Metatarsalgia: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

Esta patología afecta a los huesos metatarsianos, que cargan con el peso del cuerpo a cada paso.

La metatarsalgia se trata de una alteración médica en la cual se produce un intenso dolor e incluso hinchazón que se localiza en las regiones ocupadas por los huesos metatarsianos. Asimismo, estas estructuras óseas se encuentran en nuestros pies.

Por norma general, no se habla de un trastorno grave y se soluciona eficazmente en la mayoría de los casos clínicos. Sin embargo, existen ciertas condiciones en las que se puede llegar a complicar el problema, produciendo síntomas diversos.

Los huesos metatarsianos (existen cinco en cada pie) se unen a otros componentes, las falanges, que forman los dedos de los pies. En el hueso más grueso (relacionado con el dedo gordo) se forman los “juanetes”.

Los metatarsianos también cumplen una importante función: soportar nuestro peso en cada paso que llevamos a cabo. Por tanto, esta clase de tareas suponen que esta clase de huesos soporten una presión o tensión continuada.

Si se sobrecargan, pueden desarrollarse una gran variedad de enfermedades o trastornos entre los que incluimos la metatarsalgia. Pueden formarse durezas (o callos) e incluso deformarse.

Síntomas de la metatarsalgia

Por otra parte, los pacientes suelen presentar una serie de señales que se pueden asociar a esta enfermedad. Asimismo, estas alteraciones suelen aparecer solamente en un pie pero pueden formarse en ambas extremidades. Por ejemplo, entre los síntomas que aparecen con más frecuencia en los sujetos podemos incluir:

  • Sensación de hormigueo o entumecimiento en los dedos de los pies. Normalmente suele aparecer acompañado de molestias en esta región corporal.
  • Sensación de tener una piedra en el zapato debido al intenso dolor que padece el sujeto en la región plantar. Por norma general esta afección se acentúa al caminar y puede hacer caminar de manera incorrecta a la persona en cuestión. Sin embargo, la alteración suele remitir si el paciente se encuentra sentado, tumbado o en cualquier otra situación de reposo.
  • Dolor de cadera o espalda al cojear o intentar soportar todo el peso sobre el pie que no se encuentra afectado.
  • Formación de durezas o callos.

Causas de la metatarsalgia

Podemos diferenciar diversos desencadenantes que pueden propiciar la formación de esta alteración médica. Así, entre las más comunes podemos señalar:

  • Uso de un calzado inapropiado. El caso más característico es el de los tacones con puntera fina aunque podemos señalar otros zapatos apretados y/o mal almohadillados.
  • Sobrepeso u obesidad. El aumento de la masa corporal del paciente hace que los huesos de los pies se encuentren sobrecargados y se alteran con más facilidad.
  • Determinados tipos de deformación de los pies. El conjunto de cambios anatómicos hace que se realice más presión en la zona de los metatarsos durante los movimientos. Por ejemplo, podemos citar el caso del Pie Cavo.
  • Realización de ejercicio o deportes de alto impacto.
  • Otras enfermedades que pueden llegar a alterar el funcionamiento de nuestras extremidades inferiores. Por ejemplo, la presencia de diabetes, juanetes, retención de líquidos (que se acumulan en esta zona), etc.
  • Neuroma de Morton.

Diagnóstico de la metatarsalgia

Actualmente, el equipo médico suele realizar varios tipos de exámenes a fin de identificar esta alteración y diferenciarla de otras con características similares. De esta forma, se puede llevar a cabo:

  • Examen físico. En él se comprueban los síntomas que el paciente haya desarrollado. También se comprueba el historial clínico del sujeto, los antecedentes que pueda poseer y el estilo de vida que ha adoptado.
  • Obtención de imágenes internas. Normalmente se utilizan los rayos X y la ecografía en esta región del cuerpo.
  • Uso del baropodómetro. Se trata de una prueba donde se comprueba la distribución del peso corporal entre los dos pies.

Tratamiento de la metatarsalgia

Por otra parte, los especialistas suelen recomendar una serie de pautas a la hora de tratar esta complicación. Entre ellas podemos incluir:

  • El reposo o descanso a fin de evitar la sobrecarga de la zona y molestias más intensas.
  • Uso de medicamentos analgésicos (para calmar el dolor) como el Ibuprofeno.
  • Utilización de un calzado cómodo y adaptado a nuestras necesidades. Los pacientes también pueden colocar plantillas metatarsales.
  • Aplicación de hielo sobre las zonas problemáticas varias veces al día y durante unos minutos. Es importante recordar no utilizarlo directamente sobre la piel (podríamos dañar la piel), sino envolverlo en una tela fina.