El miedo a sufrir cáncer

Edith Sánchez · 16 diciembre, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 16 diciembre, 2019
El miedo a sufrir cáncer es razonable, siempre que no se torne excesivo y no lleve a conductas evasivas u obsesivas. Si constantemente existe la sensación o la sospecha de que puedes contraer cáncer, y ese miedo limita tu vida, quizá sea buena idea consultar con un psicólogo.

Es normal que cualquier persona tenga miedo a sufrir cáncer. Al fin y al cabo, es una enfermedad grave que, en muchas ocasiones, tiene un curso impredecible y, usualmente, exige tratamientos difíciles de sobrellevar. Todo ser humano siente algún grado de temor ante la enfermedad y la muerte.

El problema aparece cuando el miedo a sufrir cáncer comienza a volverse irracional y obsesivo. En ese caso, adquiere las mismas características de una fobia y por eso se denomina ‘cancerofobia’. Esta lleva a tomar precauciones innecesarias que, a veces, resultan contraproducentes.

El exagerado miedo a sufrir cáncer también lleva a un sufrimiento emocional innecesario. Cualquier síntoma físico termina viéndose como una posible señal de cáncer y cualquier objeto o circunstancia llega a percibirse como una amenaza. Ese estado va en contra tanto de la salud mental, como de la salud física.

La cancerofobia o el excesivo miedo a sufrir cáncer

mujer preocupada por lo que piensan los demás

La cancerofobia se define como un miedo excesivo e irracional a padecer cáncer. La palabra ‘irracional’ no significa que sea una idea descabellada o que no existan motivos para temer a la enfermedad; lo que quiere decir es que el miedo es exagerado y que no se basa en premisas objetivas.

Así mismo, cuando hay demasiado miedo a sufrir cáncer y este adopta los rasgos de una fobia, la vida cotidiana empieza a verse alterada. Se evita el sol porque puede dar lugar a un melanoma; o se suprimen ciertos alimentos porque corren rumores de que son cancerígenos, etc.

La cancerofobia hace que te llenes de ansiedad constantemente, porque sobredimensionas el riesgo y ves riesgos en donde no los hay. Es algo similar a lo que ocurre en la hipocondría: cada molestia de salud se interpreta de forma catastrófica, aunque en realidad no haya razones para ello.

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El camino de la evitación

Uno de los caminos que toman las personas con cancerofobia es el de la evitación, que tiene dos variantes. Una consiste en evitar a toda costa aquellos objetos o situaciones que, real o imaginariamente, puedan provocar cáncer. Se trata de una conducta de huida.

Así mismo, se desarrollan conductas excesivamente preventivas. Hay sobrecuidados en la dieta, en el uso de los teléfonos móviles, etc. Incluso, quienes toman el camino de la evitación llegan a creer que entrar en contacto con alguien que tiene cáncer puede predisponerlos a sufrir la enfermedad.

La otra variante de la evitación es que, precisamente por el miedo a sufrir cáncer, la persona evita a toda costa visitar al médico. Incluso, a veces se sienten seguros de que ya tienen la enfermedad, pero no acuden al doctor porque no quieren que confirme su autodiagnóstico. Prefieren seguir viviendo con la duda y la ansiedad.

El miedo obsesivo a sufrir cáncer

miedo a sufrir cáncer

Otro camino frecuente en quienes desarrollan cancerofobia es el miedo obsesivo. Se podría decir que esta vía es la opuesta a la evitación. En lugar de alejarse del tema, lo que hace el obsesivo es buscar toda la información posible acerca de la enfermedad.

Así mismo, cada molestia en su cuerpo lo lleva a consultar al médico o a buscar información desesperadamente, pues teme que cualquier síntoma sea el aviso de un cáncer. Lo malo es que, sin darse cuenta, interpretan la información que consiguen de una forma sesgada.

Si visitan al médico y este no encuentra síntomas de cáncer en ellos, llegan a pensar que el profesional se equivocó. Entonces, consultan a un nuevo médico o reniegan de la medicina en general. Estas personas sienten miedo constantemente y los conocimientos adquiridos lo incrementan, en lugar de disiparlo.

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Mitos y verdades sobre el cáncer

Hay que tener en cuenta que nacer es comenzar a morir. Tarde o temprano todos vamos a morir, por una u otra causa. La idea no es fácil de asimilar para nadie, pero sí resulta más digerible cuando la encaramos y aceptamos que es un hecho ineludible.

Ahora bien, se afirma que el cáncer ha aumentado en todo el mundo. Sin embargo, muchos discuten ese dato, ya que, quizá, lo que ha ocurrido es que actualmente se detecta más precozmente y en mayor número de casos. Probablemente, el diagnóstico se ha hecho más visible, lo que no significa que la enfermedad haya tenido un incremento significativo en el mundo.

Tanto el cáncer como otras enfermedades se pueden prevenir en alguna medida, pero es imposible conjurarlas por completo. En la mayoría de los casos, hay una confluencia de circunstancias, entre las cuales no todas son manejables. De cualquier modo, un estilo de vida sano, física y mentalmente, ayuda mucho a que enfermemos menos. Si crees que tienes cancerofobia, consulta con un psicólogo.

  • del Pino, M. M. (2014). Algunas reflexiones sobre el tabú a la palabra cáncer. Archivo Médico Camagüey, 10(5).