Mi familia es la que hace que todo valga la pena

Nuestra familia no se limita a aquellos a los que nos une un vínculo de sangre, sino que pueden ser también aquellos amigos que nos rodean y siempre están ahí

Mi familia es la que hace que todo valga la pena. Cada esfuerzo, cada renuncia y cada paso que doy en mi vida. Ahora bien, también tengo claro que familia es también la gente que yo elijo porque, en ocasiones, el auténtico vínculo no lo hace la sangre, sino el verdadero afecto.

Todos tenemos muy claro que no es fácil sentirnos unidos y amar a todos los miembros de nuestra familia. Podríamos decir, casi a modo de metáfora, que llegamos a este mundo como caídos por una chimenea. Nadie puede elegir a su padre, a su madre, a sus hermanos…

Por ello, quien viva con plenitud todas esas relaciones de forma positiva cuenta con un auténtico tesoro. Ahora bien, el mantener una relación fría o complicada con algunos familiares no nos excluye para crear la nuestra propia. La que tienes con tu pareja, con tus amigos o con tus mascotas.

Yo elijo a quién tener en mi vida

Hay quien tiene la idea de que ser familia es algo sagrado. Un vínculo que nadie puede romper o, más aún, desobedecer. Pero no es lo correcto. La auténtica familia es la que se concibe desde el corazón, la que ofrece reconocimiento, atención y lealtad.

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Son muchas las personas que no disponen de un vínculo sólido ni feliz con sus seres más cercanos. Ya sea porque no comparten valores, porque no han aceptado el camino escogido o cualquier otra causa, se han decidido por dejar un espacio higiénico y necesario para liberarse. Ahora bien, no por eso habremos perdido la capacidad para crear nuevas relaciones a las que considerar de igual modo.

Llamamos familia a toda persona capaz de favorecer nuestro crecimiento personal, emocional y afectivo.

Nuestros amigos, nuestras mascotas, también son familia

Entonces, ¿quién es familia? No son solo los padres, madres, hermanos, tíos o abuelos. Podemos considerar familia a esos amigos que siempre estuvieron con nosotros, que nos han apoyado en cada paso y que dieron aliento a nuestros temores, felicidad a nuestras tristezas y luz a nuestras oscuridades.

Familia es toda persona a quien tú desees incluir no solo en tu vida, sino en tu corazón. Es un perro, tu gato, lamiéndote la cara, siempre ahí en los momentos más oportunos. Es algo que va más allá de la sangre y que trasciende el vínculo generacional o nuestro árbol de raíces. Y en ocasiones ocurre que, dado nuestro pasado, no tenemos más remedio que crear nuevas “raíces“, y no por ello sentirnos mal por ello.

Mi familia ofrece aliento a mi existencia

No hay nada tan significativo, íntegro y satisfactorio que contar con una familia a la que amamos, en la que nos sentimos bien y somos felices. Contar con unos padres que supieron criarnos es algo que nos ofreció seguridad, tener a una pareja que nos ama y respeta nos da raíces, y tener hijos nos ofrece esperanza, futuro. Nos hace sentirnos completos.

Sin duda, todo ello se alza como el pilar más fuerte de nuestra vida, el aliento que debe darnos fuerzas cada día.

  • Una familia feliz y leal es la que nos permite ser nosotros mismos en cada momento. Son personas que no nos juzgan por nuestros actos y forma de pensar
  • Una familia saludable es la que no ahoga, la que no tiene necesidad de controlarnos y nos ofrece espacios propios para ser nosotros mismos
  • No importa que a día de hoy no sientas aún que no cuentas con una auténtica familia. Encontrarás a otras personas lejos de ese espacio primario que es la familia de sangre, donde sin lugar a dudas darás con amigos, con nuevas parejas.

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Ahora bien, para conseguirlo debemos salir de nuestra zona de confort y priorizarnos.

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También tenemos responsabilidades

Los hijos son sin duda nuestros auténticos referentes, aquellos a los que atender, cuidar y orientar para que el día de mañana se conviertan en adultos felices. Ser familia también implica no solo unos derechos, sino también unas responsabilidades:

  • Debemos cuidarlos como parte de nosotros mismos. Son las personas que has elegido, las que de verdad dan sentido a tu existencia, y no importa que sean solo 4 o 5, que se limite a tu pareja, una madre, un hermano y a tus hijos.

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  • A quien ames, atiende. A quien valores como importante, escucha, perdona y cuida cada día. Seguro que ellos también lo hacen por ti. La vida es muy corta para focalizar nuestra atención en otras cosas, en preocupaciones, en acumular dinero o bienes materiales.

La auténtica vida se inscribe en las personas que amas y se disfruta en los pequeños detalles cotidianos que dan sentido a tu existencia. Ahí donde tu familia es siempre la protagonista. ¡No lo olvides!