¿Es el melanoma el único tipo de cáncer grave de piel?

Aunque el melanoma es el más conocido no debemos pasar por alto otros tipos de cáncer de piel que también pueden poner en riesgo nuestra salud

El verano trae consigo la importancia de alertar sobre los daños ocasionados por la excesiva exposición a los rayos solares. Por ello se invierte en campañas sobre el melanoma.

Pero ¿es el melanoma el único tipo de cáncer grave de piel?

El sol proporciona beneficios a la salud. Nuestro cuerpo necesita de la radiación solar para sintetizar la vitamina D y absorber el calcio.

Y es que la deficiencia de esos nutrientes puede ocasionar mala formación ósea o enfermedades como la osteoporosis.

El problema está en la exposición irresponsable a los rayos solares, que representa una agresión al organismo. Los daños empiezan con ardores, hinchazones y quemaduras.

No obstante, el peligro más alarmante es el efecto cancerígeno de la radiación ultravioleta.

Mucha gente ya conoce los riesgos de un melanoma. Sin embargo, ese no es el único tipo de cáncer grave de piel. Y vale la pena informarse sobre los demás para saber cómo prevenirlos.

Conocer mejor nuestra piel

Conocer mejor nuestra piel

Es el órgano más extenso del cuerpo humano. Su principal función es proteger el organismo de las amenazas del mundo exterior.

Entre estas amenazas se encuentran los microorganismos, las variaciones de temperatura y los rayos solares.

  • La piel está compuesta de diversas capas o tejidos. La parte más superficial y visible se llama Epidermis. Luego después se encuentra la dermis y el tejido subcutáneo (parte más profunda).
  • Cada tejido está formado por diferentes tipos de células, además de glándulas y vasos sanguíneos. La epidermis se constituye de células escamosas, células basales y melanocitos.

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¿Qué es el cáncer de piel?

Existen diferentes tipos de cáncer de piel. En función de dónde se desarrollan, tienen nombres, síntomas y tratamientos específicos.

La Medicina divide los tipos de cáncer de piel en 2 grandes grupos.

  • En el primero se encuentran los “no melanomatosos”.
  • En el segundo están los melanomas.

Ambos afectan a las células de la epidermis.

Tipos de cáncer no melanomatoso

Tipos de Cáncer no melanomatoso

Sucede cuando el proceso cancerígeno se desarrolla en las células escamosas o en las células basales de la epidermis. La mayoría de los casos de cáncer de piel son no melanomatosos.

Hay dos tipos de cáncer no melanomatoso: el carcinoma basocelular (CBC) y carcinoma espinocelular (CEC).

Carcinoma basocelular (CBC)

  • Es el tipo de cáncer de piel más frecuente en el mundo.
  • Afecta a las células basales que se encuentran en la capa más profunda de la epidermis.
  • Se desarrolla en las partes del cuerpo más expuestas al sol (cara, orejas, hombros, cuello).

Carcinoma espinocelular (CEC)

  • Es el segundo tipo de cáncer de piel más frecuente.
  • Afecta a las células escamosas de la camada más superficial de la epidermis.
  • Es más común en los hombres y se desarrolla principalmente en las zonas más expuestas al sol.

Ambos carcinomas no melanomatosos son de poca letalidad y bajo riesgo de metástasis.  Suelen responder bien al tratamiento y son fácilmente diagnosticados.

Melanoma

El melanoma es el tipo de cáncer de piel más agresivo. En un principio, afecta a los melanocitos más superficiales de la epidermis, aunque posteriormente las lesiones se vuelven más profundas y más densas.

Así, esto aumenta el riesgo de una metástasis para otros órganos.

Es fundamental que el melanoma sea diagnosticado rápidamente para aumentar las posibilidades de cura.

En la primera fase, hay 90% de probabilidades de realizar una remoción quirúrgica y curar el tumor.

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Causas y formas de prevención

Causas y Formas de prevención

La principal causa de todos los tipos de cáncer de piel es la excesiva exposición a la radiación ultravioleta (UV). El sol es nuestra principal fuente de rayos UVA y UVB.

No obstante, las lámparas y cabinas bronceadoras también emiten estos rayos.

Las mejores formas de prevención son el uso de protector solar y evitar tomar el sol fuera de los horarios recomendados (entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde).

Asimismo, los especialistas apuntan otros factores de riesgo como:

  • Exposición a productos químicos como el arsénico, la brea industrial y la parafina.
  • Exposición excesiva a la radiación, como en la radioterapia.
  • Tratamientos con luz ultravioletas y para la psoriasis.
  • El xeroderma pigmentoso o enfermedad de Kaposi, una patología genética que reduce la capacidad de recuperación de la piel.
  • El síndrome del nevo basocelular o síndrome de Gorlin, una enfermedad congénita que ocasiona múltiples tumores malignos de células basales de la epidermis.

Establecer hábitos de vida saludables es fundamental para conservar el equilibrio del organismo. En este verano no hay que olvidar que cuidar de la piel es reforzar nuestras defensas.

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