Mentira infantil: qué hacer si mi hijo miente

15 julio, 2018
¿Tu hijo te miente con frecuencia? Como padres, debemos enseñar a nuestros pequeños a decir la verdad. Para ello, lo primero que debemos hacer es ser el ejemplo. Comunícate con tu hijo y busca una solución al problema.

“Los niños siempre dicen la verdad” es una de las frases que más hemos escuchado sobre los pequeños; sí, es así, pocas veces los niños se guardan cosas; sin embargo, hay ocasiones en las que la mentira infantil es responsable de nuestras preocupaciones. ¿Cómo manejarlo? ¿Cómo podemos evitar que nuestro hijo mienta? Sigue leyendo.

Algunos especialistas indican que a partir de los cuatro años, el niño comprende que sus papás ocultan ciertas cosas; esta situación hace que el niño piense que está bien disimular en algunas situaciones, cuando no es así. Es imperativo que como padres evaluemos qué tan seguido le ocultamos cosas a nuestro hijo o a otras personas cuando él está presente.

¿Debes preocuparte por una mentira infantil?

Hay un dicho que reza que las mentiras son como una bola de nieve: empiezan siendo pequeñas y van creciendo conforme pasa el tiempo. Por lo tanto, es importante que aconsejes a tu hijo y le enseñes que ser un niño honesto hará que la confianza y por ende la relación con los demás sea más solida.

Distintos especialistas en psicología indican que el derecho al secreto forma parte de la construcción de la identidad, pero debemos enseñarles que en ocasiones es necesario no ocultar las cosas. Por supuesto, la crianza y el ejemplo son puntos muy importantes.

Según la gravedad de la mentira

Debes identificar en qué casos la mentira es grave o no. La mentira infantil, de tamaño que sea, causa inquietud en los padres. Aunque es un proceso completamente normal, es necesario evaluar mediante la observación en qué momentos el niño miente.

Si miente mientras juega o entre amigos, se puede entender como el uso de su imaginación y creatividad durante el momento de esparcimiento. Por ejemplo, si el niño dice “mi papá compró una auto nuevo” mientras realiza juegos con sus amigos, no es de preocuparse. En cambio, si recurre a la mentira para evadir responsabilidades escolares o domésticas, es una conducta a la que debes prestarle mucha atención.

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Según la frecuencia de la mentira

Cuando el niño recurre frecuentemente a la mentira en distintos aspectos de su vida, se debe hacer mucho énfasis en este comportamiento. Ofrecer respuestas falsas para todas las situaciones se vuelve un acto sistemático y patológico. Si no se trata a tiempo, esta actitud se puede convertir en  un problema para la dinámica familiar.

Lo ideal es que si las mentiras infantiles inundan el hogar, hagas uso de la ayuda psicológica especializada. Estas terapias pueden ayudarte a descubrir la raíz del problema y diagnosticar porqué el niño miente frecuentemente. La mitomanía infantil puede esconder problemas delicados como el acoso escolar, el abusos o el maltrato. Lo ideal es atacar el problema desde el momento en que comienza a presentarse.

¿Qué hacer para evitar la mentira infantil?

Esta conducta puede resultar complicada para los padres, pero no imposible de solucionar. El factor más importante para estas situaciones es la comunicación. Es indispensable que la relación padre e hijo sea lo más transparente posible, se debe respetar la privacidad de cada parte ya que la confianza debe cultivarse y no ser forzada.

1. Sé ejemplo: siempre di la verdad

Los bebés aprenden a hablar mediante la repetición e imitación. A medida que vayan creciendo repetirán las actitudes que vean en casa.

Los niños tienden a repetir los comportamientos y actitudes de sus padres, por lo tanto es indispensable que construyas un ambiente transparente y de confianza  dentro del hogar. La mejor manera de enseñarles es mediante los hechos.

2. Explica cómo la mentira puede destruir la confianza

Resolver problemas con los hijos.

Las mentiras son devoradoras de confianza. Así debes presentarlo a tu pequeño, explica que mentir, sin importar cual sea la razón, hará que sus amigos y familiares duden de su palabra.

En el mercado existen distintos materiales literarios en los cuales te puedes apoyar a la hora de reforzar la honestidad de tu hijo. Haz que él entienda que, dentro del ambiente familiar y en la vida en general, la palabra tiene un valor indefinible.

3. Enséñale a asumir sus responsabilidades

La mayoría de las ocasiones en las que un niño recurre a las mentiras es para evadir responsabilidades. Si dice que no tiene tarea para ir a jugar, cuando en realidad sí tiene, es evidente que está huyendo de una responsabilidad.

Es importante que el niño sepa identificar las prioridades. Enséñale que hay ciertas responsabilidades como el colegio, que deben tener el primer lugar en la lista de quehaceres. Al terminar con sus deberes, podrá divertirse; Asimismo, el niño debe ver que en casa se atiendan primordialmente los deberes domésticos y después viene el entretenimiento.

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4. Mantén una buena comunicación

Los padres del siglo XXI deben adecuarse a la velocidad en la que los niños asimilan y empiezan a entender el entorno que les rodea. ¿Cómo? Pues, el primer paso es construir una comunicación transparente.

Pregúntale qué tal su día en el colegio, revisa sus asignaciones con él y compartan la merienda mientras te cuenta una experiencia en su clase favorita. Además de fortalecer el vínculo familiar, estos momentos harán que tu hijo te descubra como amigo.

5. Sé comprensiva cuando te cuente un problema

Sabemos lo difícil que puede llegar a ser, pero debes dejar a un lado el rol de madre, y ser amiga. Escucha con atención las razones por las que tu hijo te mintió; al terminar de hablar, procede a explicarle la importancia de ser honesto a lo largo de la vida.

Si la mentira infantil es muy grave, establece un castigo pequeño pero firme. Por ejemplo, si a tu hijo le apasiona jugar fútbol, no podrá entrenar durante una semana; así entenderá que, aunque lo puedes escuchar y ser comprensiva, mentir no es una opción válida.

6. Hazlo sentir apoyado

Los niños siempre tratan de escapar de las situaciones difíciles, que no les resulten fáciles de resolver. Un origen de las mentiras puede ser algún momento irregular en su rutina.

El acoso escolar, el maltrato o las situaciones familiares incómodas pueden tener como consecuencia un niño mentiroso, que presenta argumentos falsos para evitar problemas o intentar tener una tranquilidad ficticia.

Es importante que su hijo se sienta a gusto con la relación entre él y ustedes como padres, para que sienta apoyo en los momentos difíciles y no opte por omitir información.

Conclusiones

A medida en que tu hijo vaya creciendo, irá desarrollando autonomía para definir qué es correcto y qué no; por lo tanto, no debes entrar en pánico cuando descubras alguna mentira infantil, pues crearás una situación tensa en el hogar siempre que el niño oculte algo y terminará por empeorar la situación.

Cultivar la confianza en él es fundamental para el desarrollo de la convivencia familiar. Confía en tus instintos como madre y en tu capacidad de ofrecer un buen ejemplo, tu hijo lo reconocerá.

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