Ansiedad en el volante: ¿Miedo a conducir?

Ruby García-Rosa 17 diciembre, 2014

Todos hemos conocido a alguien que sufre  ansiedad al conducir. En su estado más grave, este temor desemboca en lo que la psicología conoce como la amaxofobia. El 33% de los conductores a nivel mundial sufren de este miedo en algún grado, siendo las mujeres las más propensas a desarrollarla. En España, se estima que el 4% de los conductores la padecen y, de estos, un 87,5% son mujeres y un 12,5% son hombres.

¿Qué es la amaxofobia?

La amaxofobia es el miedo irracional a conducir o ante la idea de tener que ponerse al volante de un vehículo. Clínicamente hablando se cataloga como un trastorno de ansiedad. No obstante, es importante señalar que no es lo mismo el miedo moderado a conducir que esta fobia. De esta forma, el problema surge cuando dicha emoción aparece distorsionada, exagerada, irracional y definitivamente no controlada.

Para la mayoría de personas la amaxofobia  puede considerarse como algo pasajero y sin importancia, que puede resolverse como dice el dicho: “tomando al toro por los cuernos en una situación crítica”. Esto se debe a que se confunde esta fobia con el miedo que algunos conductores novatos  presentan, los cuales conforme a la práctica van controlando el estrés y ganan seguridad en esta actividad. No obstante, la amaxofobia resulta más compleja,  ya que perjudica la vida de quienes la padecen.

¿Qué lo causa?

Según el psicólogo clínico Javier Díaz Calero, experto en el tratamiento de esta fobia y creador del sitio “conduce sin miedo”, las personas que padecen amaxofobia pueden ser catalogadas en tres categorías según el momento y las situaciones que dieron paso al desarrollo del trastorno.

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La primera categoría es la de los novatos que acaba de sacar su licencia de conducir. Como mencionamos antes, este grupo sufre de un nivel de estrés al manejar que paulatinamente se supera con la experiencia. Este miedo es normal y no hay que preocuparse de él. Sin embargo, hay un pequeño grupo (que representa al 3% de los conductores novatos) que no son capaces de controlar el estrés desde el principio y terminan desarrollando amaxofobia en los primeros dos años.

En estos casos, cuando los individuos vuelven a intentar conducir se ponen realmente nerviosos y terminan por dejarlo. Díaz Caldero explica que en estas personas aparece una «obsesiva» preocupación por los demás y no soportan sentirse juzgados por los otros usuarios de la vía. En España, esta categoría representa al 25% de los amaxofóbicos.

La segunda categoría está conformada por conductores más experimentados, que desarrollan la fobia luego de sufrir un episodio de ansiedad al volante, crisis que coincide con algún tipo de estrés en su vida. En promedio es gente que lleva más de cinco años conduciendo y que nunca había presentado síntomas.

En estos casos se dan dos etapas. En la primera, los que la padecen intentan evitar a toda costa el lugar donde sufrieron la crisis y, en la segunda, desarrollan una inquietud tal que les produce ansiedad la simple idea de conducir. Este es el grupo mayoritario, y en España representa al 60% de los que padecen este trastorno.

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Finalmente, la tercera categoría son todas aquellas personas que han sufrido de una experiencia traumática conduciendo o incluso simplemente trasportándose en un carro. Cuando son expuestos a situaciones similares responden con ansiedad  al evento que los traumó. «Cuando se encuentran ante una situación parecida a la del accidente, suele activarse una respuesta inmediatamente en forma de ansiedad que genera el miedo a que aquella situación pueda volver a darse», explica Díaz Calero.

Según el psicólogo, los amaxofóbicos suelen tener pensamientos catastróficos sobre lo que pudiera pasar de tener un ataque de ansiedad mientras manejan y, cada vez, se sienten más incapaces de soportalo. Finalmente, terminan por restringir su comportamiento mientras manejan, evitando ciertas vías o situaciones o bien abandonando la conducción.

¿Cómo se manifiesta?

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Hay todo un abanico de síntomas que van desde los fisicoquímicos hasta los mentales. Se pueden manifestar en diferente grado, pero en general se puede clasificar en: cognitivos, emocionales o fisiológicos y conductuales.

  • ¿Le produce mucho estrés la posibilidad de hacerse daño o lastimar a alguien más mientras conduce? Si su respuesta es positiva, ha experimentado el nivel cognitivo de este trastorno. Los amaxofóbicos tienen pensamientos catastrofistas relacionados con sufrir un accidente, experimentar ansiedad o perder el control. En definitiva hay miedo a morir o a provocar la muerte a otras personas.
  • ¿Alguna vez ha experimentado inseguridad, tensión muscular, rigidez, aumento del ritmo cardíaco, sudoración, náuseas, mareo, sensación de flojedad en brazos, flojedad en piernas o visión borrosa mientras conduce?  Todos estos síntomas de nivel fisiológico son indicios que está experimentando una situación que le causa mucho estrés y ansiedad.

