La microbiota en el autismo

2 abril, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la bióloga María Muñoz Navarro
Algunos estudios apuntan a la influencia de la microbiota en el autismo. Hay una relación entre el cerebro y el intestino que ayudaría a explicar ciertos síntomas del trastorno del espectro autista.

Aunque es una enfermedad asociada a trastornos neurológicos, la microbiota en el autismo se encuentra alterada. De hecho, la mayoría de las personas autistas sufren problemas gastrointestinales y alteraciones en el sistema inmune. En este artículo descubrirás cómo se relaciona la flora intestinal con este trastorno.

La microbiota intestinal

Los niños que padecen autismo presentan distinta composición microbiana en el intestino que los otros infantes. La composición de la microbiota intestinal es diferente en el estómago, intestino delgado y en el colon. De manera que las miles de especies microbianas -bacterias, virus y algunos hongos- que lo habitan comprenden el principal sistema de protección del aparato gastrointestinal.

La microbiota participa en el correcto funcionamiento del organismo de distintas maneras:

  • Estableciendo una barrera intestinal que selecciona el paso de distintas sustancias, impidiendo que especies patógenas la atraviesen.
  • Madurando el sistema inmune, estimulando la inmunidad innata y la adquirida.
  • Encargándose de la síntesis y metabolismo de nutrientes, hormonas y vitaminas, además de la eliminación de sustancias tóxicas.

Las modificaciones de la composición bacteriana de esta microbiota están influenciadas por la dieta, el uso de antibióticos, estilo de vida y genética. Estudios recientes sugieren que podría haber una relación entre las alteraciones  de la flora y algunos trastornos psiquiátricos -autismo, esquizofrenia, enfermedad de Parkinson.

Conexión cerebro-intestino

La disbiosis es la alteración en la composición bacteriana intestinal que conduce a la producción y propagación del lipopolisacárido (LSP) a la sangre, una endotoxina proinflamatoria. Esta molécula influye en la modulación del sistema nervioso central, controlando las emociones.

Existe una conexión bidireccional entre el sistema nervioso central y el intestino. Las neuronas puede cambiar la composición microbiana de la flora intestinal y alterar la permeabilidad intestinal. De esta manera, el cerebro influye directamente sobre la microbiota intestinal.

Por otro lado, existen publicaciones en las que se demuestran que esta microbiota controla las actividades del sistema nervioso central. Se investigó en un estudio de la revista Brain, Behavior and Immunity cómo la bacteria Campylobacter jejuni elevaba el estado de ansiedad de los ratones.

microbiota intestinal en el autismo
La conexión entre el cerebro y el intestino explica la influencia de la microbiota intestinal en el autismo

Sigue leyendo: Niños con autismo: 4 ejercicios importantes

Trastorno del espectro autista (TEA)

Este trastorno engloba un conjunto de alternaciones neurológicas que se caracterizan por un comportamiento restringido y repetitivo, así como un déficit de interacción social y de comunicación.

Las personas con autismo son tratados a menudo con antibióticos para medicar otras enfermedades subyacentes, como la otitis media crónica. Esto afecta a la microbiota intestinal protectora y facilita la colonización de bacterias que producen neurotoxinas.

Ademas, muchos niños con autismo padecen problemas gastrointestinales, como la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), que se manifiestan con:

  • Diarrea
  • Estreñimiento
  • Dolor abdominal
  • Vómitos
  • Trastornos del sueño
  • Irritabilidad

Microorganismos de la microbiota en el autismo

Clostridium

Los clostridios se encuentran en mayor concentración en pacientes con TEA. Muchas de estas bacterias son beneficiosas y forman parte de una microbiota intestinal sana.  Sin embargo, existen especies patógenas, como C. tetani y C. perfrigens, productoras de toxinas y causantes de graves enfermedades en humanos.

En un estudio publicado en la revista Journal of Child Neurology, se trataron con vancomicina a niños con autismo regresivo y se observó una mejora de los síntomas gastrointestinales y los del comportamiento neurológico en la mayoría de ellos. Esto apunta a la influencia de la microbiota en el autismo y su posible modificación.

Sutterella

Esta bacteria se ha encontrado en biopsias tomadas de la mucosa del tracto gastrointestinal y de heces de niños con TEA. Sutterella está considerada como el componente principal de la microbiota en los niños con autismo, ya que apenas se encuentra en otras personas.

Desulfovibrio, Lactobacillus y Bifidobacterium

Las especies de Desulfovibrio están relacionadas con las sintomatologías más graves del autismo. Son productoras de ácido propiónico, que parece estar asociado a la patogénesis de TEA.

Finalmente, los lactobacilos también se encuentra en mayor concentración en pacientes con TEA. Y las bifidobacterias están presentes en menor abundancia de lo normal.

niño con autismo frente a una sombra
Estudios recientes vinculan los cambios en la microbiota intestinal con algunos trastornos del sistema nervioso central

Descubre más: Las 5 señales de autismo más comunes

Tratamientos para las alteraciones de la microbiota en el autismo

Como la microbiota parece tener un papel importante en la fisiopatología del TEA, los tratamientos se basan en modificaciones de la composición bacteriana. Se pretende recuperar el equilibrio para no alterar el sistema nervioso. Algunas opciones ensayadas son:

  • Probióticos: los probióticos tienen la capacidad de normalizar la microbiota y los problemas intestinales. Se usa como alternativa para tratar los síntomas gastrointestinales y del autismo.
  • Trasplante de microbiota fecal: mediante este procedimiento se traspasa la microbiota fecal de una persona sana a un paciente que sufra disbiosis. Se ha llevado a cabo para tratar casos de la enfermedad inflamatoria intestinal, además de mejorar síntomas de estreñimiento.
  • Dieta: los niños que padecen autismo presentan problemas con la alimentación. Estos niños ingieren menos frutas, verduras y proteínas. Por ende, una mejora en sus dietas podría ayudar a la salud de sus microbiotas intestinales.
  • Antibióticos: a pesar de que estos compuestos producen alteraciones en la microbiota, se han probado fármacos específicos, como la vancomicina o minociclina.

Microbiota en el autismo: un campo de investigación

La influencia de la microbiota intestinal en los niños con autismo parece estar fundamentada. De todas maneras, se vuelve imprescindible continuar con las investigaciones para tener más certezas. Por lo pronto, si tienes un niño familiar con autismo, debes consultar con especialistas en el tema para elegir el mejor abordaje de su problema.

  • Ding, H.T., Taur, Y. and Walkup, J.T. Gut microbiota and autism: key concepts and findings. J. Autism. Dev. Discord. (2017) 47 (2): 480-489.
  • Mangiola, F. et al. Gut microbiota in autism and mood disorders. World J. Gastroenterol. (2016) 22(1); 361-368.
  • Zhang, M., Ma, W.,Zhang, J. et al. Analysis of gut microbiota profiles and microbe-disease associations in children with autism spectrum disorders in China. Sci. Rep. (2018) 8, 13981.
  • Li. Q., Han, Y., Dy. A., and Hagerman, R.J. The gut microbiota and autism spectrum disorders. Front. Cell. Neurosci. (2017) 11:120.
  • Bezawada, N.,  Phang, T.H., Hold, G.L., and Hansen, R. Autism spectrum disorder and the gut microbiota in children: a systematic review. Ann. Nutr. Metab. (2020) 24: 1-14.
  • Mulak, Agata, and Bruno Bonaz. "Brain-gut-microbiota axis in Parkinson's disease." World Journal of Gastroenterology: WJG 21.37 (2015): 10609.