La maniobra de Epley

Conocer este tipo de maniobras de primeros auxilios nos puede servir para facilitar la vida de familiares que padezcan este tipo de trastornos.

El vértigo posicional paroxístico benigno es un trastorno que afecta al oído interno y que provoca sensación de vértigo en determinadas posiciones. Esto, acompañado de náuseas y sensación de desfallecimiento, es algo que se puede resolver gracias a la maniobra de Epley.

Saber realizar la maniobra de Epley, nos permitirá ayudar a cualquier persona que sufra este trastorno cuando este aparezca en el momento más inesperado. A continuación, vamos a descubrir diferentes maneras de llevar a cabo este tipo de maniobra.

Cómo practicar la maniobra de Epley

La manera de practicar la maniobra Epley no es muy complicada. Sin embargo, saber llevarla a cabo no solo es necesario para aquellas personas que tienen un familiar con vértigo posicional. Si la persona que sufre el trastorno sabe también cómo actuar, podrá reducir antes los síntomas y sentirse mejor más rápido.

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1. Hay que acostarse lo antes posible

Persona practicando maniobra de Epley

Cuando una persona empiece a sentir los síntomas del vértigo posicional debe acostarse o sentarse. Lo ideal es que la persona con este trastorno no siga estando en pie, ya que el vértigo podría hacer que se cayese y se hiciese daño.

Aunque este trastorno provoque náuseas y mucho mareo, es importante que la persona se encuentre acostada boca arriba lo más recta posible. Haremos uso, también, de una almohada, cojín o algo que podamos utilizar y situar en la parte superior de su espalda.

De esta manera, la persona estaría boca arriba con la cabeza suelta, sin ningún apoyo. Esta es la posición ideal para realizar la maniobra Epley. En ningún momento la almohada o cojín, debe soportar el peso de la cabeza. Ni siquiera el cuello descansa sobre ella. Es importante tener esto en cuenta.

2. Reconocer cuál es el oído afectado

Tener en cuenta cuál es el oído afectado nos permitirá hacer la maniobra de Epley de manera correcta. Si la persona afectada no lo sabe y nosotros tampoco, se empezará realizando una maniobra de provocación. Esto quiere decir, que vamos a provocar que la persona sienta aún más vértigo.

De esta manera, sabremos cuál es el oído que tiene el problema y podremos realizar los pasos que ayudarán a aliviar los síntomas. Es una maniobra rápida y efectiva. En el siguiente punto veremos cómo identificar el oído afectado y resolver esto.

3. Rotación de cabeza

Vértigo posicional

La maniobra de Epley empieza con la persona sentada. En esta posición, giramos su cabeza hacia un lado, unos 45 grados, y acostamos a la persona. Recordemos que la cabeza tiene que quedar suelta. Si no disponemos de un cojín o almohada, hacer esta maniobra sobre un banco, mesa o camilla, sería también positivo.

Probaremos, también, realizando lo mismo pero girando la cabeza hacia el otro lado hasta identificar cuál es el oído que está afectado. Una vez lo hayamos hecho, se rotará la cabeza de la persona hacia el lado contrario y se mantendrá así durante al menos 60 segundos.

Una vez ha pasado este tiempo, el cuerpo de la persona se girará hacia ese mismo lado mientras su cabeza mira hacia abajo. De nuevo, se mantendrá entre 30 y 60 segundos en esta posición y se sentará. Una vez sentada, se mantendrá recta mientras respira tranquilamente. No es recomendable ponerse en pie rápidamente, sino poco a poco.

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La importancia de acudir a un médico

Mujer en el médico

Es muy importante que si una persona tiene vértigo posicional sea un médico el que le realice la maniobra Epley primero. Intentar hacerlo por uno mismo puede resultar fatal, ya que la sensación de vértigo puede provocar que no se finalice adecuadamente el ejercicio.

Además, un médico brindará una serie de consejos que la persona podrá poner en práctica en cuanto note los primeros síntomas del vértigo posicional. Saber esto, también le ayudará a decirle a quienes le rodean lo que tienen que hacer en el caso de que el trastorno se presente.

Lo más importante, es realizar esta maniobra con suavidad. A pesar de que nos asustemos, la brusquedad puede hacer que los síntomas del vértigo empeoren. Por lo tanto, conservar la calma será muy necesario a la par que beneficioso. ¿Conocías esta maniobra?