optimizar sus resultados y reducir el número de mujeres sometidas a tratamientos innecesarios.

Mientras tanto, es esencial que las mujeres conozcan los riesgos a los que se someten, sin dejar de ser conscientes de que su realización puede significar un diagnóstico oportuno. ¿Qué piensas al respecto?

FUENTES / REFERENCIAS:

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