Descubre cómo potenciar tu memoria cuidando de tus emociones

Descubre cómo potenciar tu memoria cuidando de tus emociones

Cuando estamos más pendientes de nuestras emociones que de lo que estamos haciendo es probable que se nos olviden las cosas. Debemos sincronizar ambos y centrarnos para mejorar nuestra memoria

La memoria y las emociones están íntimamente relacionadas.

Tanto es así que factores como el estrés pueden afectar de forma considerable al correcto funcionamiento de estructuras como el hipocampo, una región de nuestro cerebro donde confluye nuestra memorial emocional.

Lo creamos o no, algo tan importante como cuidar de ese equilibrio armónico entre la ansiedad, la motivación, la calma y las emociones positivas revierte de forma increíble sobre nuestra memoria.

Además, a lo largo del día llevamos a cabo determinadas tareas que también afectan a la calidad de nuestro recuerdo.

Estamos seguros de que esta información te va a ser de gran utilidad.

Cuidar de tus emociones para cuidar de tu salud

Un dato que hemos de tener en cuenta es que nuestro cerebro suele recordar mejor todas aquellas vivencias con un alto contenido emocional. Sea bueno o malo.

Ahora bien, también es importante añadir en este momento que la memoria humana no funciona de igual modo que la de una máquina, la de un ordenador.

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Nuestros recuerdos nunca son literales. Se nos escapan detalles, deformamos alguna información e incluso le añadimos algún componente propio que hará que ese recuerdo no sea exactamente igual al hecho visto o vivido.

Por otro lado, algo que todos sabemos es que la memoria pierde cierta agilidad a medida que nos hacemos mayores y, aunque este hecho sea inevitable, podemos luchar contra él para que ese deterioro natural acontezca lo más tarde posible.

Una forma de conseguirlo es propiciando las emociones positivas. Te explicamos cómo llevar a cabo este interesante ejercicio con el cual mejorar tu memoria día a día y ganar en calidad de vida.

memoria

La memoria se “oxida” con la rutina y apaga nuestras emociones

Levantarse siempre a la misma hora, llevar el mismo turno de trabajo, realizar las mismas tareas en casa y dedicar nuestro tiempo de ocio a actividades poco estimulantes que ni siquiera nos divierten o entretienen afecta a la calidad de la memoria.

  • Si estos aspectos te son conocidos y eres consciente de que eres tan esclavo de las rutinas que ya ni siquiera te planteas salir de este motor repetitivo, entonces quien más va a sufrir estos efectos es tu cerebro.
  • Un cerebro sometido a las rutinas se automatiza. Ya no recibe estímulos nuevos que capten su atención; está tan habituado a las mismas tareas que, simplemente, se desconecta.
  • Cuando el cerebro se automatiza nuestras conexiones neuronales ya no tienen la misma calidad. Caemos poco a poco en un letargo que afecta directamente a nuestra memoria.

Ya no es ágil, ya no responde tan rápido y, casi sin darnos cuenta, la vamos perdiendo.

  • La rutina, como ya habrás percibido en alguna ocasión, es una gran enemiga de nuestras emociones. Estamos como “apagados”, “entristecidos”.

Una forma de reactivarnos y de huir de este letargo es proponernos cada día el hacer algo nuevo, por pequeño que sea. Sabemos que no podemos escapar de la rutina: hay que trabajar, mantener la casa, atender a los nuestros.

Caminar-para-relajarse

Ahora bien, es necesario que establezcas entre 1 y 3 horas para ti. Haz cosas diferentes cada vez: hoy puedes tomar un café en un sitio nuevo, comprarte un libro, quedar con una amiga

Pon un estímulo interesante en cada jornada. “Crea tus días”.

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Aprende a vivir el momento presente

  • Nuestra memoria necesita ante todo que tomemos plena conciencia del “aquí y ahora” . Cuando nuestras emociones se centran en la tristeza del ayer o en la ansiedad del mañana, el presente queda tan nublado que nuestra memoria nunca será de calidad.

Se nos olvidan datos, palabras, tareas hechas, conversaciones mantenidas.

Para entenderlo mejor te pondremos un ejemplo. 

No dejas de acordarte de esa persona que tantas preocupaciones te trae, piensas en qué deberías decirle, en las cosas que te ha hecho o en las palabras que no te ha dicho. Estás tan “enfrascado” en ello que no sabes dónde acabas de dejar las llaves del coche.

Tu cerebro está sano, está bien, pero el problema es tu mundo emocional.

Aprende a dar respuestas a tu presente para aligerar cargas. Huye de lo que te atormenta y permite siempre que el aquí y ahora sea de calidad. Solo entonces nuestros mecanismos de la memoria funcionarán como deben.

Descansos cortos y frecuentes

El derecho y la obligación de cuidar de tu paz interna

En ocasiones tenemos la clara sensación de que no tenemos las riendas de nuestras vidas; que las obligaciones, las rutinas ola familia ejercen sobre nosotros un control tan fuerte que nos falta aire.

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  • Ese malestar personal afecta a nuestra paz interna, y alguien que no está centrado con su autoestima, su identidad y con el control de su vida, no disfruta tampoco de una buena memoria.
  • Es pues necesario que “te centres”, que encuentres ese punto sutil y perfecto donde estar bien con todo lo que te envuelve pero, a su vez, disfrutar de ti mismo, con tus espacios personales, tu gente, tus amistades…

Una mente feliz propicia una memoria más poderosa.