Me sobran ganas de buscarte, pero ya no tengo motivos para encontrarte

Valeria Sabater·
09 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña al
04 Febrero, 2019
Para mantener una relación de pareja sana es fundamental saber respetar los espacios personales del otro. Construir una vida en común es importante, pero también lo es mantener la propia parcela de intimidad.

Para seguir avanzando en una relación la afirmación de “Me sobran ganas de buscarte” necesita ir acompañada de razones, de ilusiones que den fuerza a ese deseo. Porque, aunque los recuerdos están ahí, hacen falta los sentimientos para seguir recreando el amor.

Se trata de hacer equipo, de favorecer el crecimiento personal de cada uno, a la vez que el que surge del propio vínculo. Ese esfuerzo mutuo permitirá que ambos miembros ganen y nadie pierda.

Ahora bien, en ocasiones los motivos que antes nos hacían permanecer junto a alguien parecen esfumarse. Dejamos de sentir esa conexión o de compartir aquello que tanto nos unía. Nos quedan las ganas, pero no argumentos sólidos y reales…

¿Te ha ocurrido alguna vez? ¿Quieres saber más sobre estas cuestiones? Si es así, a continuación te invitamos a reflexionar sobre este tema.

Me sobran las ganas de buscarte, pero ¿tengo motivos?

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El amor atrapa, arrastra y a menudo hace que nos olvidemos de nosotros mismos para alimentarnos solo de esas emociones, de esa pasión que nos hace sentir tan vivos.

Son múltiples las razones por las que apreciaremos de esta manera a alguien. Lo más seguro es que merezca la pena, ya que esa persona nos demuestra igualmente afecto, apoyo y complicidad.

No obstante, tampoco conviene perder de vista el foco en nosotros mismos. Para preservar el propio bienestar es también importante que la relación de pareja nos permita realizar proyectos individuales a la par que construimos otros en común.

En este sentido, hacerse algunas preguntas resulta útil para saber qué condiciones caracterizan al vínculo que mantenemos. Sigue leyendo, te contamos cuáles son.

¿Siento espacio personal a pesar de estar en pareja?

Hay dos parcelas que definen en gran medida los lazos afectivos saludables: la esfera personal y la que corresponde a la relación. Aunque hay quienes piensan que la pareja implica ‘ser uno’ en todos los aspectos, la realidad es que cada cual es un ente individual con necesidades e ilusiones particulares.

  • Uno de los motivos relevantes a la hora de valorar la relación es justo la posibilidad de que cada miembro permita al otro ser uno mismo. ¿Brindamos al compañero la oportunidad de disfrutar de momentos para atender a las propias amistades, aficiones e inquietudes?
  • A su vez, las parejas establecen un vínculo compartido sabiendo invertir, priorizar y aunar esfuerzos. La pareja supone ‘ser dos’ construyendo una vida en común, respetando intereses, gustos y espacios personales.

Descubre: La importancia del espacio personal en la pareja

Me sobran ganas de buscarte, pero ¿la comunicación es empática y constructiva?

Comunicarse es algo más que hablar o reír juntos. Es sobre todo pactar acuerdos. Aunque disfrutar del humor y la compañía mutua es esencial, la interacción empática y constructiva es asimismo necesaria.

  • El diálogo que tiene en cuenta las dos voces es el que considera las emociones de ambas partes.
  • Los gestos de la comunicación no verbal con frecuencia transmiten más información que el mensaje que se expresa de forma explícita.
  • Por ejemplo, quien, a pesar de no insultar o agredir con palabras, utiliza un tono despectivo, ocasiona daño en aquel que le escucha.

¿Cómo es la situación que experimentamos? ¿Velamos por todos estos aspectos? ¿Tratamos de mejorar el modo en que ‘conectamos’ con la pareja?

¿Cuidamos la relación todos los días?

En una relación saludable no caben los egoísmos y el “Porque yo lo digo”. Tampoco encaja el hoy te quiero, pero mañana me olvido de ti y priorizo otros asuntos o a otras personas.

  • Pueden existir compromisos y preocupaciones al margen de la relación, pero no por ello esta ha de relegarse a un segundo plano.
  • Si la pareja te respeta, te cuida y te permite crecer, te sobran los argumentos por los que esforzarte en ‘hacer feliz a quien te hace feliz’.

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Cuando faltan las razones

Si los motivos para mantener ese amor se han esfumado, tal vez alimentar falsas esperanzas resulte una ilusión vacía. Pensar que todo cambiará o que el compañero lo arreglará en algún momento es dejar en manos del destino las decisiones que a uno le corresponden.

  • A veces, más que los buenos recuerdos, lo que percibimos son los sueños no alcanzados. Aquello que deseábamos y que no se llegó a dar. Son proyectos ausentes que duelen y que, por mucho que los esperemos, no ocurrirán. No al menos en esa relación y con esa persona.
  • Si actuamos con valentía, nos convenceremos de que avanzar en solitario es posible. La vida no se detiene.
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Quedarán, sin duda, las ganas de que ese vínculo hubiera prosperado, pero no los fundamentos auténticos para continuar en esa apuesta. Si lo aceptamos, podremos pasar el duelo y abrirnos a nuevas oportunidades.