Me gusta la gente que hace de pequeños instantes grandes momentos

Valeria Sabater·
15 Abril, 2020
Las relaciones positivas nos ayudan a neutralizar los pensamientos negativos. Rodearnos de personas optimistas nos ayuda a valorar más los momentos y sacar el máximo partido de ellos.

Me gusta la gente que suma y no resta. Me gusta quien es capaz de traer el optimismo cuando todo está oscuro, aquel que puede convertir pequeños instantes en grandes momentos.

Esas personas enriquecen e invitan a admirarlas, imitarlas, crecer con ellas, porque entienden el lenguaje de la dificultad y han salido fortalecidas de esos instantes de complejidad personal.

Estamos seguros de que a tu alrededor tienes a algunas personas con estas características. Lo más probable es que sean muy pocas y que apenas las puedas contar con los dedos de una mano.

No te preocupes, los seres que nos resultan tan significativos, aunque no abunden demasiado, siempre están ahí: iluminando y dándonos fuerzas cuando lo necesitamos.

Por ello, no debes olvidarte de cuidarlas y de conseguir también que pequeños instantes a su lado se conviertan en grandes momentos. ¡Atesóralos porque son verdaderos premios en la vida!

El valor de los pequeños instantes

Vivimos en una sociedad casi automatizada. Los hábitos y las rutinas rigen la cotidianidad, hasta el punto en que ya no nos dejamos llevar por la magia de lo inesperado, de lo caótico.

Tenemos la sensación de que si nos salimos de lo pautado, de esos horarios y costumbres que tenemos establecidas, las cosas no van a salir bien. No es lo adecuado, debemos aprender a ser más flexibles y, por encima de todo, a ser receptivos a esos pequeños detalles que pueden darnos la auténtica felicidad.

chica pensando en cómo atraer la suerte

La rutina impide ver la magia de la vida

Haz un pequeño ejercicio. Cuando salgas por la mañana al trabajo, a comprar o a llevar al colegio a los niños, fíjate en todas esas personas que tienen sus miradas puestas en el teléfono móvil. Es como si la vida entera aconteciera en sus pantallas.

  • En cambio, seguro que verás a otras sumidas en conversaciones de lo más enriquecedoras con un amigo, con un familiar e incluso con un desconocido. Un encuentro, una quedada con alguien, una conversación inesperada ya rompe la rutina y nos invita a disfrutar un poco más de la vida.
  • A pesar de que las personas estamos obligadas a cumplir unos horarios, es necesario que seamos flexibles y creativos a la hora de permitirnos ciertas libertades, ciertas concesiones.

Las rutinas se rompen permitiéndonos ser más receptivos con lo que nos rodea y, sobre todo, dejándonos llevar por las sensaciones y las emociones, esas que las personas más significativas de los círculos personales son capaces de infundir en nosotros.

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Convertir los instantes en grandes momentos

En ocasiones, el tiempo desaparece por las tuberías de lo inesperado cuando estamos con alguien que hace de pequeños instantes grandes momentos. No entendemos muy bien cómo lo consigue, pero las preocupaciones desaparecen al instante, casi por arte de magia.

  • Compartir tiempo con personas que no nos juzgan, que nos permiten ser nosotros mismos, nos reafirma como personas.
  • Estar con alguien capaz de relativizar los problemas, de enseñarnos el lado positivo de las cosas, podría ejercer en el cerebro un efecto relajante.
  • Sentirnos escuchados, compartir instantes gratificantes en los que los miedos se racionalizan, las preocupaciones se alivian e incluso desaparecen nos permiten también hacer frente a los estados de negatividad.
Amigos compartiendo pequeños instantes.

Mantener una actitud positiva es clave

Agradecemos que otras personas nos den lo mejor de ellas para hacernos felices y ofrecernos calidad de vida. Pero, ¿no sería adecuado además que también nosotros pudiéramos conseguirlo?

Anímate a convertirte en una persona que transforma pequeños instantes en grandes momentos. Deja de pensar en la vida y limítate a vivirla.

En la actualidad, leemos múltiples frases, manuales y publicaciones sobre autoayuda para aprender a ser felices. Sin embargo, nos olvidamos de lo más importante:  vivir.

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Para saborear los pequeños instantes, hay que vivir

Hay quien se deja llevar por ese especie de materialismo espiritual que aspirar a encontrar el equilibrio, a sanarse emocionalmente, a descubrir cómo alcanzar los sueños. Sin embargo, lo que hacen en realidad es centrarse tanto en ellos mismos que se olvidan de los demás. No es lo adecuado.

Debemos aprender a encontrar ese equilibrio en el cual estar bien con nosotros mismos pero atreviéndonos también a vivir. Tenemos que aprender a no ver límites en el día a día y, sobre todo, a entender que la existencia es mucho más hermosa si compartimos momentos con los seres que amamos.

La felicidad no es una entelequia ni se requiere de fórmulas mágicas para alcanzarla. La felicidad es por encima de todo ausencia de miedo, y por ello, nos será muy positivo cuidar las relaciones, compartir instantes, tiempo, detalles.

No dudes en relajarte. Escapa de las rutinas siempre que te sea posible. Pasa un buen rato con esas amigas, esos compañeros de trabajo, pareja o familiares que de verdad hacen bonito tu mundo.

  • Uzcategui, Federico. ¿Cómo ser una persona positiva? Plutón Ediciones, 2018.
  • Rando, Caterina. Aprender pensamiento positivo: estrategias para cambiar las pautas de pensamiento. Oniro, 2004
  • Swerling, Lisa. Lazar, Ralph. La felicidad es… 500 razones para ser feliz. Plaza y Janes Editor, 2019.