Mi hijo tiene problemas para dormir: ¿Qué puedo hacer?

Cuando un niño se despierta en medio de la noche lo primero que hace es llamarnos y pedir que encendamos la luz o decir que tiene sed y que quiere agua.

Los problemas del sueño, tales como el insomnio, no son exclusivos de las personas adultas, a veces los niños tampoco pueden dormir. En el caso de los niños también es frecuente. De hecho, se estima que entre el 20 y el 30% de las visitas al pediatra tienen como origen este tipo de trastornos.

Entre ellos está la dificultad para conciliar el sueño, despertarse en numerosas ocasiones por las noches e incluso sufrir pesadillas.

Como madres y padres, ¿qué medidas podemos tomar? Además de seguir todas las pautas que nos recomienden los pediatras, siempre puedes poner en práctica estos sencillos consejos para que tu hijo duerma bien. Seguro que te serán de ayuda.

Posibles problemas a la hora de dormir:

1. Se niega a ir a la cama, “no tiene sueño”

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Es problema muy común y que suele traer a los padres de cabeza. Hemos de recordar que los niños cumplen diariamente unas jornadas bastante intensas.

El agotamiento físico e intelectual es indudable, de ahí que necesiten entre 9 y 12 horas de descanso.

Sin embargo, en ocasiones, nos resulta llamativo que cuando más necesitarían ir a la cama más se niegan, y las conductas que suelen presentar son las siguientes:

  • Quieren dormir en nuestra cama.
  • Quieren quedarse más tiempo viendo la televisión o jugando con el ordenador.
  • Piden “tiempo extra”, justificando que no están cansados y que sus amigos “se acuestan más tarde”.

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Aspectos que debemos tener en cuenta

Los niños necesitan horarios fijos y deben cumplirlos por el bien de su salud física y emocional, por tanto, es necesario que duerman las suficientes horas con las poder levantarse descansados y con energía.

Haz pequeños pactos con ellos: “Cuando llegue el fin de semana podrás quedarte un poco más, pero mañana tienes que ir al colegio”.

Muéstrate firme pero argumenta siempre la necesidad de “ir pronto a la cama”.

En ocasiones, el cansancio se transforma en “sobreexcitación”, un estado de ánimo que se ve aún más intensificado si los niños juegan con sus videojuegos, con sus tabletas, ordenadores o móviles. Deberás prohibirlos 3 horas antes de ir a la cama.

2. Mi hijo se despierta muchas veces por la noche

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La mayoría de las veces, cuando un niño se despierta en medio de la noche lo que hace de inmediato es llamarnos, pedir que se le encienda la luz o decir que tiene sed y que necesita un vaso de agua.

Después suele tener bastantes problemas para conciliar el sueño y dormir y al día siguiente se levanta agotado.

Aspectos que debemos tener en cuenta

  • Puede deberse a un problema emocional, ansiedad o inseguridad.
  • Lo primero que haremos será descartar cualquier problema físico, cualquier enfermedad que pueda alterar el correcto descanso del niño.
  • Averiguar qué le preocupa. Puede que tenga algún problema en el colegio y eso es algo a lo que deberemos darle prioridad para saber si es así.
  • Los niños necesitan rutinas para desarrollarse y sentirse seguros. Cuando hay algún cambio en casa o en su vida, esto se reflejará en problemas para dormir, e incluso en su alimentación.
  • Hay niños que suelen tener gran dificultad para separarse de sus padres y del mundo cuando llega la noche.
  • Haz que el proceso de ir a dormir sea algo divertido y normal. Lee con ellos un libro, siéntate en la cama y pregúntales cómo ha ido el día, dales seguridad en todo momento y haz que todo el proceso sea algo cotidiano.
  • Evita que los niños duerman siestas muy largas a mediodía. De lo contrario, les costará mucho conciliar el sueño por la noche.

3. Tiene pesadillas

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Las pesadillas y los terrores nocturnos son parasomnias muy comunes en la edad infantil, y es habitual que se sufran entre los 4 y los 11 años, y hay niños que tienden más a sufrirlas que otros.

No obstante, hemos de tener en cuenta que, más que nada, se deben a este momento evolutivo, a su desarrollo cerebral y a una sobreexcitación neuronal que tiende a estabilizarse con el tiempo.

Según nos explican los psicólogos, las pesadillas sirven también para liberar tensiones y conflictos que han vivido durante el día, de ahí que sea imprescindible nuestro apoyo.

Ver también: ¿Por qué tenemos pesadillas? ¿Cómo evitarlas?

Aspectos que debemos tener en cuenta

  • Son algo normal, de modo que siempre será adecuado pedirles que cuenten sus pesadillas para después darle tu enfoque racional.
  • Nunca refuerces sus pesadillas, es decir, si tu hijo empieza a obsesionarse con un monstruo de sus sueños, intenta desviar el tema.
  • No obstante, es necesario también averiguar si esa pesadilla tiene como origen “un miedo real”, algo que no podemos descartar y que deberemos hablar con el niño.
  • Hablad de cosas bonitas, leed cuentos amables, y deséale que tenga fantásticos sueños en los que divertirse. Si lo deseas, haz que tenga sus propios amuletos, como el típico atrapasueños, o pequeños pilotos de luces de colores.
  • Si vieras que en algún momento algunas pesadillas se vuelven muy reiterativas y no puede descansar adecuadamente por las noches, no dudes en consultar con un profesional.

 

No son más que pequeñas estrategias con las que normalizar un proceso evolutivo en muchos niños, y que seguramente, acabará resolviéndose en poco tiempo, pero hasta entonces, apóyales en cada momento. Esperamos que estas directrices te sean de ayuda.