Mielina: te contamos qué es y cómo actúa

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Alejandro Duarte el 11 enero, 2019
La mielina es uno de los componentes esenciales del sistema nervioso. Este recubrimiento de algunas neuronas permite la comunicación rápida y eficaz entre ellas.

Cuando se habla del cerebro y del sistema nervioso, por lo general se piensa en las neuronas. Sin embargo, para que estos funcionen se requieren otros componentes. Uno de ellos es la mielina, una sustancia que facilita la comunicación neuronal.

Se descubrió en el siglo XIX. En principio, los científicos solo observaron que las fibras nerviosas estaban cubiertas de esa capa blanca y reluciente. No fue, sin embargo, hasta el siglo XX que comenzaron a comprenderse las funciones que desempeñaba esta sustancia.

Se le llamó mielina porque esta palabra se derivaba del término griego myelós, que significa médula; es decir, algo muy interno. Actualmente, se conocen muchos detalles acerca de su composición y funcionamiento, pero aún hay preguntas sin resolver.

Qué es la mielina

Recreación digital de los nervios del ser humano.
Forma parte del recubrimiento de las neuronas para conexión entre ellas.

Es una sustancia blanquecina que recubre los axones de algunas neuronas, aislándolos del medio extracelular. Recordemos que los axones son la prolongación por la que se transmite el impulso nervioso de una célula a otra.

La mielina también se define como una capa gruesa, lipoproteica. O sea, está constituida por sustancias grasas y por proteínas. Es una especie de vaina parecida a una salchicha o un tubo, que envuelve a los axones.

No se extiende de manera continua sobre el axón, sino que se distribuye por segmentos. Cada uno de ellos mide 1 mm aproximadamente. Entre un segmento y otro, en la zona del axón sin cubrir, están los llamados nódulos de Ranvier.

De este modo, el axón recubierto por mielina se parece a un collar de perlas alargadas. Esta configuración permite que la sustancia realice adecuadamente sus funciones.

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Función de la mielina

Recreación digital de una neurona: la mielina es esencial en su comunicación.
La mielina funciona como un aislante eléctrico, similar al de los cables, para transmitir rápidamente la información entre neuronas.

Su principal función es facilitar la transmisión de los impulsos nerviosos eficazmente entre el cerebro y la médula espinal. Las neuronas funcionan con la corriente eléctrica que las atraviesa. De esta forma hace que dicha corriente se propague de manera rápida a través de los axones.

Así, permite que el estímulo llegue a tiempo donde tiene que llegar. Su principal cometido es el de otorgarle velocidad a las señales eléctricas. Sin la mielina, dichas señales serían muy lentas y probablemente tomarían el camino equivocado.

Aquí también desempeñan un importante papel los nódulos de Ranvier, puesto que permiten que la corriente eléctrica gane fuerza. Logran, así, que la señal emitida no se debilite. El impulso nervioso salta de un nódulo a otro. El avance “a saltos” le confiere velocidad y precisión.

Características y localización

La mielina se encuentra en el sistema nervioso central y fuera de este. Hay algunas zonas en donde esta sustancia está más concentrada.

Esta sustancia está compuesta por alrededor de un 80% de lípidos y un 20% por proteínas. Dicha composición, no obstante, puede variar de una neurona a otra. Los axones mielinizados tienen un aspecto blanco y los que no lo están, se ven de color gris.

Las células que producen mielina en el sistema nervioso central se llaman oligodendrocitos. Las que la producen en el sistema nervioso periférico se denominan células de Schwann.

Su composición química es producida por los oligodendrocitos es diferente a la de aquellas que lo son por las células de Schwann. También, tienen formas diferentes. Las primeras se asemejan a una salchicha, mientras que las segundas a un cilindro.

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La mielina y el desarrollo del sistema nervioso

Se estima que el proceso de mielinización en el cuerpo comienza unos tres meses después de la fecundación. El proceso es lento y tiene tiempos diferentes, de acuerdo con la zona del sistema nervioso que se esté mielinizando.

El proceso se extiende hasta los 18 años aproximadamente, cuando se alcanza el desarrollo de las funciones cognitivas complejas. Se ha comprobado que el proceso de mielinización tiene lugar de manera paralela al proceso de desarrollo cognitivo.

Cuando hay anomalías en las vainas de las neuronas se producen dos tipos de enfermedades:

  • Enfermedades desmilienizantes: Son procesos patológicos que afectan a la mielina sana. Comprenden la esclerosis múltiple, enfermedades polifásicas, neuritis óptica, etcétera.
  • Enfermedades dismilienizantes: Hay una formación inadecuada de la mielina o una dificultad para mantenerla en condiciones normales. Entre otras, comprende enfermedades como la adrenoleucodistrofia, la enfermedad de Refsum.

En la actualidad, se investiga para reparar las vainas de mielina dañadas con células madre sobre todo. Los resultados en ratones son alentadores, pero aún no se ha probado en humanos.

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  • Padrón Crema, R. (1979). "Alteración de la estabilidad estructural de la mielina. Estudio por difracción de rayos-X" (PhD dissertation). Caracas: Centro de Estudios Avanzados.
  • Taleisnik, S. (2010). Neuronas: desarrollo, lesiones y regeneración. Argentina: Encuentro.