Miocarditis

La miocarditis es un trastorno poco frecuente, que en la mayoría de los casos es causado por una infección que termina por afectar el corazón

La miocarditis se define como la inflamación del músculo cardiaco. Este músculo recibe el nombre de miocardio y su función es la de darle movilidad al corazón. Se contrae para enviar sangre fuera del órgano y luego se relaja hasta que el corazón vuelve a llenarse de nuevo.

Si el miocardio se inflama, la función de bombeo ya no es tan eficaz por la misma hinchazón y porque se producen daños en las células. Esto, por supuesto, constituye un gran riesgo para la salud, e incluso para la vida.

En la actualidad no se conoce exactamente a qué porcentaje de personas afecta esta enfermedad. Esto se debe a que en muchos casos la miocarditis no genera síntomas. Lo que sí se sabe es que puede presentarse a cualquier edad, incluso en niños.

¿Cuál es la causa de la miocarditis?

Cuál es la causa de la miocarditis

Se sabe que al menos en el 50% de los casos lo que origina la miocarditis es una infección ocasionada por virus, hongos, parásitos o bacterias. Con frecuencia, aparece después de una diarrea, resfriado o gripe.

Otras causas comunes de la miocarditis son las siguientes:

  • Por reacción alérgica a medicamentos.
  • La exposición a algunos elementos del medio ambiente, como los metales pesados.
  • Radiación.
  • Procesos autoinmunitarios que den origen a inflamaciones.

Se ha podido establecer que algunas enfermedades como la artritis reumatoide, la fiebre reumática y el lupus también están asociados a la miocarditis. En varias ocasiones es imposible determinar la causa exacta de la enfermedad.

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Procesos involucrados en la miocarditis

El cuerpo reacciona a la inflamación del músculo cardiaco activando el sistema inmunitario. Este envía anticuerpos para combatir el agente que causa la inflamación. Sin embargo, los químicos producidos por esas células pueden dañar el miocardio.

Si se dañan muchas células, el resultado es un corazón debilitado, inflamado y grueso. Cuando este proceso ocurre muy rápidamente, puede producirse una insuficiencia cardiaca e incluso la muerte súbita.

Lo normal es que el corazón trate de regenerarse por sí solo. Esto lo logra al cambiar las células dañadas o muertas del miocardio, por tejido cicatricial. Este tejido es rígido y, por ello, no contribuye con el bombeo del corazón.

Cuando el tejido cicatricial es muy extenso, podría originarse una insuficiencia cardíaca congestiva o una cardiomiopatía dilatada.

Síntomas de la enfermedad

Un síntoma de miocardios

Los síntomas de la miocarditis son sumamente variables. De hecho, en algunos casos la enfermedad hace su curso sin presentar síntomas. Debe tenerse en cuenta que hay miocarditis aguda y miocarditis crónica. Cada una de ellas tiene su propia sintomatología.

La miocarditis aguda tiene síntomas similares a los de una insuficiencia cardiaca. Los más relevantes son:

  • Dolor fuerte y punzante en el pecho, que se localiza detrás del esternón.
  • Taquicardia.
  • Coloración azulada de la piel y las mucosas, o palidez.
  • Dificultad para respirar.
  • Palpitaciones.
  • Inflamación del hígado y el bazo.
  • Acumulación de líquido en las piernas.

Los síntomas de la miocarditis crónica son menos evidentes. En general, se presenta una sensación de debilidad y decaimiento, fatiga y dificultad para respirar ante mínimos esfuerzos, variaciones en el apetito, dolor en las extremidades y pérdida de peso.

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Diagnóstico y evolución

Electrocardiograma evaluado por una médica.

El diagnóstico de la miocarditis es problemático, ya que los síntomas no son muy específicos y por eso fácilmente se confunden con los de otras enfermedades. Normalmente lo primero que se hace es un examen clínico que tiene por objetivo verificar la existencia de los síntomas y recopilar información sobre posibles infecciones recientes.

Si hay sospechas, podría ordenarse una radiografía de tórax para establecer si hay líquido acumulado en los pulmones. Sin embargo, lo más usual es que se ordene un electrocardiograma y/o una ecocardiografía. Estos permiten apreciar en detalle el funcionamiento del corazón.

El método más certero es la biopsia endomiocárdica. Los resultados de la misma son concluyentes, ya que este examen muestra directamente si el miocardio está inflamado o no. Normalmente se ordena esta prueba cuando se sospecha de miocarditis crónica.

La miocarditis aguda evoluciona de forma satisfactoria en la mayoría de los casos. Se cura por sí sola, sin dejar secuelas. En algunas ocasiones se complica y puede llevar a problemas más graves y a la muerte. En otros casos, da lugar a una insuficiencia cardiaca permanente. Todo depende del estado de salud del paciente y de la causa que dio origen a la enfermedad.

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