Mi rutina no me permite descansar, ¿qué hago?

17 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la filósofa y sexóloga Isbelia Esther Farías López
Muchas veces nuestra rutina es agobiante y no nos deja espacio para tomar un descanso. Por ello, hemos reflexionado sobre qué podemos hacer para lograr relajarnos. ¡No te lo pierdas!

En la actualidad, estamos inmersos en un mundo lleno de información y miles de ocupaciones que, en más de una ocasión, nos impide descansar los suficiente. Entonces, nos decimos: “mi rutina no me permite descansar, ¿qué hago?» 

Por ello, compartiremos contigo una serie de consejos y reflexiones sobre lo que podemos hacer para tener un mejor descanso y más calidad de vida.

Consecuencias de no descansar

Muchos medios ya han hecho énfasis en este punto. Incluso, el Instituto del Sueño, con sede en Madrid, nos ha comentado que si no descansamos podemos experimentar los siguientes síntomas:

  • Mal humor.
  • Menos capacidad para manejar la frustración.
  • Falta de concentración.
  • Inquietud.
  • Irritabilidad.
  • Problemas de memoria, entre otros.
Mi rutina no me permite descansar, ¿qué hago?
Cuando no descansamos lo suficiente, podemos experimentar fatiga, somnolencia, irritabilidad, entre otros problemas.

Además de estas consecuencias, otras investigaciones enfatizan el hecho de que existe una relación entre las horas de sueño, o descanso, y la calidad de vida.

Seguramente, ya sabes todo esto, porque siempre nos lo repiten, sin embargo, a veces nuestra rutina de trabajo o estudio no nos deja muchas horas libres para poder descansar lo suficiente. ¿Qué podemos hacer entonces?

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Mi rutina no me permite descansar: ¿qué hago?

Entonces, ¿cómo evitar sentirnos cansados si nuestra vida transcurre deprisa y apenas nos quedan segundos libres, entre notificaciones al teléfono, tareas pendientes, correos por contestar y demás estímulos que recibimos a cada momento?

Vale, primeramente, cabe resaltar que existe una diferencia entre el cansancio físico y el cansancio mental, cada uno con sus implicaciones.

Las investigaciones al respecto señalan que, cuando el cansancio mental se hace presente, es posible sentir sentimientos de fracaso, desamparo e impotencia, además de baja autoestima, inquietud e imposibilidad para concentrarnos. En cuando al cansancio físico, este puede acarrear cefaleas y padecimientos osteorarticulares, además de trastornos en el sueño.

Por supuesto, esto influye en la conducta, ya que la persona con cansancio puede llegar a consumir café de forma excesiva, o algunos fármacos, además de tener un bajo rendimiento a nivel personal y laboral, o conflictos en la esfera interpersonal, bien sea en el entorno familiar o en el trabajo.

¿Qué podemos hacer para descansar?

Entonces, ¿cuáles son las recomendaciones que debemos seguir si no tenemos tiempo para descansar, pero sí muchos asuntos por atender? A continuación, compartiremos contigo algunas estrategias que puedes aplicar para que tu calidad de vida mejore:

  • Primero, comprender que la prioridad eres tú y tu salud física, mental y emocional.
  • Tratar de encontrar momentos de silencio. Esto es importante para poder experimentar tranquilidad mental. Ya sabemos que es complicado vivir sin ruido, sobre todo en las ciudades, pero puedes optar por no encender el radio un día que vayas al trabajo, tomar una ducha sin escuchar música o tratar de practicar terapias para calmar tus pensamientos.
¿Qué podemos hacer para descansar?
Si nuestra rutina es pesada y no nos deja descansar, nos conviene tomar espacios en silencio para relajarnos.
  • Apaga el teléfono por un momento, así como cualquier pantalla que puedas tener cerca, así dejarás de percibir los sonidos de las notificaciones y no te verás afectada por los riesgos de la luz de la pantalla, la cual es muy nociva, tal como los expertos ya han mencionado.
  • Examina si existe algún asunto o problema por resolver que te desgasta emocionalmente. Es necesario que aprendas a soltarlo, incluso, si ello significa perdonar.
  • Delega funciones en tu puesto de trabajo. Quizá pienses que nada saldrá bien sin tu participación, pero aprende a confiar en tu equipo y dales tareas según sus capacidades.
  • Observa cómo transcurren tus días y, si es necesario, aplica algunos cambios a tu rutina.
  • Ayúdate con sesiones relajantes de masajes.

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Por último, queremos hacerte referencia a la necesidad de simplificar la vida. Muchas veces aspiramos abarcar demasiadas cosas, pero solo terminamos por agobiarnos y enfermar.

Un gran pensador, llamado Epícuro, posee una filosofía que nos resulta conveniente en nuestros días, vivir bajo el máximo placer, pero este placer también lo podemos encontrar en las cosas cotidianas, como el alimento, las conversaciones gratas o el arte.

Este filósofo también nos recuerda la importancia de jamás poner en riesgo nuestra salud por satisfacer un deseo que es innecesario y que solo acarrea sufrimiento a nuestra vida. ¡Ponlo en práctica!

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