Ansiedad en el volante: ¿Miedo a conducir?

El miedo a conducir es una respuesta normal de nuestro organismo que podrá mantenernos alerta y atentos. No obstante, algunas personas pueden desarrollar amaxofobia, miedo irracional y no controlado a ponerse al volante

Todos conocemos a alguien con miedo a conducir. En su estado más grave, este temor puede desembocar en lo que la psicología conoce como amaxofobia.

El 33% de los conductores a nivel mundial sufre de este miedo a conducir en algún grado, siendo las mujeres las más propensas. En España, se estima que el 4% de los conductores la padecen y, de estos, un 87,5% son mujeres, y un 12,5% hombres.

¿Qué es la amaxofobia?

La amaxofobia es el miedo irracional a conducir o ante la idea de tener que ponerse al volante de un vehículo.

La palabra es un compuesto de dos lexemas griegos: amaxi que significa “vehículo” y phobia que significa “fobia”.

Es importante señalar que no es lo mismo “miedo” que “fobia”. En esta última, la emoción aparece distorsionada, exagerada, irracional y, definitivamente, no controlada. Por ello, la amaxofobia se cataloga como un trastorno de ansiedad. Tiene consecuencias negativas en la vida y los hábitos de las personas.

Por el contrario, el miedo tiene una base racional y es posible controlarlo. El miedo a conducir es característico, por ejemplo, en conductores novatos, e irá remitiendo con la práctica conforme adquieran seguridad al volante.

¿Cuál es la causa?

Según el psicólogo clínico Javier Díaz Calero, experto en el tratamiento de esta fobia y creador del sitio “conduce sin miedo”, las personas que padecen amaxofobia pueden ser catalogadas en tres categorías según el momento y las situaciones que originaron el desarrollo del trastorno.

Llorar tiene sus beneficios

Primera categoría: conductores noveles

La primera categoría es la de quienes acaban de obtener su permiso de conducir. Este grupo sufre, lógicamente, estrés al conducir que paulatinamente se supera con la experiencia. Este miedo a conducir es normal, y no hay que preocuparse. Sin embargo, hay un pequeño grupo (que representa el 3% de los conductores novatos) que no es capaz de controlarlo y puede acabar desarrollando amaxofobia.

En estos casos, cuando los individuos vuelven a intentar conducir, se ponen realmente nerviosos y terminan por dejarlo. Díaz Calero explica que en estas personas aparece una «obsesiva» preocupación por los demás. Además, no soportan sentirse juzgados por los otros conductores.

En España, esta categoría representa al 25% de los amaxofóbicos.

Segunda categoría: fobia tras un episodio de ansiedad

Esta segunda categoría está conformada por conductores más experimentados. Se trata de conductores que desarrollan la fobia luego de sufrir un episodio de ansiedad al volante. Normalmente, esta crisis coincide con algún tipo o periodo de estrés en su vida que desemboca en este miedo a conducir. En líneas generales, son conductores con cinco años de experiencia que nunca antes habían presentado síntomas.

Estos casos suelen presentar dos etapas:

  • En la primera, intentan evitar a toda costa el lugar donde sufrieron la crisis
  • Posteriormente, en la segunda etapa, desarrollan una inquietud tal que les produce ansiedad la simple idea de conducir. El gran miedo a conducir puede llevarles a abandonar esta actividad. Este es el grupo mayoritario, y en España representa al 60% de los que padecen este trastorno.
Miedo a conducir

Tercera categoría: amaxofobia tras una experiencia traumática en un vehículo

Finalmente, la tercera categoría engloba a quienes han sufrido una experiencia traumática conduciendo o simplemente mientras se encontraban en un vehículo. Se trata, por ejemplo, de quienes han sufrido un accidente automovilístico en el pasado. De este modo, cuando son expuestos a situaciones similares, responden con ansiedad.

«Cuando se encuentran ante una situación parecida a la del accidente, suele activarse una respuesta inmediatamente en forma de ansiedad que genera el miedo a que aquella situación pueda volver a darse», explica Díaz Calero.

Según el psicólogo, los amaxofóbicos suelen tener pensamientos catastróficos sobre lo que pudiera pasar si tienen un ataque de ansiedad mientras conducen. Así, se sienten incapaces de soportalo y, finalmente, terminan por evitar ciertas vías o situaciones, por ejemplo, o bien abandonan la conducción.

¿Cómo se manifiesta?

miedo a morir

Hay todo un abanico de síntomas que van desde los fisicoquímicos hasta los mentales. Además, se pueden manifestar en diferente grado.

En general, se puede clasificar en cognitivos, emocionales o fisiológicos y conductuales.

