Mitos y verdades desconocidos de la donación de sangre

Elena Martínez 16 abril, 2018
Muchas personas no se atreven a donar sangre debido a la gran cantidad de mitos existentes en torno a esta práctica que puede llegar a salvar vidas

Sabemos que la donación de sangre puede salvar vidas. No obstante, no se conocen algunos de los riesgos que implican las transfusiones como, por ejemplo, la posibilidad de contraer alguna infección importante. Es imposible garantizar el 100 % de la seguridad de esta práctica.

En este artículo compartimos los mitos y verdades más desconocidos de la donación de sangre. De este modo, cada persona podrá tener la información necesaria para decidir. 

¿Cómo se realiza una donación de sangre?

Donar sangre.

En primer lugar, el donante debe cumplimentar un cuestionario en el que responderá a cuestiones sobre su perfil y su salud. También deberá firmar el consentimiento.

Un médico se encargará de determinar si puede realizar la donación y si padece anemia. En esta primera parte se confirma que la donación es apta tanto para el donante como el receptor. 

La sangre que se extrae, que se corresponde con 450 ml, se procesa en las siguientes 24 horas, para lo cual se divide en hematíes, plasma y plaquetas. Durante este proceso también se realizan las pruebas oportunas para descartar la presencia de agentes infecciosos en la sangre.

Por su parte, el donante deberá beber y comer algo para reponerse justo después de la extracción. No obstante, nuestro organismo se tarda en recuperarse un tiempo:

  • El plasma: 24 horas.
  • Los glóbulos rojos: De 3 a 5 semanas.
  • El hierro: 8 semanas.

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Mitos y verdades sobre la donación de sangre

1. Hay personas que no deben donar sangre. Verdad.

No todo el mundo puede ser donante de sangre. Existen algunos criterios que no permiten que algunas personas sean donantes, como la edad, el peso o algunas condiciones de salud.

A continuación destacamos quiénes no deben donar sangre:

  • Personas menores de 18 años o mayores de 65 años.
  • Personas con un peso inferior a los 50 kilos.
  • Quienes hayan donado sangre en los últimos 4 meses.
  • Enfermos de diabetes insulinodependiente.
  • Quienes padecen enfermedades infecciosas como el sida, la hepatitis B o C o la enfermedad de Chagas.
  • Enfermos crónicos del riñón, del pulmón o del corazón, así como con hipertensión arterial.
  • Personas en tratamiento por epilepsia.
  • Personas que consuman drogas.

2. El donante puede contraer enfermedades. Mito.

Qué tipo de sangre tengo.

El proceso de extracción de sangre se realiza con material estéril y de un solo uso. En este sentido, no hay ningún riesgo de infección para la persona que dona sangre.

No obstante, algunas personas sí que pueden sufrir los siguientes trastornos leves:

  • Hematomas: El hematoma es una de las reacciones adversas más frecuentes después de la donación de sangre. Es la consecuencia de la ruptura de los vasos sanguíneos y está asociada a una mala punción o a la falta de presión sobre el lugar de la punción a posteriori.
  • Síncope vasovagal: Con este término médico nos referimos al desmayo que sucede cuando llega menos sangre al cerebro. Esto sucede porque se ralentiza la frecuencia cardíaca y se dilatan los vasos sanguíneos.

Para evitar el desmayo no debemos donar sangre nunca en ayunas. Además, al terminar la extracción, nos levantaremos poco a poco y empezaremos a beber de manera inmediata.

3. La transfusión es 100 % segura para el receptor. Mito.

El riesgo de transmisión de alguna enfermedad para el paciente receptor la sangre donada es bajo, pero existe. Las causas de que esto pueda suceder son las siguientes:

  • El periodo inicial en que la infección todavía no da resultados en la analítica, ya que no se han creado anticuerpos.
  • Cuando el donante es portador crónico de una infección transmisible pero no tiene síntomas y los resultados salen negativos.
  • Infecciones por nuevas cepas o mutaciones de las existentes. Es imposible que se realicen las pruebas para todos los agentes infecciosos.
  • Errores de laboratorio.

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4. Tenemos la libertad de decidir. Verdad.

Chicos donando sangre.

Todos tenemos (o deberíamos tener) la libertad de decidir, tanto si queremos donar sangre como si queremos recibir una transfusión. Hay muchas personas que, por diferentes motivos (de salud o de ideología) se decantan por una elección u otra.

Es importante tener en cuenta la posibilidad de donar o recibir sangre en el entorno familiar. Si nuestro grupo sanguíneo nos lo permite, esta opción reduce los riesgos de infección para el receptor, ya que tenemos la ventaja de que el perfil de salud del donante es mucho más conocido.

Además, esta alternativa podría ser aceptada, en última instancia, para algunas personas que rechacen esta opción por sus creencias.

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