Hay que fijarse de cuando aparecen estos síntomas para establecer las razones por las cuales son causados. De esta manera, uno puede percatarse que sean producto de situaciones asiladas o que exista un patrón de comportamientos que involucre hábitos o momentos de la conducción.

  • ¿Ha sentido que necesita estar acompañado de alguien para poder conducir?  ¿Qué es lo que causa que baje la velocidad? ¿Viaja únicamente por algunas vías? Las personas con este trastorno evitan conducir o bien solamente lo hacen bajo condiciones específicas. Es importante tomar en cuenta este aspecto, ya que determina en buena medida el grado de la amaxofobia.

Por otra parte, es fundamental  recordar que las personas que padecen este trastorno “tienen miedo a perder el control del coche y llegan a pensar en situaciones prácticamente imposibles. Se obsesionan con la posibilidad de atropellar a alguien y no darse cuenta e incluso creen que van a volcar en una rotonda”, afirma Encarni Ayoso Galisteo, psicóloga y profesora de la autoescuela Chaparral.

Es posible que si no se entra en conciencia de las causas de este problema y no se trata la fobia, ésta se incremente hasta el punto de convertirse en una situación crónica y la persona sea incapaz de conducir.

Consecuencias

Existen diferentes grados de amaxofobia, los cuales conllevan desde el temor a rebasar un carro, tomar una curva y circular por la autopista, hasta el no poder ponerse al volante de un vehículo sin entrar en pánico. Por esta razón, según la gravedad de la fobia, surgirán diversos problemas.

Una de las primeras consecuencias que se originan es la dependencia, ya que el temor puede imposibilitar a la persona trasladarse por sí misma. Así mismo, afecta la vida personal y laboral. Por ejemplo, se rechaza ir a cualquier lugar si solo se cuenta con un carro y no hay otras opciones de trasporte. Además, existen trabajos que requieran trasladarse en auto, los cuales no se podrán llegar si se tiene esta fobia.

Junto a esto, este problema puede generar en las personas un deterioro de su autoestima, llegándose a sentirse frustrados, incompetentes, e incluso inferiores.

Tips para superar la fobia de conducir

¡Querer es poder!

Es fundamental entrar en conciencia sobre el padecimiento de este trastorno y desear realmente superarlo. Debido a que es un trabajo puramente mental, la persona debe sentir que puede superar el trastorno.

Investigue de dónde viene

Para poder tratar esta fobia es muy importante determinar de dónde viene y que la causó. Haga el ejercicio solo o con alguien de confianza e intente fijarte en qué situaciones hacen que tenga ansiedad al conducir.

¡A conducir!

Una terapia para tratar la amaxofia es la exposición sistemática al origen de la fobia. “Hay que subirse al coche y enfrentarse al hecho que produce la ansiedad”, asegura Encarni Ayoso.

Vaya por partes

Hay que enfrentar los medios. Sin embargo, se necesita adentrarse a ello de forma paulatina para que se pueda progresar. De esta forma, se podrá ir ganando confianza. Para esto, se necesita empezar a conducir en zonas tranquilas con poco tráfico. Luego, se necesita ir subiendo la intensidad de los paseos conforme se vaya sintiendo cómodo con el volante. Se recomienda, además, ir apuntando en una libreta o en algún lugar de su preferencia, cómo se siente al concluir en cada viaje. Por otra parte, se necesita compañía de alguien más en los viajes empleados para superar la fobia, ya que así se evitaran infortunios.

Controlar los síntomas

Cuando aparezcan los síntomas como la aceleración del ritmo cardiaco y la respiración agitada, hay que intentar frenarlos con algunos ejercicios de respiración abdominal y la relajación muscular progresiva. Estas técnicas van dirigidas a reducir las manifestaciones fisiológicas del miedo. También, es importante regular los pensamientos de manera anticipada (para evitar los pensamientos catastróficos), mantenerse positivo y calcular los riesgos mientras se maneja.

Buscar ayuda

Si el miedo es incontrolable y parece que nos supera, lo mejor es buscar ayuda de algún profesional. Un psicólogo estará facultado para determinar de forma precisa el origen del problema, además de darle acompañamiento durante el proceso de recuperación de la seguridad.

¿Cómo saber si tengo amaxofobia?

El trastorno no está relacionado con la destreza del conductor, ni con su experiencia. Cualquier persona está expuesta a desarrollar esta fobia, ya sea un novato o alguien que lleva años conduciendo.

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