Medir el pulso, ¿cómo se puede hacer?

Carmen Martín · 23 septiembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 23 septiembre, 2019
Medir el pulso puede ayudar a diagnosticar patologías cardiovasculares de forma precoz. Además, es un procedimiento sencillo que puede hacerse en diferentes partes del cuerpo. ¿Cómo se hace?

Medir el pulso es un procedimiento muy útil que nos permite conocer el ritmo de nuestro corazón y nos orienta sobre la regularidad de su frecuencia. Se trata de una medida muy simple que nos aporta información básica sobre nuestro funcionamiento cardiovascular.

El pulso se refiere a una serie de pulsaciones que se pueden percibir en algunas partes del cuerpo. Se deben al movimiento de contracción y dilatación tanto del corazón como de las arterias.

Es sinónimo de frecuencia cardíaca y se expresa normalmente en latidos por minuto. Por ejemplo, si al medir el pulso de una persona, durante 60 segundos, contamos 70 pulsaciones, significa que el corazón late 70 veces en un minuto.

Aunque se trata de un procedimiento esencial para diagnosticar de manera rápida un posible problema cardíaco, muchas personas desconocen para qué sirve medir el pulso y cómo hacerlo. Por ello, en este artículo te lo explicamos.

¿Para qué sirve medir el pulso?

médico tomando el pulso a un paciente
Medir el pulso sirve, entre otras cosas, para detectar anormalidades en la frecuencia cardíaca.

Medir el pulso tiene multitud de utilidades, ya que informa sobre el número de latidos que realiza nuestro corazón por unidad de tiempo (normalmente, por minuto). Un pulso normal se encuentra entre 60 y 100 pulsaciones por minuto.

En primer lugar, medir el pulso nos puede ayudar a detectar una taquicardia o una bradicardia. La taquicardia es cuando el corazón late por encima de 100 latidos por minuto. La bradicardia, por el contrario, es cuando el corazón late a menos de 60 latidos por minuto.

Tanto la taquicardia como la bradicardia pueden ser indicativos de que algo no está funcionando correctamente en nuestro sistema cardiovascular. Sobrepasar alguno de esos límites puede significar cierto riesgo para nuestro corazón.

No obstante, la mayoría de las veces se trata de situaciones normales en las que el corazón adapta sus latidos para poder mantener el aporte de sangre a todos los órganos y tejidos del cuerpo.

Por ejemplo, mientras haces deporte, es absolutamente normal que tu corazón se acelere y que, al medir el pulso, encuentres una taquicardia. Incluso, el corazón puede sufrir taquicardia en situaciones de miedo, estrés o peligro.

Del mismo modo,las personas que entrenan diariamente suelen tener unas pulsaciones más bajas de la media. Algunos deportistas pueden tener las pulsaciones incluso a 40 latidos por minuto, sin que sea indicativo de ninguna patología.

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Entonces, ¿para qué sirve?

Esto nos lleva a pensar que, en primer lugar, medir el pulso puede ser útil para comprobar nuestro estado físico y nuestros avances cuando realizamos deporte. También para saber qué límites podemos afrontar durante un entrenamiento físico.

Además, no debemos olvidar que tomar las pulsaciones puede ayudarnos a alcanzar el diagnóstico precoz de alguna patología. En algunas situaciones graves, como una disección de aorta, un procedimiento tan simple como medir el pulso puede ayudarnos a detectarlo a tiempo y salvar al paciente.

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¿Cómo se aprende a medir el pulso?

¿Cómo se aprende a medir el pulso?
El pulso se puede medir en diferentes partes del cuerpo. Sin embargo, es conveniente hacerlo en el cuello, ya que es la zona donde mejor se percibe.

Para medir el pulso en condiciones normales, lo ideal es que estés tranquilo y relajado, sin haber hecho ejercicio previamente. Así podrás obtener tus pulsaciones en reposo.

Este procedimiento se puede realizar en diferentes partes del cuerpo, pero lo más normal es tomarlo en el cuello o en la muñeca. De hecho, para empezar a medir el pulso, se recomienda hacerlo en el cuello, ya que es el lugar donde mejor se percibe.

En primer lugar, necesitas un cronómetro. Puedes utilizar un reloj o tu propio móvil para hacerlo. Una vez hayas conseguido todo esto, lo que debes hacer, resumidamente, es:

  • Coloca tus dedos índice y corazón bajo la barbilla, en el cuello. Debes presionar ligeramente en esa zona, hasta notar los latidos. Pero tampoco debes hacerlo demasiado fuerte, ya que podrías confundir el resultado.
  • Una vez que lo hayas encontrado, pon en marcha tu cronómetro y comienza a contar. Puedes hacerlo durante un minuto o durante 30 segundos. Si eliges esta última opción, debes multiplicar el total de latidos que hayas contado por dos.

Como ya hemos mencionado, si el resultado está entre 60 y 100 pulsaciones en reposo, se encuentra dentro de los límites normales. Sin embargo, si los latidos se exceden o notas alguna irregularidad en el ritmo, lo ideal es que consultes a un médico cuanto antes.

En conclusión

Medir el pulso es un procedimiento muy sencillo que sirve para numerosos fines de nuestro día a día, como para entrenar. Puedes hacerlo en la muñeca, en el cuello, en el abdomen, etcétera.

Si tienes algún problema para hacerlo, puedes adquirir un pulsómetro. No olvides consultar a tu médico si notas alguna anomalía o si tus latidos suelen estar por encima de la media en reposo.

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