Medicamentos sin receta médica

La aparición de los medicamentos de venta libre ha sido una manera muy eficiente de ahorrar tiempo y costes en el sistema sanitario, no obstante, requiere de un consumo responsable por parte de los pacientes.

Los medicamentos sin receta médica (OTC, por sus siglas en inglés), son aquellos fármacos que pueden adquirirse sin necesidad de disponer de una receta médica.

¿Qué son los medicamentos sin receta médica?

Existen ciertos fármacos, normalmente de uso extendido, que se venden sin necesidad de disponer una receta médica. Estos medicamentos se estiman lo suficientemente seguros para la población y no se considera necesaria una revisión médica y una subsiguiente receta, para que la persona afectada pueda adquirirlos.

La venta libre de medicamentos surgió a fin de conseguir un mayor ahorro, tanto de tiempo como de dinero, a la hora de diagnosticar y tratar a un paciente. De forma que, ante afecciones menores, la persona afectada pueda disponer rápidamente de los productos destinados a tratar su sintomatología.

Las ventajas que ofrece este sistema son muy claras, se trata de una forma de descongestionar el sistema sanitario, ya que con los medicamentos de venta libre se pueden revenir y tratar los síntomas menores, reservando la consulta médica para el caso de las patologías graves.

Sin embargo, aunque se trate de medicamentos sin receta disponibles en cualquier farmacia, parafarmacia o incluso supermercado, no debemos olvidar que estamos adquiriendo fármacos, su consumo debe ser coherente y responsable.

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Consideraciones

Mujer embarazada.

 

En primer lugar, aunque los medicamentos de venta libre se consideran seguros para la población, no hay que olvidar que como todo fármaco, implican ciertos riesgos.

Ningún medicamento está completamente exento de provocar efectos secundarios, interferir con algún otro tipo de sustancia o incluso, provocar reacciones alérgicas. En cuanto a los efectos secundarios, es especialmente importante vigilar el uso de medicamentos sin receta en el caso de mujeres embarazadas o niños.

Por tanto, aunque los fármacos de venta libre son una gran ayuda a la hora de aliviar ciertos síntomas o curar enfermedades menores, sin la necesidad de acudir a una consulta médica, es de vital importancia llevar a cabo un consumo responsable de los mismos, teniendo siempre un total conocimiento de qué tipo de medicamento estamos tomando.

Por otra parte, la correcta elección del medicamento viene de la mano de la persona afectada  y de su propio autodiagnóstico, esto implica posibles errores a la hora de elegir el tratamiento adecuado, por ello, aquí resumiremos unos cuantos consejos a la hora de elegir un medicamento sin receta médica.

¿Cómo elegir el medicamento adecuado?

Elegir el medicamento adecuado.

 

A la hora de decidir qué tipo de medicamento sin receta tomar, se deben tener en cuenta una serie de pautas:

  • Leer detenidamente el prospecto, prestando especial atención a la dosis recomendada, a los posibles efectos adversos y a los casos en los que el uso del medicamento está contraindicado.
  • No consumir el medicamento durante más tiempo del estipulado en el prospecto.
  • Consultar con el farmacéutico aspectos tales como la dosis recomendada, los posibles efectos adversos y la sintomatología concreta que se padece, a fin de decidir mejor que tipo de medicamento tomar.
  • Prestar especial atención en el caso de ser alérgico a algún tipo de compuesto, asegurándose de que el fármaco elegido no lo contenga.

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¿Cómo leer un prospecto?

Cómo leer un prospecto.

 

Todo fármaco, de venta libre o no, debe ir acompañado de un prospecto en el que se detallen sus riesgos y beneficios, así como, toda la información relativa al principio activo y mecanismo de acción del compuesto. Las partes de las que consta un prospecto son:

  • Principio activo: aquí se incluye el nombre genérico del fármaco y la cantidad de producto que se incluye en cada caja. Se debe tener en cuenta que pueden existir medicamentos con distintos nombres comerciales para un mismo principio activo.
  • Usos: se concreta para que tipo de sintomatología o afección está recomendado el uso del medicamento en cuestión.
  • Advertencias: aquí se incluyen aspectos como en qué situaciones se debe consultar al médico o farmacéutico, en qué casos esta desaconsejado el fármaco y advertencias específicas, por ejemplo, para embarazadas.
  • Modo de empleo: se concreta la dosis y el tiempo que se debe tomar el medicamento.
  • Componentes inactivos: aquí se detallan que otros compuestos lleva el fármaco además del principio activo. Los componentes inactivos de un medicamento pueden tener diversas funciones, por ejemplo, dar al medicamento una sustancia o sabor concreto.

En definitiva, podemos decir que la implementación del sistema de venta libre de fármacos ha supuesto grandes beneficios para la sociedad al poder tratar síntomas menores de forma fácil y rápida. Sin embargo, el correcto uso de estos medicamentos recae en nosotros mismos, haciéndonos responsables de su consumo razonable.