Migrañas con aura: todo lo que debes saber

La migraña es una de las enfermedades más incapacitantes y a la vez menos tenidas en cuenta que se conocen.

La migraña con aura es una alteración que afecta al Sistema Nervioso Central (SNC) y también es denominada migraña clásica. Por otra parte, presenta unas características similares a otros tipos de migrañas sin aura.

La migraña es un dolor de cabeza incapacitante también conocido como jaqueca. Este tipo de cefalea se caracteriza por la presencia de una intensa sensación de latido o de pulso en un área del cráneo.

Además, es frecuente que aparezca acompañada de síntomas vegetativos (como las náuseas, vómitos e hipersensibilidad sensorial). La hipersensibilidad sensorial se pone de manifiesto por la intolerancia a la luz (estímulos luminosos) y al ruido (estímulos auditivos).

De este modo, el paciente se siente más aliviado en lugares silenciosos y con las persianas bajadas. Además, estas personas prefieren tumbarse en la cama puesto que suelen marearse o presentar alteraciones del equilibrio.

Síntomas de la migraña con aura

Qué es la migraña

Asimismo, los pacientes suelen presentar una serie de señales asociadas a esta patología. Entre las más comunes podemos señalar o destacar:

  • Molestias visuales que aparecen antes del resto de los síntomas de la migraña. Por norma general aparecen en el centro de la región visual y se extienden con el tiempo por ella.
  • Cefalea o dolor de cabeza intenso.
  • Náuseas y vómitos.
  • Fatiga o debilidad muscular.
  • Entumecimiento de la región facial y de las extremidades (sobre todo las manos).
  • Dificultad para vocalizar o hablar.

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Causas de la migraña con aura

Hasta el momento no se ha identificado el desencadenante concreto de esta condición médica. Sin embargo, diversos estudios han demostrado que las alucinaciones visuales están relacionadas con una alteración de la transmisión de los estímulos visuales.

Asimismo, puede estar producido por ondas eléctricas o químicas que aparecen ante ciertos condiciones ambientales o del paciente. Entre los factores más comunes podemos citar:

  • Estrés o situaciones continuas de ansiedad.
  • Exposición a luces muy brillantes durante un periodo extendido de tiempo.
  • Ciertos alimentos o dietas.
  • Uso de medicamentos. Por norma general el uso de fármacos conlleva el riesgo a desarrollar efectos secundarios.
  • Alteraciones en el sueño. Por ejemplo, el insomnio o la incapacidad para concebir el sueño de manera normal.
  • Menstruación. La presencia de esta condición médica aumenta las probabilidades de presentar el trastorno.
  • Herencia genética. Los pacientes que poseen antecedentes o miembros familiares que hayan desarrollado esta enfermedad son más propensos a padecerla.

Diagnóstico de la migraña con aura

Origen de la migraña

El equipo médico correspondiente puede llevar a cabo una serie de pruebas médicas a fin de identificar esta patología y descartar otras. Por ejemplo, pueden recomendarse:

  • Examen físico. Analizar y comprobar los síntomas que pueda presentar el paciente y las regiones que se vean afectadas. Se realizará un examen del ojo iluminándolo para comprobar la parte interna del globo ocular. Se pueden excluir lesiones o daños del nervio óptico (II par craneal).
  • Otras pruebas a fin de obtener imágenes de las regiones afectadas. Sobre todo se suele realizar la Tomografía Axial Computarizada (TAC) o la Resonancia Magnética (RM) del cerebro.

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Tratamiento de la migraña con aura

Por otra parte, el objetivo final del tratamiento es aliviar los síntomas que pueda mostrar el individuo. Normalmente, se usan ciertos tipos de medicamentos diseñados para tratar esta patología.

Por ejemplo, analgésicos, triptanos, ergotaminas, opioides, antieméticos o glucocorticoides. Sin embargo, no se recomienda su uso prolongado debido a los posibles efectos secundarios sobre el paciente.

Prevención de la migraña con aura

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Actualmente hay varios estudios acerca de la prevención de esta patología tan incómoda para el paciente. No obstante, no parece haber datos significativos al respecto salvo la experiencia personal de cada paciente.

Es decir, si una persona asocia la aparición de migraña a la ingesta de un determinado alimento. Se recomienda que evite comer dicho alimento. Pero si otro paciente lo relaciona con la presencia de un olor determinado, aunque evite comer ciertos alimentos seguirá padeciendo migraña a no ser que evite el olor que en su caso particular es responsable de la crisis aguda.