Mamoplastia: todo lo que debes saber

Edith Sánchez · 1 enero, 2018
Existen cuatro tipos de mamoplastias: de aumento, de reducción, de levantamiento y de reconstrucción. Todas implican cirugía con anestesia general y ciertos riesgos.

Se llama mamoplastia a cualquier tipo de procedimiento quirúrgico destinado a modelar el pecho del paciente. El objetivo principal es cambiar la forma del seno. Esto incluye su aumento, disminución, levantamiento o mastopexia y reconstrucción. En todos los casos la base de la intervención es mantener la morfología natural de la mama.

La mamoplastia es principalmente un tipo de cirugía estética. Sin embargo, en muchas ocasiones se lleva a cabo por razones de salud. Esto se debe a que existen casos en los que el volumen o la forma de las mamas originan dificultades. Puede haber también razones de tipo psicológico.

Las técnicas quirúrgicas para modelar las mamas se practican desde 1895. Los primeros implantes de mama datan de 1962. Sin embargo, este tipo de procedimientos comenzaron a popularizarse en los años ochenta. Actualmente es una cirugía muy segura y habitual.

Las mamas

Las mamas

Llamamos mamas o senos a las glándulas mamarias de la mujer. Son órganos que secretan leche y se encuentran en el pecho. Están formadas por tejido glandular y los conductos lactíferos, pero también por tejido adiposo, vasos sanguíneos, conductos linfáticos y nervios.

Bajo las mamas está el músculo pectoral mayor. El tejido adiposo es el que le da la forma a la mama. También el que le da un volumen blando. Así mismo, la forma de los senos está determinada por la elasticidad de la piel.

A medida que pasan los años, el tejido glandular comienza a ser sustituido por tejido adiposo. Por eso las mamas se vuelven más flácidas con el tiempo. Con el envejecimiento, la parte superior de la mama se vacía y esto genera una caída de la misma.

Cuando se lleva a cabo una mamoplastia lo que se interviene es la zona que está encima o debajo del músculo pectoral mayor o bajo el tejido mamario. Las mamas como tal no contienen tejido muscular. De ahí que no sea posible que aumenten de tamaño mediante el ejercicio.

Ver también: ¿Qué significa tener las mamas densas?

Características generales de la mamoplastia

Características generales de la mamoplastia

Todas las mamoplastias son catalogadas como una cirugía mayor. Esto significa que requiere de anestesia general, ya que se trata de un procedimiento prolongado. También supone un tiempo de recuperación de al menos dos o tres días. Finalmente, exige el uso de aditamentos o soportes durante algunos meses, hasta que la mama adopte su forma definitiva.

En todos los casos, la mamoplastia deja cicatriz. Sin embargo, los cirujanos tratan de reducir al máximo su visibilidad. Lo usual es que la incisión se realice en torno a la areola. Se efectúa haciendo líneas verticales, que suelen desaparecer con el tiempo. En algunos casos la incisión se hace en las axilas, donde resulta aún menos notoria.

La recuperación exige cuidados supervisados. Al principio, los resultados de la operación no son del todo apreciables. El resultado final solo se ve tras varios meses.

Te recomendamos leer: Consejos para conseguir unos senos más bonitos ¡Descúbrelos!

Tipos de mamoplastia

Tipos de mamoplastia

Como se había indicado anteriormente, existen cuatro tipos de mamoplastia: de aumento, de disminución, de levantamiento y de reconstrucción. Veamos las características generales de cada una de ellas:

  • Mamoplastia para aumentar el tamaño de las mamas. Consiste en introducir un implante debajo del tejido mamario o del músculo pectoral mayor. Cada implante tiene un tamaño y una forma determinada. Algunos son redondeados y otros tienen una forma similar a una lágrima.
  • Mamoplastia de reducción. Los senos excesivamente grandes para el tamaño del cuerpo originan diversos problemas médicos. Entre ellos, dolores musculares, óseos y respiratorios. Lo que se hace entonces es retirar tejido glandular y adiposo. Después de esta cirugía, una mujer no podrá amamantar. También es posible que haya pérdida de sensibilidad permanente en los senos y los pezones.
  • Levantamiento de senos o mastopexia. Los senos pierden su firmeza y su forma por diferentes factores como la edad, el embarazo o la lactancia. La mastopexia es una cirugía permite levantar los senos y volver a darles forma, pero solo durante un tiempo. También permite reducir el tamaño de la aureola.
  • Reconstrucción. La reconstrucción se lleva a cabo después de una mastectomía, o amputación del seno, generalmente debido a un cáncer. Puede practicarse inmediatamente después de la pérdida del seno, o posteriormente. Se realiza con un implante, con tejido mamario o con ambos. Actualmente las técnicas para realizarla son muy sutiles y dan excelentes resultados.

Para efectuar una mamoplastia siempre tiene en cuenta el estado de salud de la paciente, tanto en términos físicos como psicológicos. Lo ideal es que las mujeres se informen profundamente antes de la intervención y que acudan a un profesional de confianza.