Mastitis: ¿cuáles son sus síntomas y causas?

Luis Rodolfo Rojas Gonzalez·
18 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto al
16 Septiembre, 2020
La mastitis es una patología muy frecuente en las mujeres, sobre todo en aquellas que amamantan. Este puede ser un problema molesto e incómodo. ¿Quieres saber más sobre ella? Entonces continúa leyendo.

Los senos son una de las partes del cuerpo más sensibles en las mujeres. Estos pueden sufrir una gran cantidad de patologías y alteraciones de distinta etiología. Una de las más frecuentes es la mastitis. ¿Quieres conocer cuáles son sus síntomas y causas? A continuación te los explicaremos.

Antes de hablar de la patología en sí, es importante aclarar la constitución anatómica del seno. Está conformado, en gran parte, por la glándula mamaria. A su vez, la misma está constituida por lóbulos, los que poseen conductos que desembocan en el pezón, por los cuales circulará la leche en el período de lactancia.

¿Qué es la mastitis?

Teniendo en cuenta la conformación anatómica, podemos afirmar que la mastitis es la inflamación de uno o varios lóbulos de la glándula mamaria, la que puede estar acompañada o no de infección. Su diagnóstico es muy rápido y suele basarse en los síntomas presentados.

Una mastitis no infecciosa puede convertirse en una de causa secundaria infecciosa. Por ello, es común asociarla con una infección. No obstante, es importante tener en cuenta que esto no será así en la totalidad de los casos.

La alteración suele afectar tan solo una mama, aunque puede llegar a ser bilateral en la menor cantidad de presentaciones. Las mujeres más afectadas son aquellas que se encuentran amamantando, con una incidencia entre ellas que llega hasta el 33 %. Además, la gran mayoría la presentan durante los 3 primeros meses de la lactancia.

Dolor en los senos.
El dolor es el signo clásico de la mastitis, ya sea de causa infecciosa o no.

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Síntomas de la mastitis

En términos generales, las mujeres con mastitis suelen referir dolor intenso en el seno afectado (mastalgia) y algunos signos inflamatorios como enrojecimiento, calor al tacto y tumefacción.

Sin embargo, la sintomatología podría variar si está asociada o no a una infección. En el caso de las mastitis no infecciosas, se suele presentar un dolor intenso de carácter punzante y alguna alteración local leve. Incluso, la piel puede no verse afectada en lo absoluto y, por ello, tiende a ser mal diagnosticada.

Por otro lado, los síntomas que se presentan en la mastitis de carácter infeccioso son mucho más evidentes. Además del dolor intenso y los signos inflamatorios característicos, tenemos lo siguiente:

  • Fiebre mayor a 38,5 °C con malestar general.
  • Escalofríos.
  • Vómitos.
  • Inflamación de los ganglios axilares.
  • Lesiones dolorosas en el pezón.
  • Dolor o sensación de ardor durante la lactancia.

Causas de la mastitis

La inflamación de los lóbulos de la glándula mamaria tiene 2 grandes causas. Una se refiere a las obstrucciones de los conductos mamarios y la otra al ingreso de bacterias desde el exterior.

Obstrucción del conducto mamario

La obstrucción de un conducto galactóforo o mamario suele ocurrir por una mala técnica de amamantado. Al no drenar el seno, las bacterias producen una especie de capa llamada biofilm que obstruye paulatinamente el ducto.

Dicha obstrucción puede generar una mastitis no infecciosa si no es tratada. Además, si se deja evolucionar en el tiempo, las bacterias podrían multiplicarse y ocasionar una infección.

Pero, ¿cómo puede haber bacterias en la leche? La respuesta es que todo el cuerpo posee una serie de microorganismos conocidos como microbiota. Como parte de estos microorganismos, la leche materna posee diversos microorganismos capaces de generar biofilm.

Estas bacterias serás las encargadas de generar, a futuro, la microbiota intestinal del recién nacido. Por ello, podemos decir con total seguridad que las mismas no representan ningún peligro para el bebé.

Ingreso de bacterias desde el exterior

La piel puede sufrir todo tipo de lesiones sin que nos demos cuenta y los senos no están exentos de ellas. Estas injurias son muy frecuentes al salir los dientes del bebé. Dichas lesiones, por más pequeñas que sean, pueden servir como puerta de entrada para diversas bacterias patógenas que provienen tanto de la madre como del bebé.

Los agentes etiológicos de la patología son muy diversos. Los estafilococos son los más habituales en este tipo de infecciones, con aproximadamente el 75 % de los casos. Son seguidos por el género Streptococcus en el 10 % al 15 % de los diagnósticos.

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¿Cómo prevenir la patología?

Tratamiento de la mastitis.
El tratamiento de una mastitis depende de la causa y de si la mujer amamanta o no. A veces, se requieren antibióticos.

Si se desea prevenir la mastitis, lo principal que toda mujer debe hacer es tener una buena técnica de amamantado. Para ello, son muchos los consejos de lactancia que se pueden seguir. Sin embargo, casi todos estarán destinados a vaciar totalmente el seno para evitar una posible obstrucción:

  • Lo primero que se debe hacer es encontrar una posición cómoda para amamantar y hacerlo de forma regular. Incluso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda una lactancia exclusiva durante 6 meses.
  • Otro gran consejo es usar un seno distinto cada vez se que va a amamantar.
  • Además, aplicar calor en la zona antes de iniciar el proceso es muy beneficioso. Este dilatará los conductos y la leche saldrá más rápido.
  • Un pequeño bulto puede ser indicativo de una obstrucción, por ello es recomendable dar masajes continuos para desaparecerlos.

¿Qué debo recordar sobre la mastitis?

La mastitis es una patología común, sobre todo en mujeres que están amamantando. Cuando esta se presenta, no se debe suspender la lactancia a menos que el médico lo indique. A pesar del dolor que pueda generar, el tratamiento es rápido y su evolución suele ser favorable.

En caso de sospechar infección, el profesional recetará un antibiótico. Si se trata de una mujer que se encuentra en período de lactancia materna, se elegirá el fármaco adecuado que no cause efectos secundarios en el bebé.

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