  • ¿Le produce mucho estrés la posibilidad de hacerse daño o lastimar a alguien más mientras conduce? Si su respuesta es positiva, ha experimentado el nivel cognitivo de este trastorno. Los amaxofóbicos tienen pensamientos catastrofistas relacionados con sufrir un accidente, experimentar ansiedad o perder el control. En definitiva hay miedo a morir o a provocar la muerte a otras personas.
  • ¿Alguna vez ha experimentado inseguridad, tensión muscular, rigidez, aumento del ritmo cardíaco, sudoración, náuseas, mareo, sensación de flojedad en brazos, flojedad en piernas o visión borrosa mientras conduce? Todos estos síntomas de nivel fisiológico son indicios que está experimentando una situación que le causa mucho estrés y ansiedad.
  • ¿Ha sentido que necesita estar acompañado de alguien para poder conducir? ¿Qué es lo que causa que baje la velocidad? ¿Viaja únicamente por algunas vías? Las personas con este trastorno evitan conducir o bien solamente lo hacen bajo condiciones específicas. Es importante tomar en cuenta este aspecto ya que determina en buena medida el grado de la amaxofobia.

Por otra parte, es fundamental recordar que las personas que padecen este trastorno “tienen miedo a perder el control del coche y llegan a pensar en situaciones prácticamente imposibles. Se obsesionan con la posibilidad de atropellar a alguien y no darse cuenta, e incluso creen que van a volcar en una rotonda”, explica la psicóloga Encarni Ayoso Galisteo.

Es posible que si no existe consciencia de las causas y no se trata la fobia, ésta se incremente hasta el punto de convertirse en una situación crónica y la persona sea incapaz de conducir.

Consecuencias

Existen diferentes grados de amaxofobia. Desde el temor a tomar una curva o circular por la autopista hasta el no poder ponerse al volante sin entrar en pánico. Por esta razón, según la gravedad de la fobia, surgirán diversos problemas.

Una de las primeras consecuencias es la dependencia. El miedo a conducir puede imposibilitar a la persona trasladarse por sí misma. Asimismo, afecta la vida personal y laboral. Por ejemplo, se rechaza ir a cualquier lugar si solo se puede acceder con automóvil y no hay otras opciones de trasporte. En el ámbito laboral, existen trabajos que requieren trasladarse en vehículo, y un amaxofóbico no podrá realizarlo.

Por otra parte, este problema puede generar un deterioro de la autoestima. El afectado puede llegar a sentirse frustrado, incompetente e, incluso, inferior.

Tips para superar la fobia a conducir

¡Querer es poder!

Es fundamental concienciarse de que se sufre un problema, y querer superarlo. Es un trabajo mental, así que la persona debe sentir que puede superarlo.

Investigue de dónde viene

Para poder tratar esta fobia es muy importante determinar de dónde viene y qué la causó. Haga el ejercicio solo o con alguien de confianza, e intente fijarse en qué situaciones hacen que sienta ansiedad al conducir.

¡A conducir!

Una terapia para tratar la amaxofia es la exposición sistemática al origen de la fobia. “Hay que subirse al coche y enfrentarse al hecho que produce la ansiedad”, asegura Encarni Ayoso.

Vaya por partes

Hay que enfrentarse a los medios. Sin embargo, debe ser de forma paulatina. De esta forma, se podrá ir ganando confianza.

Para ello, se necesita empezar a conducir en zonas tranquilas con poco tráfico. Luego, se irá aumentando la intensidad de los paseos conforme se vaya sintiendo cómodo al volante. Se recomienda, además, ir apuntando en una libreta cómo se siente al concluir en cada viaje.

Por otra parte, sería conveniente la compañía de alguien más en estos viajes para superar la fobia. De esta forma, se evitarán problemas.

Controlar los síntomas del miedo a conducir

Cuando aparezcan síntomas como la aceleración del ritmo cardiaco y la respiración agitada, hay que intentar frenarlos con ejercicios de respiración abdominal y relajación muscular. Estas técnicas van dirigidas a reducir las manifestaciones fisiológicas del miedo a conducir. También, es importante regular los pensamientos de manera anticipada (para evitar pensamientos catastróficos). Debemos mantenernos positivos y evaluar los riesgos mientras conducimos.

Buscar ayuda

Si el miedo es incontrolable y parece que nos supera, lo mejor es buscar la ayuda de un profesional. Un psicólogo estará facultado para determinar de forma precisa el origen del problema, además de ofrecerle acompañamiento durante el proceso de recuperación.

¿Cómo saber si tengo amaxofobia?

El trastorno no está relacionado con la destreza del conductor, ni con su experiencia. Cualquier persona está expuesta a desarrollar esta fobia, ya sea un novato o alguien que lleva años conduciendo.

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  • Wiederhold B, Wiederhold M. Fear of Driving. Washington, DC, American Psychological Association, 2005